Dr. Rodolfo Vega Llamas
Columnista / 7 de mayo de 2022

Aférrate a aquellos que te notaron cuando eras invisible

Ayudar a alguien atravesar la dificultad, es el punto de partida de la civilización. En otras palabras, la civilización es una ayuda comunitaria, en el momento en que el hombre comenzó a pensar en sociedad, dio pasos agigantados por encima de los otros animales, ningún animal sobrevive a la enfermedad, en soledad, en el momento en que el hombre cuidó al enfermo, le dio de comer cuando tenía hambre y no podía salir de caza, comenzó la verdadera civilización. Como dice la frase “hay que aprender a cuidar a la gente que nos hace bien, la que esperaría todos los trenes con tal de volvernos a ver, la que nos acompaña en los días grises y en los bonitos también”.

Los animales que vive en manada son los que más viven. Hay un ejemplo muy particular, el llamado ciclones de reno, son un instinto de defensa. Suelen ser presa  de los lobos de la zona, por ello, los animales protegen a los más débiles  de la manada formando un círculo alrededor, en el centro  se encuentran las hembras y las crías, mientras que los machos protectores se colocan en el exterior. El diario ruso Rossliskaya Gazetapero sostiene que esta práctica también es habitual en los bisontes.

En el momento en que un conjunto de personas  se relaciona entre sí, con determinadas reglas de organización, que además comparten una misma cultura o civilización en un espacio, he ahí donde se nota la madurez de una sociedad, y si además conviven en un mismo territorio, bajo un mismo esquema de  organización, compartiendo lazos económicos, políticos culturales. En otras palabras, siguen un mismo ordenamiento. Además, el verdadero progreso se nota cuando un pueblo respeta y hace respetar sus reglas de juego, su idiosincrasia, sus símbolos, límites y su religión; y si además respeta los límites de su vecino, es aún más grande, porque la palabra respeto solo lo conocen los pueblos cultos, con identidad propia.

 Noto con gran desconcierto que esta sociedad cada día se hace más individualista; es llamativo cuando se vive en un edificio y pasan muchos años para que los inquilinos se conozcan, o hasta se den un saludo de buena educación. Es como si nadie quisiera  saber del vecino, no les interesa que lo acongoja, o que lo hace feliz, exclusivamente viven de la puerta de su apartamento hacia dentro, el mundo exterior no les interesa.

Se cae alguien en la calle y la gente pasa por encima, pensando ese no es mi problema; hay un atraco y miran con desdén, nadie colabora con el otro. Los buses llenos de mujeres embarazadas  que van de pie, y nadie le ofrece un puesto. Ya la palabra caballero, educación, no existen en la mente de ciertas personas, y esto cada día quebranta el concepto de sociedad y nos acercamos a los animales solitarios, pero se nos olvida que estos animales que no viven en sociedad mueren más rápido. Porque en el verdadero avance de la humanidad, no fueron los descubrimientos, no fue ir a la luna, no fue el arte, fue cuando el hombre se dio cuenta de que vivir en sociedad lo hacía perdurar más.

Por eso la humanidad se esmera en cuidar sus patrimonios culturales de un pueblo y transmitirlo de generación en generación. Es como transmitir un ADN, y no solo hablo de patrimonios, también se trasmiten culturas artísticas, idiomas, deportes, formas de amar, de danzar, de ver la vida, y hasta formas de morir.

rvegallamas@hotmail.com 3156686904

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