Dolce vita / 14 de noviembre de 2020

Antioxidantes, claves para tratar enfermedades virales

El consumo de antioxidantes podrían disminuir los efectos de enfermedades como la gripa o el dengue. Foto: FreePik.

Miredvista.co

Un investigador de la Universidad Nacional concluyó que su consumo inhibe la replicación viral dentro de la célula.

A partir de los 35 años los antioxidantes endógenos disminuyen ostensiblemente. Foto: FreePik.

La ingesta constante de antioxidantes incide directamente en el manejo preventivo de enfermedades virales en las que se incluye el Covid-19, porque impiden la replicación del virus en el organismo.

Así lo revelan las investigaciones de Carlos Guerrero, máster en farmacología y genética, y PhD en Bioquímica de la Universidad Nacional, que ha estudiado la oxidación celular durante más de 10 años, su relación con la propagación de los virus, y ha registrado los efectos antioxidantes y antiinflamatorias de los mismos.

Si bien durante la niñez y la juventud, el organismo utiliza eficientemente los antioxidantes que produce para defenderse de los virus, a partir de los 35 años estos antioxidantes endógenos disminuyen significativamente, de tal manera que recomienda ingerirlos a diario para fortalecer el sistema inmunológico y prepararnos para enfrentarnos a infecciones de carácter viral, tales como el Covid-19.

Aconseja acciones antioxidantes muy beneficiosas como un licuado de jengibre y cúrcuma, alimentarse balanceadamente, consumir verduras y frutas de todos los colores, vitaminas A, E, D y C, no fumar, ni ingerir alcohol, no abusar de los medicamentos especialmente de los antibióticos, evitar el estrés y hacer ejercicios.

Aclara que seguir este proceso no impide que nos contagiemos con SARS-CoV-2 (el virus que produce el Covid-19), pero si ello ocurre entonces la sintomatología será menos severa.

De su investigación explica que los resultados más efectivos fueron en primer lugar la N-Acetilcisteína, en el segundo los desinflamatorios como la cúrcuma, el jengibre o cualquier otro presente en el mercado, la tercera posición es para la vitamina C y el cuarto lugar para el Omega-3 y el Omega-9.

«Un licuado de cúrcuma y jengibre, alimentarse bien y hacer ejercicios son acciones antioxidantes».

CARLOS GUERRERO

Estas sustancias no son antivirales sino que ayudan a la célula a responder mejor ante una infección, aclaró.

“La mayoría de los virus de RNA (por ejemplo los que producen las enfermedades del zika, dengue, fiebre amarilla, chikungunya, Covid-19 y los coronavirus en general, y los virus que producen infecciones respiratorias), al ingresar a la célula la inducen a producir sustancias oxidativas que resultan beneficiosas para ellos”, indicó.

Luego se produce una reacción que intenta compensar la oxidación mediante la producción de proteínas (citoquinas). Los virus impiden esa generación de proteínas y es cuando la célula entra en un estado conocido como estrés oxidativo.

“La célula produce citoquinas para parar al virus, éste reacciona generando una respuesta oxidativa y así el virus replica su genoma, ensambla sus viriones y extiende la infección”, añade.

Como parte del proceso suministró antioxidantes a las células infectadas para estudiar sus efectos. “En ese momento el antioxidante libre de excipientes que había era la N-Acetilcisteína, que además tiene propiedades antiinflamatorias. Fue sorprendente encontrar que al hacerlo se combate el mecanismo oxidativo intracelular e inmediatamente cae drásticamente la cantidad de viriones que se producen. Eso favorece al sistema inmunológico porque al haber menor cantidad de éstos, ya es posible defenderse más fácilmente de la infección viral”.

«No fumar, tomar vitaminas A, E, D y C, y consumir verduras hará que la sintomatología sea menos severa».

CARLOS GUERRERO

También concluyó que al suministrar sustancias que frenan la vía inflamatoria (Ibuprofeno, Diclofenaco, Naproxeno, etc), también se le restaba a esa maquinaria que el virus utilizaba para su beneficio.

“Estos desinflamantes tenían una buena respuesta, pero no tan fuerte como los antioxidantes. Ellos bloquean las vías inflamatorias, se inhiben las especies reactivas al oxígeno y por ende la producción de viriones”.

También ensayaron con otras sustancias de uso culinario como la curcumina, presente en la cúrcuma, y el gingerol, que está en el jengibre, y el efecto fue el mismo, dijo.

¿Y qué pasa cuando se combinan las propiedades antioxidantes con las desinflamatorias? Para Guerrero la inhibición resultó muy significativa.

“A veces poníamos para infectar el 100% de las células y caía a una infección del 5% o el 10%. Incluso también estudiamos la vitamina C, pero al ser sólo antioxidante el resultado no es tan poderoso”.

En la investigación ensayaron con otros fármacos que se usan para tratar la diabetes o para bajar los triglicéridos y estos también producen un bloqueo de la replicación del virus, pero de manera indirecta.

“En la cocina también tenemos aceites como el Omega-9 (aceite de oliva) y el Omega-3 para luchar contra los virus”, sostuvo.

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