Vanessa Restrepo Hoyos
Columnista / 27 de febrero de 2021

Las dos caras de la moneda

Siempre me he preguntado por qué no hay noticieros que nos brinden solo noticias positivas que balanceen un poco aquellos que diariamente nos traen ríos de tragedias, mostrándonos un mundo que pareciera estar sumergiéndose en un agujero negro.

Si bien es cierto que existen los magazines y programas de televisión matutinos que ofrecen un poco de todo, no se pueden considerar como noticieros en el estricto sentido de la palabra.  

Muchos habrán oído el eslogan anglosajón Good News is no News (Las buenas noticias no son noticia), pero quisiera  refutarlo con una buena dosis diaria de optimismo. Se lo debemos a nuestra salud mental y emocional, sobre todo en este tiempo que estamos viviendo.

Tal como lo expresa el holandés Charles Groenhuijsen, periodista por más de 40 años y autor de 11 libros sobre política europea, Good News is no News es el mensaje que la mayoría de los periodistas nos quieren transmitir y eso es un grave error. Debemos darnos cuenta que el periodismo es como un espejo. Nuestra audiencia, se mira en este espejo y supuestamente debe ver al mundo tal y como es y no lo hace. Ve un espejo empañado. Siempre es el lado negativo de la vida”.

Por ello, hoy como periodista, Groenhuijsen ha optado por tratar de corregir un poco ese error, brindando una perspectiva más de largo plazo, mirando los hechos y ampliando las buenas nuevas sin olvidar lo malo, por supuesto, pero este inmenso desafío que se ha propuesto puede llegar a construir un mundo mejor y considera que el periodismo en general, también lo podría hacer.

Y, como ejemplos nos presentó:

-La disminución de la extrema pobreza en los últimos 25 años (100,000 personas salen de ella cada día).

-La tasa de mortalidad infantil en el mundo ha caído a un poco menos de la mitad desde 1990.

-En 1960, la media de vida era de 52.6 años, hoy es de 72.

-La salud de las personas en general, ha mejorado enormemente.

Por otro lado, el artículo titulado “The News is Making People Anxious. You’ll Never Believe What They’re Reading Instead” (Las noticias están poniendo a la gente ansiosa. Jamás se imaginarían lo que están leyendo en vez de ellas.), publicado en abril del año pasado por la revista The New York Times, habla de que los lectores se están inclinando a leer historias constructivas y que levanten el ánimo. De hecho, la misma revista tiene su sección de noticias positivas con “The Fix”.

Además, resalta que algunas cuentas de Instagram dedicadas a las buenas noticias, como @TanksGoodNews y @GoodNews_movement, han aumentado significativamente su número de seguidores desde que comenzó la pandemia.

El periódico Washington Post es otro que ofrece un espacio refrescante con “The Optimist”. El HuffPost, uno de los periódicos en línea más reconocidos a nivel mundial, también cuenta con una sección exclusiva de noticias positivas; los diarios digitales españoles sonbuenasnoticias.com y cuentamealgobueno.com solo publican buenas nuevas sin perder su criterio periodístico.

Lo mismo sucede con el noticiero por YouTube, Some Good News (Algunas Buenas Noticias), creado por el actor John Krasinksi,  protagonista de la serie  Jack Ryan,  quien desde hace muchos años se venía haciendo mi misma pregunta y por supuesto, nuestra MiREDVista, cargada con notas alentadoras, emocionantes e inspiradoras.

Como esta pequeña muestra hay muchos más medios escritos que están siguiendo este enfoque. Entonces, ¿en dónde están los noticieros de las grandes cadenas de televisión que se dediquen completamente a las noticias positivas? Apostaría a que existe mucho contenido allá afuera para llenar sin esfuerzo un espacio mínimo de media hora al día que nos pudiera sacar una sonrisa.

Si lo hay, por favor, háganmelo saber. He intentado encontrar alguno, preguntando por aquí y por allá, pero la búsqueda ha sido en vano. A decir verdad, entre mis amigos y conocidos, la respuesta que prevaleció fue: “ya no veo noticieros. No puedo con tanta negatividad” y honestamente, no los culpo.

Las buenas nuevas son igualmente válidas y reales que las primicias negativas, pero las primeras casi siempre llegan a mis manos en cortos videos vía Whatsapp, como si tuvieran pena de ser vistos masivamente.

Este último que me llegó mostraba un puñado de eventos  positivos que sucedieron en el 2020. Aquí les dejo algunos:

-Alemania está transformando 62 antiguas bases militares y zonas de entrenamiento en reservas naturales.

-El Instituto de Ciencia y Tecnología de Corea del Sur desarrolló una nueva técnica a través de la orina del paciente para diagnosticar el cáncer de próstata en tan solo 20 minutos con una exactitud de casi el 100%.

-Un tratamiento fue desarrollado para la esclerosis múltiple, basado en el mismo diseño de la vacuna de Pfizer/BioNTech contra el Covid-19.

-La población de elefantes en Kenia se duplicó de 16,000 en 1989 a unos 35,000 en 2019.

No se trata de que nos desconecten de la realidad ni de que nos pongan una venda en los ojos frente a las adversidades. Se trata de que el periodismo no deje en un segundo plano aquellos acontecimientos diarios que nos puedan traer un poco de paz, armonía y entusiasmo, para que así podamos sentir que el mundo no se nos está cayendo a nuestro alrededor.  

Y, para cerrar, este párrafo va dirigido a nosotros como receptores: “Cada moneda tiene dos caras”, reza el refrán y aunque su significado sea un poco diferente a lo que me refiero, quisiera utilizarlo para que no solo le miremos una sola cara, la de las malas noticias. Mejor, volteémosla para no perdernos de su cara amable, la de las historias esperanzadoras.

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