Lizzette Diaz
Columnista / 7 de agosto de 2021

Los valores que le suman valor a tu marca

Ya no se trata solo de salir en las redes sociales o crear un anuncio para un medio tradicional cuyo objetivo principal sea vender. Debido precisamente a la facilidad que nos brindan las herramientas tecnológicas para promover nuestros productos y/o servicios, el “bombardeo” de anuncios que recibimos todos los días es tan brutal que, si no buscamos la manera de decir las cosas de una forma distinta para convertirnos en una marca relevante en el mercado, estamos condenados a pasar desapercibidos, lo que significa mayor dificultad en el posicionamiento orgánico de nuestra empresa trayendo como consecuencia un bajísimo índice en temas de ventas o en el mejor de los casos de crecimiento.

Es increíble cómo ha cambiado el lenguaje de comunicación de las marcas, grandes o pequeñas, enseñándonos todos los días a que si nosotros no nos acoplamos a las nuevas tendencias del mercado y la manera cómo las audiencias más jóvenes se inclinan ante la compra de un determinado producto o servicio, sencillamente estamos en camino a la extinción.

Uno de los nuevos argumentos para vender “sin vender” que es tal y como ahora los consumidores quieren percibirnos, es precisamente trabajando en nuestros valores de marca, los cuales hay que socializar si queremos avanzar o por lo menos mantenernos en la mirada de nuestros clientes actuales y llegar a muchos más potenciales.

De acuerdo al famoso publicista Simon Sinek, creador de la teoría del “Circulo dorado” (Golden Circle, en inglés) las grandes marcas han entendido perfectamente el concepto sobre los valores que le dan valor a una marca y lo han implementado magistralmente desde entonces. Compañías como Apple, Uber, Tesla, Google, Facebook o Coca Cola, por mencionar grandes marcas, saben que sus consumidores “compran” su porqué y no el “qué”. Nosotros en cambio, nos apegamos al qué y raras veces nos preguntamos el “porqué” hacemos lo que hacemos, qué nos motiva, cómo servimos a los demás a través de lo que ofrecemos, cómo generamos valor en los otros y nos olvidamos por un ratito de nosotros mismos.

Los valores de una marca son tan importantes hoy en día como la materia prima con la que elaboramos nuestros productos o el profesionalismo o inmediatez con la que servimos a nuestros clientes, porque ahora resulta que el consumidor se informa antes de tomar una decisión de compra, nos investiga, nos busca y si lo que ve le convence, entonces nos abre la posibilidad de convertirse en nuestro cliente. Aquí les pongo estos dos ejemplos que encontré visitando un restaurante y un centro comercial en New York.

Si se dan cuenta, en el caso del restaurante, por ejemplo, la carta no comienza ofreciendo los vinos, aperitivos, postres o platos fuertes; comienza contándonos una historia, describiendo de dónde provienen sus especies, sus pescados, cómo los preparan y cómo nos invitan a disfrutar de una experiencia gastronómica única, llevando nuestros sentidos al Mediterráneo para explorar el sabor único de la comida griega.

En la otra fotografía, este local dedicado a la comercialización de ropa y productos de belleza el cual está bajo construcción en el exclusivo mall ubicado en el área de High Line, lejos de vendernos el nombre de su marca, nos recuerda cuáles son las razones por las que se han dedicado a esta industria y nos lleva a pensar que el poder del cambio está en nuestras manos. Es increíble como los valores de esta marca en una industria tan superflua se convierten en un llamado a la consciencia, a la igualdad, a las oportunidades para todos y a la forma de cómo nos han hecho percibir de manera los temas de la moda y el dinero de una forma errónea para ellos.

De esta forma me gustaría invitarlos a que exploraran un poco más la historia de sus empresas y emprendimientos, qué están diciendo en sus redes sociales acerca del porqué hacen lo que hacen, qué los motiva a levantarse cada día hacer lo que tanto les apasiona -que no tiene nada que ver con el dinero- es lo que hacen con amor desde sus empresas que incluso lo harían gratis sin ningún tipo de remordimientos. Encontrar ese “porqué”, esos valores que se alienan a su marca y que no son negociables por absolutamente nada, es lo que hará que tu empresa trascienda y en lugar de conseguir clientes, conseguirá fans que los acompañarán de generación en generación. Recuerda, nunca vendes, lo que crees que vendes, hay mucho más allá.

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