En la Nota / 10 de abril de 2021

“En Colombia si no eres reguetonero o vallenatero famoso, no eres nadie”: Caribefunk

Andrés Morecai, multipercusionista y segunda voz, junto a Funkcho Salas, guitarrista y voz de Caribefunk. Tomada de Caribefunk.

Miredvista.co

El cartagenero Funkcho Salas, que hace ocho años creó la banda junto a su paisano Andrés Mordecai, dice que seguirán haciendo música que no pase de moda. En el 2020 estuvieron nominados al Grammy a Mejor Álbum Contemporáneo / Fusión Tropical.

Funkcho Salas y Andrés Morecai, de la banda cartagenera Caribefunk.

Carikefunk no ha podido entender el mundo desde la no independencia porque a sus creadores, los cartageneros Funkcho Salas y Andrés Mordecai, les gusta la libertad.

“Vivimos en una sociedad donde la gente no quiere que seamos libres, donde la gente no quiere que seamos sabios, porque es un sinónimo de rebeldía y de amor propio”, asegura al otro lado del teléfono Funkcho Salas, guitarrista e intérprete de esta banda que el próximo 17 de abril cumplirá ocho años.

Para estos dos destacados músicos del Caribe, nominados al Grammy Latino 2020 con Energía para regalar, el álbum que nació en plena pandemia, lo importante es seguir siendo fieles al sonido auténtico y natural del instrumento de la madera elaborado por las manos del hombre.

En la edición 2020 compitieron a Mejor Álbum Contemporáneo /Fusión Tropical junto a Omara Portuondo y Carlos Vives, quien finalmente ganó con Cumbiana.

Esa ha sido y seguirá siendo la identidad para seguir craneando, componiendo y ofreciendo conciertos por el mundo, como lo han hecho a lo largo de 150 ciudades.

En esa búsqueda y consolidación de la autonomía, siguen tejiendo una red de amigos que hoy los escuchan a través de plataformas digitales, sus grandes aliadas en estos tiempos en los que, como dice Funkcho, las poderosas disqueras imponen lo que él denomina “música fácil”.

La música —dice — ha buscado sus espacios en una audiencia ávida de un concepto distinto al que nos ofrece el comercio, que es la fácil, la machista y sexista que pasa de moda a los dos meses. Nuestra música arrancó en el 2012 y no pasa de moda.

En entrevista concedida para Mi RedVista, Salas López, nacido y criado en el barrio Crespo, asegura que Caribefunk tiene un efecto contagiador. “Como una bola de nieve que va arrastrando a la gente que de corazón se abren a escuchar y a disfrutar de lo que hacemos nosotros”, asegura.

La banda, que nació en Argentina cuando los cofundadores estudiaban música, es una mezcla de ritmos afrocaribeños con géneros como cumbia, porro y bullerengue, y algunos elementos del funk norteamericano.

Salas dice que, fieles a esa propuesta, alejada de lo que él llama música robotizada o de computadora, seguirán abanderando el sonido auténtico y natural del instrumento de madera fabricado por la mano del hombre. “Música orgánica, sin máquinas ni sintetizadores ni computadores. Esa esa sido nuestra identidad porque hemos sido fieles a esa propuesta”.

Con cuatro álbumes: Caribefunk, El Playaman, Tunse y Energía para regalar, el guitarrista e intérprete confiesa que han tenido acercamientos con disqueras que les han propuesto grabar sencillos, pero que ellos seguirán apostándole a sus sueños con autonomía e independencia.

Cuando se refiere a Argentina, asegura que tienen mucho que agradecerle a ese país que los acogió en sus inicios, contrario a lo que ocurre en Colombia.

“Acá si no eres reguetonero o vallenatero famoso, no eres nadie, entonces poco valor tienes. Y es algo muy triste porque hay una oferta cultural muy valiosa, en los barrios surgen cosas increíbles desde el folclor hasta la música urbana, infinidad de propuestas en arte plástico, diseño, poesía, artistas alternativos que son poco conocidos, pero que son luchadores. Así es muy complicado arrancar un proyecto. Argentina nos abrió la puerta y nos dio esa confianza. Y nos dijo: Ustedes son capaces”, recuerda.

“Hace muchos años pensábamos que para ser nominados a un Grammy tenías que estar con alguno de estos grandes, y que un espacio para la música independiente en estos premios no existía. Error nuestro haber pensado así, y por fortuna, la vida nos dijo que estábamos equivocados de la mejor forma”, escribieron, a propósito del anuncio de la Academia Latina de Artes y Ciencias de la Grabación.

“Siempre tuvimos muchas trabas en un país en donde si no tienes plata, nadie te programa en las emisoras ni te escuchan porque alguien quiere algo a cambio. Es cuestión de poder. Entonces decidimos que no íbamos a patrocinar ese juego de payola y que el internet que había surgido era como ese medio democrático alternativo en donde todos se expresan”, sostiene.

Para este cartagenero que ha pasado la pandemia en su tierra, la excusa perfecta para tomarse un período sabático luego de siete años ininterrumpidos de giras, a través de las plataformas virtuales como Youtube, Spotify, Deezer, Amazon, y redes como Facebook e Instagram, por ejemplo, empezaron a tejer una comunidad de amigos que cada día crece más.

En estos 13 meses de la emergencia por la COVID-19, ni Funkcho ni Andrés han parado de trabajar, pues casi que a diario charlan, intercambian canciones, las analizan, ofrecen conciertos virtuales y colaboraciones con amigos como Pedro Pastor, Mister Kilombo, Gía y Bazurto All Stars, entre otros.

Ahora están en la etapa de composición porque quieren hacer un álbum nuevo sin presión alguna y que estará dedicado ciento por ciento a la mujer.

 “La música de Caribefunk es poesía cargada de alegría, amor y positivismo. Eso somos”, añade.

“Enciende el oído, apaga la mente, ponle play. Disfruta nuestra medicina”, escribieron para presentar el álbum con el que resultaron nominados al Grammy Latino.

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