Nuestra Gente / 29 de junio de 2024

La matrona que lleva 50 años haciendo pasteles en el festival que fundó en Pital de Megua

Aida Gamarra es la fundadora del Festival de Pital de Megua que cumple 32 años.

Miguel Utria

Se llama Aida Gamarra, de 70 años. El evento gastronómico que se celebra hace más de tres décadas espera superar los $300 millones en ventas, así como la llegada de más de 15 mil visitantes al corregimiento.

En Pital de Megua, jurisdicción de Baranoa, en el centro del Atlántico, 58 matronas de nuestra cocina se han preparado para atender a los visitantes al XXXII Festival del Pastel que se celebra hasta este el 1o de julio en dicho corregimiento.

Carnes de pollo, gallina, cerdo, conejo, pavo, carnero y pato fueron puestas a marinar desde comienzo de semana para que este viernes estuvieran bien adobadas para la preparación de los más exquisitos envueltos de arroz con verduras que tanto deleitan los paladares de comensales locales y foráneos.

Provocativo pastel hecho a base de arroz, pollo y cerdo.

Aida Gamarra Pineda, una matrona de 70 años de edad,  que lleva 55 preparando pasteles, es una de las fundadoras de este Festival que cada año atrae a más visitantes a esta zona del departamento que es referente por su apuesta gastronómica.

Ella asegura que la preparación de los pasteles es una herencia familiar, pues sus abuelas, madre y tías se dedicaron a esta práctica, en especial para las celebraciones de Navidad y Año Nuevo, y el haberse dedicado al oficio desde que era una niña, le permitieron cumplir su papel de madre cabeza de familia y sacar adelante a sus cuatro hijos.

Dice con mucha propiedad que quien prueba uno de sus pasteles queda amañado, pues asegura que el toque personal que ella le pone a la preparación son el amor, la paciencia y las pasión por lo que hace. “Si usted no está de humor o no tiene ganas de hacer algo, mejor no se atreva a preparar pasteles porque eso se refleja en lo que hace, tanto en el sabor como en la presentación”, afirma la matrona.

Un suculento pollo, listo para los pasteles que prepara Aida.
En hojas de bijao, como así lo marca la tradición, es toda una delicia gastronómica

Recuerda que cuando se hizo el primer festival fue en recinto cerrado, y las personas que querían ingresar debían pagar 600 pesos y cada pastel tenía un costo de 600 pesos. En esa ocasión participaron 14 vendedoras, cada una de las cuales vendió 15 unidades en promedio.

A partir de ese año comenzó una gestión ante la empresa privada y las administraciones municipal y departamental para que se les apoyara la actividad. Pero solo hasta el séptimo año fue cuando se consiguió quedar en la ruta de festivales apoyados por el sector oficial.

“Eran varias empresas las que nos apoyaban al igual que la alcaldía y la gobernación, y desde entonces comenzamos a tomar fuerza, y el festival cada año es un éxito”, apunta la matrona quien recuerda que sus primeros patrocinadores fueron empresas de marcas de gaseosas, cervezas y licor.

TRABAJANDO SIN PARAR

Durante el año ella y un grupo de al menos 30 mujeres venden sus productos en el Parador de Pital, a la entrada del corregimiento, dos fines de semana cada mes, y en ocasiones una vez al mes en días de semana.

Doña Aida le madrugó a la celebración del festival y desde el lunes adquirió los insumos para la preparación de los deliciosos pasteles. Desde ese día sus neveras guardaban las carnes adobadas para la preparación de pasteles con una sola proteína así como los combinados de pollo y cerdo, gallina y cerdo, carnero y cerdo, conejo y cerdo y trifásicos.

Como cada año para el festival Aida presenta una combinación diferente. En esta oportunidad, cuando aspira a preparar 400 pasteles, dice que se atreverá a probar la carne de res en las combinaciones de sus envueltos.

Para su participación en esta versión del festival, Aida compró 100 libras de cerdo, 20 gallinas, 15 patos, dos pavos, 15 libras de carnero y 10 conejos. Asegura que en otras oportunidades utilizaban carnes de otros animales, pero las campañas de protección de especies han prohibido el sacrificio de algunos de ellos.

El viernes ella armó los pasteles para el sábado, y este sábado preparará los del domingo que es el día en que mayor afluencia de público al corregimiento.

Durante el festival de este año los visitantes encontrarán pasteles con precios entre 14 mil y 21 mil pesos, ello dependiendo de la proteína y la combinación de estas, según explica doña Aida.

EXQUISITO Y NOVEDOSO

Sin lugar a dudas la novedad de esta versión del Festival, es el pastel de millo con codorniz ahumada, variedad que fuera ganador del primer lugar en el Encuentro de Patrimonio Cultual de Cocina Tradicional convocado por el Ministerio de Cultura, las Artes y los Saberes, el año pasado.

Por lo complejo y novedoso del plato, esta variedad no estará expuesto al público presente en el festival. Sin embargo el mismo hace parte de la carta disponible en la modalidad de encargos.

De hecho el pastel de millo y codorniz solo lo tiene la autora del mismo, Corsina Llanos, una matrona que lo presentó en la ciudad de Bogotá en dicha convocatoria y esta vez solo lo probarán quienes los encarguen, esto a la espera de evaluar la acogida de los comensales.

Aida explica que el millo se limpia muy bien, se pila, se muele y luego se cocina debidamente para que no quede duro, la preparación que se hace del grano es el mismo que se hace con el arroz, y la proteína se ahúma antes de marinarla.

Para esta ocasión, además de la presentación de novedades en la preparación del exquisito plato tradicional, tanto la organización como Administración Municipal, en cabeza de Edinson Palma, aspiran a que más de 15 mil personas visiten el corregimiento durante los días del festival.

En ese sentido se estima que en estos cuatro días se estarían vendiendo alrededor de 25 mil pasteles que podrían dejar un producido de alrededor de 330 millones de pesos.

Sin embargo, por iniciativa del despacho del alcalde y el apoyo de la primera gestora social, Julia Durán, este año el festival dispuso de una preventa, que a cierre del pasado miércoles había generado un producido de 13 millones de pesos.

Lo que se buscó con esta estrategia de preventa fue que las matronas tuvieran recursos asegurados para la compra de materia prima necesaria en la preparación de los deliciosos y afamados pasteles. Para este modelo de ventas se contó con el apoyo de varias empresas privadas, comerciantes y entidades estatales de la ciudad de Barranquilla y Baranoa.

Esta versión del festival del pastel será aprovechada por la Administración Municipal para motivar a los visitantes a que disfruten de otros atractivos que tiene el municipio como el corredor gastronómico, los campos de girasoles y la sede de la banda musical de Baranoa, entre otros.

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