Dr. Rodolfo Vega Llamas
Columnista / 21 de mayo de 2022

No todo es lo que parece

No se puede desatar un nudo sin saber cómo está hecho, decía Aristóteles. Según C.S. Lewis, el dolor mental es menos dramático que el dolor físico, pero es más común y también más difícil de soportar; en ocasiones vemos muchas personas sonriendo, aparentemente felices, pero en el fondo de su corazón llevan una gran tristeza que les embarga. Yo les recomiendo a todos que en ocasiones, la  experiencia me ha enseñado que más importante que reaccionar a un problema cuando llega es comprender cómo funciona y cuáles son las señales, aprender a cuidarnos y conocernos mejor, la educación emocional es vital para poder enfrentar cualquier tipo de problema.

Estoy completamente seguro que si en las escuelas existiera una clase de educación emocional, desde niño, y que les comenzaran a educar desde las primeras pataletas, tendríamos una juventud y adultos  más educados, saber manejar las emociones es un reto de la humanidad. Cómo se explica, por ejemplo, que cuando hay un accidente automovilístico, o una discusión en una fiesta, dos personas que se supone universitarias, no sean capaces de dialogar y arreglar el problema sino que enseguida se van a los puños; eso se llama mal manejo de las emociones, y se piensa que dizque son educados en un buen colegio, en una buena universidad, pero de qué sirve eso si no saben dialogar y dejan que la emoción del momento tome el control mental  y hasta desate una desgracia.

Por eso, el título de mi artículo del día de hoy. En ocasiones vemos personas aparentemente dóciles, decentes, educadas, pero en el momento de un problema  se alteran de tal manera que dan la sensación que se les metió un demonio, se vuelven irreconocibles.

Es bueno comenzar  por aceptar que existe una gran diferencia entre estar triste y estar deprimido, o entre estar nervioso y sufrir de ansiedad. Las primeras son situaciones puntuales que no tienen que permanecer, mientras que la depresión o el desorden ansioso son enfermedades mantenidas en el tiempo, en los que el cerebro emocional toma el control de nuestro presente, y nos lleva a limitaciones de nuestro quehacer día a día, como decía Epicteto, no es lo que nos ocurre lo que nos hace sufrir, sino aquello que nos decimos a nosotros mismos sobre lo que nos ha sucedido. Es normal estar triste de vez en cuando, si se muere un familiar querido, un amigo, lógico que debo estar triste, pero no significa que estoy deprimido. Si voy en un avión en medio de una tormenta, lógico que me pongo nervioso, pero no significa que  sufro de ansiedad.

Yo les recomiendo en no empeñarse en recordar solo lo malo, la memoria suele ser cruel si solo la alimentas de las veces en que te ha ido mal. Es mejor una memoria objetiva, que vea lo bueno y lo malo. Lo bueno para felicitarte a ti mismo y lo malo para modificarlo en vez de lamentarte, y mirar hacia delante. Hay personas que opinan algo de ti y tú sabes en tu interior lo equivocada que está, y que realmente no te conoce, pero además te dejas herir por sus comentarios a sabiendas de que está equivocada. Hay personas que gozan con el fracaso de otras y no saben lo equivocadas que están, por eso quédate con esta máxima de Erich Fromm ”no puede haber libertad sin que exista la libertad de fracasar”.

Por eso insisto: no es todo lo que parece. Nunca se dejen llevar por la primera impresión que les dé una persona; en el camino nos daremos cuenta quien es de verdad. La sinceridad se conoce con el tiempo, no se dejen llevar por las sonrisas, los abrazos, los halagos, el verdadero músculo de la confianza la da el tiempo, hay una frase de Albert Camus que me encanta, llévala en el corazón,”En la profundidad del invierno, aprendí que en mi interior hay un verano invencible”. Cuando evalúes una persona, hay que hacerlo con criterio. Quédate con quien te cubra del frío, te cobije ante el miedo y te cuide del mal, y todo eso suceda en un abrazo sincero, decía Antoine de Saint-Exupery. Letifícate para observar mejor a las personas, en ocasiones se conoce mejor a las personas en los momentos difíciles, muchos héroes eran personas del montón, pero en el momento difícil sacaron su casta, su verraquera y muchos aparentes bravucones salieron espantados. Por lo tanto, en la vida no todo es lo que parece, lo importante no es lo que te digan, lo que veas, lo que aparentan, sino lo que tú interpretes.

rvegallamas@hotmail.com

3156686904

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