Nuestra Gente / 7 de octubre de 2023

Pa´que te refresques, ¡el agua e’coco!

Miguel Utria

Franklin Morales endulza y refresca cada día el paladar de los visitantes al Gran Malecón del Río con el agua de coco que vende allí desde hace cuatro años.

Desde la espesa vegetación que se observa frente al Gran Malecón del Río, en la margen oriental del Río Grande de la Magdalena, se observa venir una pequeña embarcación arrastrada por un motor, y en ella dos hombres sobre el cascarón de una vieja nevera cargado de productos para vender a los visitantes del reconocido escenario turístico.

Franklin Morales espera a sus clientes con sus cocos de agua para la sed.

Son Franklyn Morales y su ayudante, quienes cada día, desde hace más de cuatro años se vienen desde la isla a vender agua de coco y refrescos para endulzar las tardes de quienes pasean por el gran malecón.

Lo que fue una nevera, ahora es una enorme hielera completamente llena de cocos que se cultivan en la isla, cuya agua es sumamente apetecida por turistas que esperan la hora en que llegue la pequeña embarcación.

De ella desciende Franklyn, quien con una agilidad única se suspende agarrándose de los barrotes de hierro que sirven de protección a los visitantes, y sube hasta la zona peatonal esperando que lleguen los compradores.

“A la orden ve, para que te refresques: el agua ‘e coco”, dice el vendedor, un hombre de mediana estatura, color moreno, con machete en mano y quien ha dispuesto a la vista de todos, el paquete de pitillos para que los clientes absorban el refrescante líquido que contienen los cocos.

La pulpa del coco, un exquisito e irresistible manjar que se disfruta tras consumir el agua del fruto.

Cuando llega alguien interesado en los cocos, el ayudante de Franklin, un tímido joven de color pálido, y quien sigue en la embarcación, abre la nevera, agarra los cocos y los lanza hacia arriba para su compañero los ofrezca a los clientes.

Con una agilidad para cortar las cáscaras del fruto, Franklin se apoya de una de sus piernas con uno de los barrotes del malecón y comienza a abrir los cocos para que sus clientes disfruten su dulce agua. Ello ocurre mientras decenas de aves coquetean sobre el sitio, quizás a la espera de alcanzar una porción de la carne del fruto.

El precio de cada coco varía entre 4.000 y 5.000 pesos. Y aunque algunos solo disfrutan del agua, lo que más atrae del fruto, especialmente a los más chicos, es blanda, apetitosa  y blanca carne de los cocos que es expuesta cuando el coco se parte en dos, y tras haberse agotado el líquido interior.

“¿Qué tal está compadre?”, pregunta el vendedor seguro de la respuesta que recibirá de su cliente, pues sabe la calidad de los productos que son cultivados en los terrenos donde reside: un área que hace parte de la reserva natural Parque Isla Salamanca.

El ‘cocotero’, como le llamaron algunos de los compradores asegura que la tierra de la isla es demasiado fértil, que allí se cultivan además de los cocoteros que alcanzan a verse desde el otro lado del río, una gran variedad de frutos como mangos, nísperos y guayabas, y verduras como cebolla, tomates, col y cilantro, entre una variedad de vegetales comestibles.

Muchos de los visitantes del Gran Malecón son clientes asiduos de Morales.

Y es que la isla es considerada un pulmón y un verdadero tesoro natural, es hábitat de especies vegetales como olivos y clemones, dos de las que comparten el entorno con el arbusto rey: el mangle, que ocupa el 90% de la flora del Parque.

Los vendedores de cocos llegan a la orilla a las 4 de la tarde, la hora de mayor circulación de visitantes, allí están hasta las 7:30 de la noche, cuando ya ha oscurecido y termina la venta, pues a esa hora disminuye el calor, el número de visitantes y por ende el consumo de bebidas refrescantes.

Asegura Morales que entre martes y viernes venden, en promedio, de 25 a 30 cocos. Pero los fines de semana, ese número se puede duplicar y hasta triplicar. Sin embargo aunque a la nevera le caben más de 300 cocos, no siempre tienen esa cantidad con ellos.

Propiedades del agua de coco

  • El agua de coco es rica en minerales como potasio, magnesio, cobre, hierro; ácido fólico, vitaminas del complejo B vitamina C que ayuda a limpiar el cuerpo de bacterias y fortalece el sistema inmunológico.
  • Además de ser sumamente refrescante y quitar la sed, los beneficios de tomar agua de coco son abundantes y provechosos para diversas áreas de la salud.
  • Este delicioso líquido contiene una cantidad considerable de fibra (2.6 gramos por cada 240 ml) lo que estimula el tránsito intestinal, previniendo el estreñimiento y eliminando sustancias fermentadas de los intestinos.
  • Es muy baja en grasas.
  • Mejora la digestión, elimina toxinas y ayuda al adecuado funcionamiento del riñón.
  • Por su alto contenido de potasio y demás electrolitos promueve una adecuada presión arterial, contribuyendo a prevenir enfermedades del corazón.

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