Dr. Rodolfo Vega Llamas
Columnista / 29 de marzo de 2025

«Pecho frío»

Había escuchado en las emisoras el significado de «pecho frío», y me llama la atención, por qué les dicen así a los jugadores que no dejan todo en la cancha y pelean por su equipo.

Eso veo en la Selección Colombia últimamente.

Después de la copa América, donde entregaron todo con pundonor, con garra, ahora con excepción de Luis Díaz, todos sin excepción son «pecho frio».

Estos jugadores con altos salarios, aplaudidos y engrandecidos por el público, no dejan todo en la cancha por su equipo y menos por su país.

No usan toda su fuerza, ni todas sus capacidades en el juego; se notan apáticos, desconcertados, no se les ve empeño, ausencia total de entusiasmo y falta de berraquera.

Cuando veo a los jugadores argentinos actuar con esa vehemencia, con ese fervor, ese amor a la camiseta, definitivamente hay que aceptar que nos falta mucho para igualarlos.

Me pregunto, ¿qué les pasa a nuestros deportistas? ¿será complejo de inferioridad? ¿La plata les hizo olvidar el amor por su camiseta?. Considero una falta de respeto por el país, por la hinchada que los aplaude: pero que no se ven correspondidos, por el pésimo juego de estos jóvenes en la cancha.

Decía Nietzsche en su obra ‘Más allá del bien y del mal’, «la madurez del adulto significa haber encontrado la seriedad que de niño tenía al jugar». Así pues, los invito a recordar la edad brillante en que jugar era cosa seria.

Como decía Platón: “se conoce más una persona en una hora de juego que en un año de conversación“.
Anoche apagué el televisor con desilusión, de ver que cómo tropezamos dos veces con la misma piedra, nos meten goles faltando minutos para acabar el partido, siempre es lo mismo, cada partido nos sucede igual.

Lo peor es que no les da vergüenza, salen sonrientes de la cancha; jamás pasarán a la historia con ese comportamiento, jamás tendrán gloria, sí tendrán mucha plata, pero también serán recordados como unos “pechi frío”, que no merecen lucir la camiseta de un país que representan.

Ojalá el director técnico, que para mi no tiene la culpa de tener un equipo de flojos, lentos, desconcentrados, que seguramente irán al mundial para ser eliminados, como siempre.

En el fondo tampoco merecen ir a un mundial con ese estilo de juego; si Paraguay nos domina, imagínense equipos europeos con más velocidad, seguramente nos volverán trizas.

Lástima de aquellos tiempos cuando se jugaba con altura, donde se peleaba cada balón, donde se lucia la camiseta con altivez, con orgullo. Ahora son una partida jugadores con «pecho frío». Lástima !!!

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