Patricia Escobar
Columnista / 11 de septiembre de 2021

Prevenir es mejor

La sabiduría de los refranes no tiene discusión. En estos días con tantas noticias devastadoras y sobre todo con las “explicaciones y justificaciones” de las autoridades sobre hechos que llenan de dolor, el refrán “es mejor prevenir que lamentar”, cobra inusitada vigencia.

La naturaleza, por ejemplo, está haciendo de las suyas, en muchas ocasiones, reclamando los espacios que los humanos les “hemos arrebatado”. Las inundaciones, los desbordamientos de ríos y lagunas, los deslizamientos de tierras han destruido viviendas y cultivos, y han acabado con vidas humanas y animales. Y uno escucha a muchos funcionarios decir que están “impedidos” para atender humanitariamente a las personas afectadas porque ellos “construyeron en zonas de alto riesgo”. Y yo me pregunto, ¿por qué no impidieron a tiempo esa invasión?, ¿por qué no reubicaron a las personas antes de que se produjeran tragedias?

En otra situación, los desbordamientos de arroyos tienen en la incultura ciudadana un gran alimento. Los colombianos no hemos aprendido que el agua es vida y que los espacios de ella son sagrados y no podemos llenarlos de basuras, pero, ¿y dónde están las autoridades, primero para educar insistiendo en el tema, y después para sancionar a quienes no quieren aprender?

La prevención también es posible para evitar la criminalidad. Hay que actuar antes de que los hechos sucedan. Eso se logra con conocimiento, con acciones, con decisión. Hay acciones fáciles de ejecutar, hay otras más complicadas, pero todo, o casi todo es susceptible de ser prevenido.

La inseguridad se previene con liderazgo y ejemplo. Las autoridades tienen que actuar con forme a la ley, y dar ejemplo con sus acciones, deben procurar, sobre todos los que están en el campo legislativo, alinear todas las instituciones que están relacionadas con el tema. Es frecuente ver que la policía detiene a alguien que al rato está suelto porque simplemente los jueces los dejan libres, y los dejan libres porque la ley se los permite.

Y aunque el tema de la criminalidad y la inseguridad no es tan fácil de tratar porque es un fenómeno complejo que requiere de soluciones desde muchos frentes, se puede trabajar en prevención, si tenemos educación y espacios para expresar la cultura y el deporte así como oportunidades laborales.

Prevenir tiene que ver también con estructurar bien los contratos multitudinarios del Estado, revisar bien los documentos. No hay derecho a que “expertos” en estos temas dejen pasar por alto detalles que contribuyan grandemente a la corrupción.

No pueden diseñar obras sin prever su futuro. La Vía 40 después de muchos años se reparó totalmente y al poco tiempo la volvieron a romper porque “no sabían” que había un proyecto de interconexión eléctrica entre Las Flores y Soledad!

Tampoco pueden diseñarse obras que no lleven a ningún lado, ni aceptar propuestas de “remodelación” como la del aeropuerto con diseños que hasta en su presentación 3D eran feos y lo peor, nada funcionales. O contratarse un dragado sin conocer el comportamiento del río, sin conocer que hay “males” que vienen desde prácticamente su nacimiento.

Todos, o la mayoría de los males que está padeciendo Barranquilla y el país en general, son, a mi juicio, producto de que no prevenimos, no nos anticipamos, actuamos por impuso, pensando en pequeño o en nuestro propio interés.

Anticiparnos a lo que pueda pasar debe ser tarea diaria de todos, pero mucho más de quienes están al frente de la conducción de un país, de una región, de una ciudad.

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