Patricia Escobar
Columnista / 21 de enero de 2023

¿Qué hace el Área Metropolitana?

Barranquilla es una ciudad que se ha extendido enormemente hasta el punto que los límites con Soledad, Puerto Colombia y Galapa son simplemente un letrero en medio de una vía o un sardinel. Los tramos viales que unen a estos municipios que junto con Malambo conforman el Área Metropolitana son a veces vías nacionales, en otras departamentales, y en ocasiones “tierra de nadie”.

La semana pasada, cuando hable de las entradas a Barranquilla, por esa horrible costumbre de no leer o de ponerle a todo el tinte político, varios lectores me tacharon hasta de amarillista, antibarranquillera e ignorante.

Yo no voy a salir a explicar lo que se explica por sí solo. Ahí están las entradas. Solo hay que recorrerlas y juzgar. Allí están los lugares, entre los que olvidé mencionar la Gran Central de Abastos.

Pero yo sí entiendo que si los límites son tan sutiles, es importante saber cómo hacer para que los vecinos caminemos por la misma senda del progreso, de la calidad de vida, del paisajismo, de los senderos agradables. ¿Qué se puede hacer para que un aeropuerto o una terminal de transporte que se dicen de Barranquilla, pero se asientan en otros municipios, estén a la altura de la ciudad pujante que los reclama como propios?

Nada merece más la capital del Atlántico y del Caribe colombiano que un aeropuerto de talla internacional con un excelente servicio de conexión aérea y terrestre para las demás ciudades del país. Nada merece más Barranquilla que una moderna terminal de transportes terrestre con unos alrededores que muestren la grandeza y calidez de la ciudad. Pero ambos, el aeropuerto y la terminal, están ubicados en terrenos de Soledad, aunque sirvan a Barranquilla, como dicen los pilotos antes de aterrizar.

Cuando yo era muy niña, Barranquilla iba del Caño de la Ahuyama hasta donde hoy es Villa Country, donde estaban los campos del golf del Country Club, que era el club “campestre”, puesto que el de las grandes fiestas era el Club Barranquilla, en pleno Centro. La Vía 40 quedaba lejísimos, lo mismo que el aeropuerto. Hoy todo es distinto. Todos somos o parecemos vecinos con cosas buenas o no tan buenas. Las universidades y la mejor clínica de la ciudad están en Puerto Colombia. Se pasa el puente de la Circunvalar con la 46 o 51B y ya estás en Puerto, cuyas playas antes estaban bien lejos de los que habitábamos esta ciudad.

Supongo que, para armonizarnos entre vecinos, construir en concordancia y facilitar las cosas, se crearon las que se conocen como áreas metropolitanas. Bogotá tiene, Medellín tiene, Bucaramanga tiene, Barranquilla tiene.

Según el ente rector del Área Metropolitana de Barranquilla, algunos de sus propósitos son: generar un ambiente de sinergia entre las entidades; propiciar el crecimiento económico a través del desarrollo portuario, industrial, comercial y de servicios; lograr una mejor integración metropolitana en los aspectos económicos, sociales y funcionales; reducir los desequilibrios sociales del territorio metropolitano, a través de una mejora en la accesibilidad de todos los municipios a los servicios y equipamientos metropolitanos y de integración de toda la población al tejido social; asegurar una efectiva conectividad regional, nacional e internacional, articulando el sistema vial metropolitano con la red vial regional y nacional, y estableciendo una comunicación multimodal que facilite el acceso de la metrópoli a los mercados nacionales e internacionales.

En el papel todo esto suena bonito, útil y necesario, pero por lo menos en conectividad vial, en ordenamiento de la gran metrópoli, en la reducción de los desequilibrios, poco o nada se ve en el terreno. Ahora, en los últimos años, y por la terquedad de la gobernadora Elsa Noguera, Puerto Colombia está despertando, está proyectándose, está avanzando, se está conectando y dentro de poco, si sus autoridades y habitantes se lo proponen y lo trabajan, será un gran polo turístico con beneficios para ellos y para Barranquilla. Aquí se nota sinergia. Pero Soledad es cosa aparte. Un vecino feo y desordenado en las puertas de una ciudad que quiere proyectarse como gran metrópoli.

La entidad tiene muchos planes y grandes proyectos. Ojalá los saque adelante para beneficio de todos los municipios que la integran. Por lo menos que ayude a que llegar a Barranquilla no sea tan aterrador.

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