Empresariales / 19 de junio de 2021

Robotikids, la escuela que enseña a los niños a imaginar, crear y jugar

En el centro de aprendizaje lo importante es explorar nuevas habilidades sin dejar de ser niños, dice la gerente de Robotikids.

Miredvista.co

Este modelo de robótica educativa que desarrolla el potencial de sus alumnos, fue creado por la ingeniera barranquillera Marina Charrys.

El objetivo es sacar el potencial de los niños mientras se divierten.

“En esta escuela de robótica ningún niño quiere que las clases terminen”, asegura la creadora de Robotikids (@Robotikids), la ingeniera electrónica Marina Charris para referirse al emprendimiento con el que soñaba desde el 2013.

Esta barranquillera, egresada del Politécnico  Costa Atlántica con Maestría en Telemática y Telecomunicaciones de la Universidad del Norte, había coincidido con su esposo, Omar Gutiérrez, en la necesidad de un aprendizaje extracurricular para que los niños desarrollaran su potencial a través de la robótica.

“Era tratar de explorar esa área en los niños que desarrollan muchísimo, pero que de pronto en nuestro modelo educativo no les está permitiendo desarrollar al máximo la creatividad. Queríamos hacerlo como una herramienta innovadora para los niños y llegamos a la conclusión de que la robótica educativa era una muy buena herramienta”, explica para referirse a su centro de aprendizaje en donde los alumnos imaginan, crean y juegan.

Marina, que además ha sido instructora del Sena y del Itsa y catedrática del Colegio Alemán y del Politécnico, recuerda que en una primera fase presentaron el proyecto de emprendimiento en el Fondo Emprender del Sena, pero no lo lograron.

En el 2017 se lanzaron a darle vida a Robotikids, pero como persona natural hasta que tocaron las puertas del programa Quilla Innova de la Secretaría de Desarrollo Económico del Distrito.

Los alumnos participan en las diferentes ferias de ciencias.

Cuenta que con el aprendizaje y la experiencia de Quilla Innova en fortalecimiento empresarial ya como modelo de negocios, volvieron a tocar las puertas del Sena hasta que lograron el apoyo para que Robotikids fuera sostenible.

Empezaron a funcionar con la primera sede en la carrera 44 con calle 82, pero por requerimiento del grupo de asesores, se trasladaron a la carrera 43B con calle 79, con enorme acogida.

Explica que con esa idea de despertar en los niños herramientas tecnológicas “sin dejar de ser niños” empezaron clases presenciales y cursos vacacionales en su sede así como convenios con colegios para reforzar la robótica al aula de clases.

Los estudiantes inscritos están en edades de 5 a 16 años.

“Buscamos que aprendan de manera divertida y que desarrolle sus habilidades y su creatividad, lo que más le guste hacer. No los encasillamos”, añade, al agregar que en el centro de aprendizaje manejan varias líneas de trabajo: robótica, programación, diseño en 3D y electrónica.

“Hay niños que son más armadores, otros que son más programadores o que les gusta más el diseño. En eso consiste en desarrollar sus habilidades. Por eso con nosotros no se aburren y no quieren que la clase termine”, insiste.

En medio del éxito que este modelo ha tenido entre padres y alumnos, vino la pandemia que obligó a cerrar Robotikids.

Los esposos Omar Gutiérrez y Marina Charrys, en la feria de Quilla Innova de la Secretaría de Desarrollo Económico.

Marina dice que pese al duro golpe que al principio recibieron, como lo hizo la pandemia en todo el mundo, en junio del año pasado decidieron retomar la opción virtual.

“Tuvimos que rediseñar contenidos y reforzar la parte de programación con algunos simuladores robóticos e incluso hay estudiantes que están trabajando desde sus casas”, explica.

En esta nueva fase virtual no solo tienen estudiantes de Barranquilla, sino de Bogotá y de países como Panamá, pero como ella misma lo afirma, la idea es reabrir la sede de la 79. “Los niños y los papás nos los están pidiendo”, añade.

Omar Gutiérrez, Marina Charris, Édgar Gutiérrez, Lyled Gutiérrez y Daniel Padilla.

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