Wilson García
Columnista / 17 de octubre de 2020

Ser o tener, esa es la cuestión

Todo lo que he aprendido en la vida ha sido gracias a profundizar en el estudio de las emociones humanas desde el teatro. Fue en el teatro que conocí ese personaje shakesperiano que se debatía existencialmente entre ser y no ser a causa de una anagnórisis espectral que le marcó el tono de su tragedia, al revelarle los hechos de la muerte de su padre y la exigencia de venganza como única acción posible para restaurar paz en su alma y su reino.

Cada que aprendía algo nuevo lo conversaba en casa o con amigos, pero cuando hablé de Hamlet y sus trágicos sucesos con mi madre, ella todo lo resumió en decirme: “De esto que estas conociendo, guarda esta enseñanza que me ha dado la vida para aplicarla… siempre hay que permitir ser y dejar serhacer y dejar hacer.” ¡Qué locura! No sabía en ese momento que había sido más importante, si el mensaje que la obra de W. Shakespeare envió al mundo o la voz de la experiencia de una madre que me enseñó a ser yo mismo, respetando el libre desarrollo de mi ser y el de los demás.

Hoy he sostenido como principio de vida el ser y dejar ser – hacer y dejar hacer, tanto como el respeto a no estar donde no me quieren, ni ir a donde no me inviten, porque creo que es la mejor manera de construir un entorno armonioso y confiable desde donde pueda uno motivar actos de amor, porque no hay mayor estado de libertad que el poder ganarse un lugar para expresar y desenvolverse desde su propio modo de ser, para construir un espacio que te permita ser y tener, y es aquí que nos aparece la interrogante de Hamlet (ser o no ser) una pregunta que a todos nos abre el alma en algún momento de nuestras vidas, sobre todo cuando se nos presentan hechos desafiantes que debemos afrontar de un modo o de otro.

Hacer Teatro también me ha enseñado a afrontar hechos y tener conciencia de sus consecuencias. Nuestra sociedad está falta de aprender a afrontar sus actos a conciencia plena cuando de hechos comunes o dolor propio o ajeno se trata, seguimos sin rendir homenaje o hacer duelo colectivo por los miles de muertos y todas sus causas o formas de muerte en el 2020.

Nos han educado para ser otros, sin permitirnos que seamos lo que creemos debemos ser cada uno, nos han educado para adoptar modelos de vidas estructuradas y darle continuidad a los linajes familiares que preservan principios inquebrantables, cerrados e inadaptables a lo evolutivo de una sociedad. Menos mal existe el Teatro, para mostrarnos varias visiones de un mismo drama y las múltiples salidas de cada encrucijada.

Las guerras históricamente se dan por tres causas: por honor, por poder o por ideología. Colombia las ha atravesado todas, pero cuando en una conferencia escuché una intervención sobre cómo hay que hacer para tener algo en la vida, comprendí que en nuestro país la mayor parte de los conflictos son dados porque en vez de tener una angustia existencial como la de Hamlet, el modelo impuesto educativamente instaló una dicotomía entre ser y tener en vez de ser y no ser. Entonces conecté las razones de ser y las formas de hacer de los colombianos para poder decir a modo general que Ser o tener, esa es la cuestión en Colombia.

Esto fue lo que oí en la conferencia:

… “Hemos sido entrenados para creer que de alguna manera hay que poder tener para poder hacer. La sociedad en la que vivimos dice que si no tienes cómo vas a hacer, para poder hacer tienes que tener un montón de cosas y dependiendo de lo que hagas consigues ser, es decir que vas a conseguir ser en la vida solo si consigues tener para rescatar tu esencia. Nos repiten siempre que tienes que tener para poder hacer y que tienes que ser para poder hacer.  A todos nos importa esta lucha por ser quienes somos, a todos nos importa la lucha de conquistar nuestra esencia, al final el mensaje impuesto por la sociedad se respeta porque suena coherente: “Tener para poder hacer, hacer para poder tener”, pero si lo vemos en esencia es justo al revés. La invitación es pensarlo al contrario, hay que ser para poder hacer porque nadie puede hacer si no es, y hacer es el antecedente de lo que uno tiene porque, a la final, lo que cada uno tiene es consecuencia de lo que hace y lo que hace es consecuencia de lo que es.”

Nada es completo en la vida y siempre hay que empezar de cero. @eldelteatro

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