Patricia Escobar
Columnista / 12 de marzo de 2022

Un sueño que nos es imposible

Por mis nietos, por mis hijos y por el país, nada me gustaría más que levantarme este lunes 14 con dos titulares de prensa: “Colombia derrotó la abstención” y “En un 80% fue renovado el Congreso”. Ninguno de ellos cambiará de la noche a la mañana el estado de corrupción que nos golpea y nubla nuestro futuro, pero sí nos darían una luz de esperanza.

Está claro que aunque muchos aún no lo hayan entendido, es en el Congreso donde se trazan las líneas de acción de una nación democrática. Y son los congresistas quienes al final apoyan o le dan la espalda a un presidente.

Como también está claro que cada uno de quienes tienen la opción de elegir tienen también en sus manos las herramientas para lograr el cambio. No podemos dejar que el miedo y la indiferencia sean los que elijan a quienes tienen la responsabilidad de guiar este gran barco llamado Colombia. Como tampoco debemos seguir quejándonos cuando tenemos en nuestras manos la posibilidad de aportar a las soluciones.

Elegir es un derecho que tenemos todos los mayores de edad en este país y tradicionalmente no hemos hecho uso de ese derecho porque nos ha sido más cómodo criticar que actuar. Nos ha sido más fácil destilar veneno que apoyar la esperanza y comenzar a construir. Y nos ha sido más conveniente vender el voto que actuar con honestidad.

Somos conscientes de que la desigualdad social también se refleja en las campañas políticas. Y esa ha sido una gran dificultad para elegir bien. Muchísimos de los nuevos personajes que aspiran llegar al Congreso compiten en desigualdad de condiciones con los que tienen demasiado dinero para publicitarse. Pero también debemos recordar que hoy tenemos herramientas que nos permiten conocer a más personas y propuestas. En la lista de los más de dos mil aspirantes al Congreso hay muchas personas valiosas. Su hoja de vida y realizaciones se pueden encontrar en internet.

También sabemos que ha habido poca pedagogía política y que la mayoría de los medios y espacios se han dedicado a hablar sobre las consultas para escoger candidatos a la Presidencia que de los distintos tarjetones que se encontrarán en las mesas de votación y que no son únicamente al Senado y la Cámara. En más de 167 municipios sus habitantes tendrán la opción de escoger a uno de los 16 aspirantes a circunscripción especial de paz, votar por la Cámara Territorial, Cámara Especial Indígena Circunscripción Afrodescendiente y las Curules para Víctimas.

Las listas cerradas presentan alguna dificultad para los electores que en su gran mayoría estaban acostumbrados a votar “viendo la carita” de su candidato. En estas listas sólo aparece el logo del partido que internamente ha organizado un orden con sus candidatos y llegaran al Congreso según el total de votaciones por ese partido..

Y lo peor, sabemos que la famosa compra de votos no se ha erradicado de la lista de vicios y actos de corrupción en el país. Y los que venden su conciencia, salen a votar mientras que otros se quedan en casa como espectadores pasivos o como críticos de palabras.

Votar en contra de quienes han estado sentados en el Congreso legislando para ellos y no para la mayoría, o en el peor de los casos, ganando millones de pesos sin hacer nada, es una opción para comenzar a cambiar.

No aceptar que me den una miserable prebenda por votar por el candidato que ellos quieren, es otra forma de acabar con la corrupción. Porque como se dice popularmente, “el que paga para llegar, llega para robar”.

Ojalá que el sueño de los titulares se me haga realidad. No es un imposible. Ojalá que Colombia salga a votar y que lo hagamos a conciencia por un país maravilloso que vale la pena defender.

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