Cuando no escuchas a tu audiencia, terminas peleando con ella
Hace unas semanas, el comediante venezolano George Harris vivió uno de los momentos más incómodos de su carrera en el Festival de Viña del Mar. Lo que debía ser una noche de risas terminó en abucheos, desconexión total con la audiencia y un escándalo mediático. Pero más allá de las múltiples versiones sobre lo que ocurrió—que si xenofobia, que si su humor no caló, que si la audiencia chilena no lo entendió—hay una gran lección que los empresarios y emprendedores podemos extraer de esta situación: cuando no escuchas a tu audiencia, terminas peleando con ella.
El gran error de George Harris: suponer que lo que funcionó antes, funcionará siempre
Harris es un maestro del stand-up y ha construido una comunidad de seguidores fieles, especialmente en la diáspora venezolana. Pero esa noche en Chile, su humor no conectó. Sus chistes no eran universales, su rutina no se adaptó al público y cuando las señales de desconexión comenzaron a aparecer (silencios incómodos, pocas risas, primeros abucheos), en lugar de hacer ajustes en tiempo real, se enfrentó a la audiencia.
El problema no fue solo su contenido, sino su respuesta ante el rechazo. En lugar de hacer cambios, insistió. En lugar de leer la energía del público, se frustró. En lugar de adaptar su estrategia, se defendió.
Lo mismo pasa con nuestros negocios: cuando ignoramos a nuestro cliente, el cliente nos ignora a nosotros y terminamos fracasando
Piensa en esto: ¿Cuántas veces hemos caído en la trampa de ofrecer un producto o servicio creyendo que es lo mejor, sin validar si realmente es lo que el cliente necesita? Nos enamoramos de nuestra idea, de nuestra propuesta, de nuestra forma de vender, sin considerar si la audiencia realmente lo quiere o que la forma de vender ha cambiado y no terminamos de adaptarnos a las nuevas maneras de hacerlo, de tal manera que cuando las ventas no llegan, cuando la gente no responde como esperábamos, ¿qué hacemos?
Terminamos culpamos al cliente, a la situación del país, a los vendedores e incluso pensamos que no vendemos porque nos tienen “envidia” y no aceptamos que el problema está en nuestra estrategia, la cual no nos detenemos a revisar.
Nos quejamos de que “la gente no entiende el valor de lo que ofrecemos”, cuando en realidad no hemos sabido comunicarlo de la forma en que el cliente necesita escucharlo.
Nos ofendemos porque «la competencia vende más con un producto peor», en vez de preguntarnos qué están haciendo diferente y cómo podemos mejorar.
Nos resistimos a cambiar porque “así siempre nos ha funcionado”, en vez de aceptar que el mercado evoluciona y nosotros debemos evolucionar con él.
Lecciones de Viña del Mar para empresarios y emprendedores
Lo que pasó con George Harris es exactamente lo que le pasa a cualquier negocio que se desconecta de su audiencia. Aquí algunas lecciones que podemos aplicar en nuestro día a día:
1️ Conoce a tu cliente
Cada mercado es diferente. No es lo mismo vender en México que en Estados Unidos, no es lo mismo hablarle a un público joven que a uno más conservador, y no es lo mismo hacer reír a una audiencia venezolana que a una chilena. Antes de lanzar un producto, una campaña o una estrategia, investiga, escucha, analiza y comprende a tu audiencia.
2️ Si el público no reacciona como esperas, haz ajustes en tiempo real
Cuando algo no está funcionando, no insistas. Cambia el enfoque, prueba otra estrategia, reformula el mensaje. No esperes a que el público empiece a abuchearte para reaccionar.
3️ No te pelees con el cliente, aprende de él
En lugar de ofenderte porque alguien criticó tu producto o no entendió tu servicio, pregunta, indaga, analiza. La retroalimentación negativa no es un ataque personal, es una oportunidad de mejora.
4️ La adaptación es clave para la supervivencia
El mercado cambia, los clientes cambian, las tendencias cambian. Si tu negocio sigue igual que hace cinco años, hay un problema. Los grandes empresarios no solo saben crear, también saben reinventarse.
5️ No des por sentado que tu éxito en un lugar se repetirá automáticamente en otro
Tener éxito con una audiencia no garantiza el mismo resultado en otro mercado. La expansión de cualquier negocio (o en este caso, de un comediante a otro público) requiere ajustes estratégicos.
6 O te adaptas, o te quedas con la butaca vacía
George Harris es un excelente comediante, y este episodio no define su carrera, pero sí deja una lección poderosa: el mercado no se adapta a ti, tú debes adaptarte a él.
En los negocios, al igual que en el humor, no se trata solo de lo que tú quieres decir, sino de lo que el cliente está dispuesto a escuchar. Y si no lo entiendes a tiempo, prepárate para salir por la puerta de atrás.