Patricia Escobar
Columnista / 22 de agosto de 2020

¡A trabajar por Barranquilla!

Después de cinco meses de gran oscuridad y angustia, todo indica que en Barranquilla comienza a sentirse un aire de esperanza sustentado en el comportamiento de infectados, muertos y recuperados por el Covid-19. Aire que nos llevará a nuevos retos, comenzando por la obligatoriedad del autocuidado, para no retroceder, y ponerle el acelerador a obras y acciones encaminadas al crecimiento de la capital del Atlántico.

Al gobierno local, como a todos los gobiernos del mundo, sus planes y programas se le trastocaron con la aparición del virus. Sus prioridades tuvieron que cambiar, y en muchas oportunidades para bien. Puesto que, si esto, no hubiera ocurrido, muy seguramente no nos hubiéramos dado cuenta que tenemos un muy mal servicio de salud. Es posible que tuviéramos edificios, pero no equipos y mucho menos un personal médico valorado en su real dimensión. Hoy, si no atenemos a las informaciones, nuestras instituciones de salud están preparadas para atender graves emergencias.

Los funcionarios de la administración deben volver sus miradas y esfuerzos a los grandes sueños que nos vendieron hace dos años. Deben trabajar intensamente para recuperar el tiempo en pausa, de por lo menos 5 meses. Y ese trabajo debe ir de la mano de una recuperación total de la economía de una ciudad que está al borde de la quiebra.

Sabemos que los barranquilleros, los pequeños y medianos empresarios, sobre todo, están pasando por la peor crisis económica jamás imaginada. Y a ellos no se les puede abandonar. Como tampoco se pueden abandonar o medio hacer obras como la continuación del Malecón del Río que nos convirtió en seres más felices y orgullosos, y que permitió que la ciudad, comercial por naturaleza, comenzara a venderse como una ciudad de Congresos, de eventos y hasta de turismo de paso.

Barranquilla se enamoró del proyecto de “Puerto Mocho”. La recuperación del único balneario de la ciudad que se encuentra a un costado de una angosta franja de tierra que lo separa de la Ciénaga de Mallorquín, que permitirá un turismo responsable y sostenible, estaba muy de la mano de la recuperación de Siape y Las Flores dos puntos con gran potencialidad turística, hoy sumergidos en una gran pobreza, y lo más importante, la salvación de la Ciénaga de Mallorquín, una laguna costera de gran importancia para todos.

El proyecto propuesto con ese valioso recurso natural se debe iniciar con un programa de saneamiento básico que impulsará la pesca e incluye la construcción de un eco-parque con senderos ecológicos, miradores palafíticos, lugares para el disfrute de la naturaleza y la práctica de deportes. Un nuevo atractivo turístico con la posibilidad de generar muchos empleos y mejorar las condiciones de vida de los habitantes de los alrededores y de Barranquilla en general.

Adicionalmente, recuperar el centro y los mercados, no puede quedarse en simples promesas. Si se adelantan todas las obras y acciones anunciadas, muy seguramente los comerciantes de ambos sectores se recuperarán y Barranquilla tendrá un centro digno de ser visitado hasta por los turistas. Los edificios y los templos de la zona se integran fácilmente con la modernidad de los escenarios culturales como el Parque Cultural y el Museo de Arte Moderno.

Y allí está otro eje de trabajo. Barranquilla necesita recuperar su hidalguía cultural. Y hay que comenzar por recuperar los escenarios culturales. Hay que activarlos y volverlos sostenibles. No hay derecho que una ciudad como la nuestra, con tanto talento artístico, no tenga escenarios dignos.

Por supuesto, antes de que salten los que siempre ven el vaso medio vacío, o los que a todo le sacan lo peor, la administración pública y los grandes empresarios deben seguir trabajando de la mano para atender la calidad de la salud, la calidad de la educación, la calidad de vida de todos y cada uno de los habitantes de esta hermosa urbe. Lo social debe ir de la mano de las obras y la economía,

Ya es hora de que todos volvamos a trabajar por la Barranquilla que nos ilusiona.

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