Dr. Rodolfo Vega Llamas
Columnista / 18 de junio de 2022

Beethoven

Continuando con mis escritos sobre famosos y su salud, hoy quiero hablarles sobre este personaje de la música Ludwig van Beethoven, genio, compositor, director de orquesta, pianista y profesor de piano alemán.

Su legado musical abarca, desde el Clasicismo hasta los inicios del Romanticismo. Nació en en diciembre de 1770 en Bonn, Alemania y falleció el 26 de marzo de 1827 en Viena, Austria.
Sufrió mucho con su sordera, imagínense, un pianista que pierde su sentido de la audición, a la edad de 30 años, muy joven para soportar tal sufrimiento, y a esta escasa edad ya llevaba muchos años componiendo. Me atrevería a decir a ciencia cierta que, en general, sabía cómo sonaría la música cuando la escribía . Eso nos dice su genialidad, tenía la música en su ADN. A pesar de su sordera compuso las magníficas sinfonías 3a y 6a, La Heroica (1804), así como las 4a y 5a cuando ya oía muy mal. En 1820 se había quedado totalmente sordo, y aunque dejó de actuar en público, se negó a abandonar la composición. La verdadera vocación musical de Beethoven no comenzó en realidad hasta 1779, cuando entró en contacto con el organista Christian Gottlob Neefe, quien se convirtió en su maestro. Él fue, quien le introdujo en el estudio de Johann Sebastián Beach, músico al que Beethoven siempre profesaría una profunda admiración.

Decían los comentaristas de esa época que la música de Beethoven era muy escandalosa, hizo cosas que nadie más se había atrevido a hacer antes.

Beethoven vivió en tropos dramáticos, en el fondo estaba tratando de transmitir sus creencias políticas profundamente arraigadas. A principios de 1800 que escribió la sinfonía, estaba bajo el hechizo de la Revolucion Francesa, e incluso, contempló mudarse de Bonn y Viena a París.

Todos sabían que Beethoven era un gran creyente en los ideales de la revolución Francesa, la libertad, la igualdad, la fraternidad . En 1804 le dedicó su 3a sinfonía a Napoleón, pero retiró esa dedicación después que Napoleón se declarara emperador de Francia, pues no era acorde con sus ideales.

Me encanta la sinfonía del coro final conocido como el “himno de la alegría “, sobre un tema del poeta alemán Friedric Schiller, documento valioso en poder de la biblioteca de Berlín .
Qué tristeza que estos genios de la música del arte, nunca se enteraron de la majestuosidad de sus obras y que perseveran por siempre.

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