Nuestra Gente / 4 de marzo de 2023

Clara Atencia, una docente atrapada en el cuerpo de una artista

Miguel Utria

A propósito del Día de la Mujer, que se conmemora este 8 de marzo, esta es la historia de la ‘seño Clarita’, una actriz, escritora, poeta, libretista, esposa y madre enamorada de su familia.

Conversar con  Clara Helena Atencia Prins, ‘la seño Clarita’, es sentarse horas enteras y deleitarse con sus historias de vida y el amor que desborda cuando habla de lo que realmente le apasiona.

Nació en una familia conformada por seis hermanos, todos licenciados en áreas de la enseñanza y dedicados a la docencia. Casada con William Castro y madre de July, Tania y William Andrés, estos dos también docentes.

Ella es pedagoga y licenciada en Biología y Química, profesión que nunca ejerció porque desde muy niña ha vivido atrapada por el mundo artístico, y tiene no una, ni dos sino, varias facetas que ha descubierto y explorado a lo largo de su vida.

Cuando tenía 10 años de edad, su maestra de Español, Ana de Camerano, del Colegio Barranquilla para Señoritas, le comunicó que había una competencia de teatro con otras instituciones y animó a sus alumnas a participar, a lo que Clara aceptó y se atrevió a escribir los libretos de una obra que llamó ¿Hasta cuándo, señor alcalde?’.

“En ese entonces no tenía ni idea de lo que era un libreto, como niña de colegio lo que hice fue escribirle a cada una de mis compañeras lo que iba a decir, ensayamos y presentamos la obra, que fue un rotundo éxito por su contenido”, expresa la ‘seño’ Clarita.

Recuerda que la obra de teatro, que fue hace más de 50 años, contaba la historia de un pueblo en el que se revoluciona la manera de designar alcaldes, y en el que por primera vez se escoge al mandatario por votación popular. En la historia ganó el candidato ‘Dionisio Sonrisita’, quien conquistó a sus electores con su sonrisa y por haberles prometido construir un puente sobre un río que no existía y que también les prometió.

La seño Clarita con su esposo William Castro y sus hijos July, Tania y William Andrés.

“El pueblo se llamaba ‘Peor es nada’, era muy pobre, la gente moría de hambre, y el fin de esa historia era mostrar cómo la gente se deja engañar, sin reflexionar. Y mira que han pasado más de 50 años, y seguimos en las mismas”, apunta la seño Clarita.

Desde este entonces Clarita se dedicó a hacer obras de teatro con historias que ella misma escribe, así fue su paso por el bachillerato y en la universidad, haciendo parte de las dramatizaciones que los hacían en los actos cívicos y de clausura académica.

La historia del alcalde ‘Sonrisita’ la revivió hace tres años para presentarla, nuevamente, en un acto en el colegio Barranquilla para Señoritas, donde su hermana Carmen (qepd) era docente. Pero en esta ocasión el pueblo era el departamento de La Guajira, y las actrices eran mujeres vestidas con mantas guajiras y los maquillajes que usan las mujeres de las rancherías.

Cuando terminó sus estudios de bachillerato e ingresó a la Universidad de Atlántico, lo primero que hizo fue averiguar si allí había grupo de teatro, y fue cuando conoció al profesor Teobaldo Guillén, con quien trabajó montando obras de su propia autoría.

“Montamos Caperucita Roja, pero no la típica, sino algo que se llamó ‘La defensa del lobo’. Entonces fue mostrar la parte de la historia que nadie contó”.

Las historias que lleva Clarita a escena, que por lo general son para público infantil, tienen corte humorístico y siempre promueven un valor, que al final son los niños quienes lo descubren y describen, pues en las obras los espectadores son involucrados antes, durante y después de las mismas.

Asegura Clarita que tiene suficiente material para editar un libro llamado Cuentos para antes de dormir, inspirado en su hijo William Andrés, a quien cada noche le contaba una historia diferente cuando este se iba a la cama.

También escribió Una mirada al cielo, que son historias testimoniales de personas que han tenido una experiencia de sanación interior y cambio de vida, gracias a su acercamiento a Dios. Sin embargo lo costoso de la edición, impresión y publicación de un libro, y la falta de un patrocinado, no le ha permitido materializar ese sueño.

“Las historias que yo escribo, pocas veces han sido leídas por otras personas, pero muchas las han visto en mis obras de teatro. Es decir lo que yo escribo ha ido más para ver que para leer. Pero sí me gustaría que muchos puedan leerlo en mi libro”.

Su personaje icónico es el payaso ‘Rosquita’, que además es titiritero, con el que ha animado cientos de fiestas y eventos infantiles no solo en Barranquilla, sino en varios municipios del Atlántico y otros departamentos de la región Caribe. Con ‘Rosquita’ hace parte de AMAPAR del Atlántico, que agremia a los payasos del departamento, y que aglutina a 90 de estos artistas.

En los finales de año, esta mujer encarna a ‘Papá Noel’, personaje que al igual que ‘Rosquita, tiene más de 30 años, y con el que se ha paseado por miles de eventos como novenas de aguinaldos, fiestas empresariales, programas de televisión y entrega de regalos en barrios y municipios a los que es invitada.

Dicta talleres a docentes a los que les enseña a formar a través de los juegos y a infundir respeto y demás valores en los niños.

La docente en una presentación escolar.

Tiene el record de haber escrito 70 cuentos en menos una semana, y todos  inspirados en su hijo, quien no se dormía si ella no le contaba una historia, las cuales nunca repetía.

“Yo me acostaba a descansar, y en las noches se me venía una idea, me levantaba y la escribía. Al día siguiente leía, entre garabatos y tachones, mensajes que yo misma no me explicaba, pero eran el producto de la inquietud de mi hijo William Andrés, quien, con solo cinco años, era muy inquieto, preguntaba mucho, me corregía, y no le gustaba que le repitiera una historia o parte de una historia en otro cuanto”.

En la Escuela Distrital de Arte, programa de la Alcaldía, se certificó como profesora de teatro; de hecho, una de sus pasiones es educar a niños en el ámbito artístico. Actualmente les dicta clases a los niños de la Escuela de Mónica Lindo.

Su faceta de actriz la llevó a participar en casting para personajes en producciones de cine, que le han permitido desarrollar personajes de primera línea. Es así como hizo parte de la trama Volvió Juanita, inspirada en la vida de la desaparecida compositora barranquillera Esthercita Forero, y en Billetes de papel. También participó en un videoclips de Will Fiorillo, llamado Mama.

Pero además Clarita, por sugerencia de amigos y conocidos, ha incursionado en el tema de dirigir pausas activas y motivación en las empresas que le han hecho invitación. Y en este nuevo episodio de su carrera artística también descubrió su capacidad de llevar mensajes sin la voz, sino con lenguaje señas, a través de un mimo que ella misma encarna.

“Esto es algo que recién he descubierto, que me gusta, y ha sido muy enriquecedor porque es un público adulto, y hay quienes se me acercan, se muestran agradecidos, me preguntan, y hasta me recomiendan con otras empresas”.

Una de las facetas que asegura, le llega más al alma es la de acompañar a niños enfermos en las antesalas de sus cirugías, a quienes motiva, entretiene, les dicta talleres, y ellos, posteriormente presentaban sus obras en los teatrinos de las clínicas. Dice Clarita que cuando entran a la sala de cirugía van relajados, motivados y seguros de que saldrán bien.

“Mi pasión son los niños y enseñarles a ellos. Yo estoy convencida de que todos los niños son iguales, que lo más importante es hacerlos felices, y que no hay nada más cierto que una persona es feliz cuando hace lo que le gusta, no lo que le impongan”.

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