Dr. Rodolfo Vega Llamas
Columnista / 2 de octubre de 2021

Corazón y embarazo

La enfermedad cardiovascular ocurre en hasta un 4 % de los embarazos, pero con los avances de la tecnología médica, los diagnósticos han ido mejorando y se detectan más mujeres embarazadas con cardiopatía congénita y además existe una tendencia hacia la edad materna más avanzada.

Todos sabemos de los cambios hemodinámicos de la embarazada por lo tanto es un reto para el cardiólogo cuando además tienen alguna patología cardiaca, porque en este momento tenemos que sumar los riesgos para el feto.

Recordemos que el embarazo normal se acompaña de cambios fisiológicos importantes, aunque los mecanismos específicos aún se desconocen, lo que si se sabe es que hay una carga hemodinámica aumentada del embarazo y eso puede enmascarar enfermedades del corazón previamente no conocidas. Los signos y síntomas normales asociados al embarazo como falta de aliento, fatiga e intolerancia al ejercicio llegan a obstaculizar el diagnostico de una probable cardiopatía. Por eso el médico tratante, el ginecólogo y el cardiólogo deben realizar un interrogatorio exhaustivo además de un examen fisco muy serio evaluando con claridad, para sacar respuestas que beneficien la madre y el feto, y a partir de aquí trabajar de una forma interdisciplinaria intercambiando opiniones sobre el caso a tratar.

Comencemos por el volumen sanguíneo, todos sabemos que el volumen sanguíneo comienza a aumentar, ya a partir de la sexta semana del embarazo, y alcanza un máximo a las 32 semanas de gestación, hasta el parto.

El gasto cardiaco me atrevería a decir es uno de los cambios hemodinámicos más importantes durante el embarazo, se incrementa el gasto cardiaco que empieza durante el primer trimestre, el ventrículo izquierdo aumenta su trabajo aumentando la contractilidad miocárdica intrínseca  es decir la fuerza de contracción del mismo y por lo tanto las embarazadas manifiestan un aumento de la frecuencia cardiaca es decir aumentan las pulsaciones, esto se observa y alcanza un máximo a las 32 semanas y si el embarazo es gemelas hay un incremento significativamente mayor en comparación con únicas.

En cuanto a la presión arterial tanto la sistólica como la diastólica disminuyen durante el embarazo el mecanismo para la disminución de la resistencia se entiende poco, pero se atribuye a la circulación de resistencia baja del útero gestante y a cambios hormonales (progesterona y prostaglandinas entre otras. asociados con el embarazo. Yo me atrevería a recomendar que toda embarazada debe ser evaluada por un cardiólogo para descartar patologías coadyuvantes, que sería muy largo de enumerar ,ya que la lista es larga pero lo que si recomendaría sería un buen interrogatorio evaluar signos y síntomas ,un examen físico muy exhaustivo ,descartar presencia de soplos, un simple electrocardiograma un ecocardiograma bidimensional Doppler color, recordemos que signos como fatiga,, disnea, ortopnea ,capacidad funcional disminuida mareos y hasta sincope ,que pueden observarse u cree que son de embarazo normal pueden estar ocultando una patología mas seria que puede poner en peligro a la madre y el feto.

Es importante la toma de presión arterial, exámenes de laboratorio seguimiento del peso, evaluar de manera estricta la dieta, el estado emocional de la madre y su entorno, asesoría de una nutricionista .El trabajo interdisciplinario es importante en el seguimiento de la mujer embarazada. Comunicación permanente de los especialistas tratantes, siempre buscando el mejor bienestar la madre y el feto.  rvegallamas@hotmail.com (drodolfov(Instagram)

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