Dolce vita / 4 de mayo de 2020

De la gripe española a la Covid-19: estas son las lecciones que quedan

La COVID‑19 es la enfermedad infecciosa causada por el coronavirus que se ha descubierto más recientemente.

Prensa Uninorte

La humanidad, casi desde sus inicios, ha aprendido a convivir con enfermedades infecciosas. La lección principal que hemos aprendido con este tipo de enfermedades es que los esfuerzos de salud pública deben centrarse en la prevención para evitar los contagios, sobre todo con infecciones de alta transmisibilidad.

GRIPE ESPAÑOLA
Conocida como “gripe española”, la pandemia de 1918 es recordada como la que más muertes ocasionó en menos tiempo: las cifras no son exactas, pero se estima que entre 20 y 50 millones de personas murieron por su causa: una influenza A del subtipo H1N1. Aunque la situación de entonces dista mucho de la actual, es un recordatorio de lo que puede pasar con enfermedades infecciosas de tipo respiratorio, como la COVID-19.

Durante la “gripe española” el mundo aún estaba inmerso en la I Guerra Mundial, así que ningún país implicado quería desmoralizar a sus tropas o avisar a sus enemigos sobre sus bajas, por lo que la censura fue un detonante para incrementar los contagios. Aunque en cada país solían llamarla de forma distinta, su nombre se debe a que España era neutral en la guerra y sí informaba sobre la enfermedad, pero se calcula que sus inicios estuvieron en China o Estados Unidos. Probablemente, la guerra también influyó en que la mayoría de víctimas hayan sido personas de entre 20 y 40 años; el hacinamiento y falta de higiene propio de las trincheras, campamentos y bases militares de la época eran favorables para mantener el virus activo, y su llegada a todos los rincones del mundo tuvo que ver con la movilización de militares.

INFLUENZA
Los siguientes brotes de gripe que se convirtieron en pandemia, se originaron en el continente asiático: en 1957 en Asia oriental (influenza A H2N2), y en 1968 en Hong Kong (influenza A H3N2); el primero de estos dejó entre uno y dos millones de muertos, y el segundo, un millón. A diferencia de la gripe española, los adelantos médicos permitieron controlar el número de muertos por la pandemia.

H1N1
Ya en el siglo XXI, la pandemia más importante hasta el momento había sido la de 2009 por H1N1 (en principio también se conoció como gripe porcina). Tuvo su origen en Estados Unidos y dejó poco más de 18 mil muertos en 16 meses que fue considerada pandemia. Según los científicos, el impacto de esta gripe no fue tan grande porque había una generación que ya tenía inmunidad (adultos mayores de 60 años que la habían adquirido en las anteriores) y había medicamentos para su tratamiento. Incluso, al final de la emergencia, la OMS llegó a recibir críticas por haber exagerado la amenaza.

SARS-COV-1
Antes de esto, el mundo ya empezaba a hablar de los coronavirus, una familia de virus que en los humanos causan infecciones respiratorias. De este tipo es el SARS-CoV-1, que causa síndrome respiratorio agudo severo (SRAS), y se originó en China en 2002 y se propagó en todo el mundo, pero solo dejó un registro de 916 muertos. También es la familia del MERS-CoV, detectado en Arabia Saudita en 2012, que causa el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) con una escala menor de contagios (2468, de los cuales 851 murieron) alcanzó a llegar a 27 países.

COVID-19
Estos son virus similares al que produce la COVID-19 (SARS-CoV-2), y para ninguna de estas enfermedades se ha podido generar vacuna; aunque en ninguna de estas dos emergencias hubo la movilidad médica y científica hacia el desarrollo de una vacuna que ha habido con la pandemia actual. Los más optimistas proyectan que en un año se tenga una vacuna efectiva, pero hablar de erradicación de la COVID-19 solo será posible cuando se haya vacunado el 70 % de la población. Así que producir y distribuir seis mil millones de vacunas tardará un periodo de tiempo considerable.

TUBERCULOSIS
Entre las enfermedades infeccionas de tipo respiratorio, el caso más conocido es la tuberculosis, que se propaga cuando las personas infectadas expulsan bacterias al toser. Los datos (de la OMS) no son menores: aproximadamente dos tercios de la población mundial está infectada por el bacilo Mycobacterium tuberculosis que provoca la enfermedad; es una de las primeras 10 causas de mortalidad en el mundo; es la principal enfermedad transmisible debido a un agente infeccioso (por encima del VIH); y se estiman que cada año 10 millones de personas contraen la enfermedad.

Para controlar la propagación de la tuberculosis el mundo tomó medidas sociales importantes. Por ejemplo, en España, en el siglo XVIII, el rey Fernando VI hizo obligatorio que los médicos reportaran casos de tuberculosis y se dispusieron medidas de limpieza en las viviendas, dado que la falta de higiene y la miseria propiciaba los contagios. En esa misma línea de prevención, ahora los gobiernos luchan contra el coronavirus con recomendaciones de reducir el contacto social, aislarnos y evitar prácticas que antes nos definían como sociedad.

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