Nuestra Gente / 27 de marzo de 2021

“El cabello rizado es símbolo de libertad”

Keitty Medina, administradora de empresas barranquillera.

Miredvista.co

La administradora de empresas barranquillera Keitty Medina es fiel defensora de la ‘revolución’ del cabello al natural.  Dice que quiere derribar estigmas y defender sus raíces.

Keitty Medina, derecha, defiende el cabello al natural libre de químicos.

Keitty Janeth Medina Sánchez dice que desde antes de cumplir la mayoría de edad ya sometía su cabello a productos químicos con tal de mantenerlo liso, como lo veía en redes sociales y las revistas de moda.

“Primero era el aliser, luego vino la keratina, pero encima me aplicaba la plancha para seguir estirándolo”, asegura con desparpajo esta joven barranquillera de 23 años.

A los 16 años entró en una crisis profunda cuando le diagnosticaron anorexia y empezó no solo a bajar de peso, llegó a 40 kilos, sino a caérsele el cabello por mechones y a partírsele las uñas.

“Lloraba de solo pensar que tenía que alimentarme, mis papás sufrían mucho, pero yo cada vez que me miraba en el espejo no estaba satisfecha con mi cuerpo”, narra la única hija de José y Nelsy.

Hoy, totalmente curada, Keitty cuenta que perdió muchas amistades. Algunos porque le ofrecían ‘mecatos’ entre comidas, y otros por señalarla y criticarla por su extrema delgadez.

“Muchos no saben lo hiriente que puede ser el que te digan: ay, pero como estás de flaca y fea, ¿estás enferma?”, recuerda hoy.

La enfermedad la afectó durante un año y dice que le empezó a poner freno la mañana en que se desmayó en el gimnasio y tuvieron que trasladarla a una clínica.

“Yo veía sufrir a mi familia. Mi papá me dijo: tienes un tatuaje que dice “Vive”, pero a ti se te olvida que hay vida afuera, y que tienes una familia”,

Cuenta que con esa fuerza de voluntad que siempre la ha caracterizado, sumado a la ayuda sicológica y nutricional, y aferrada a la oración, empezó a darle un vuelco a su vida.

Normalizar el metabolismo no fue fácil. Tuvieron que pasar seis meses para empezar a recuperar su peso ideal, pero sobre todo, el amor propio y empoderamiento.

Keitty defiende el amor propio. «Lo importante es lo que va por dentro». dice.

Keitty (@Keitty Medina), como toda jovencita de 17 años, quería verse bien física y emocionalmente. Por eso además de empezar a recuperar su peso, se empeñó en recuperar su cabello. El problema fue que no podía aplicarle los mismos químicos.

Entonces empezó a usar remedios naturales como banano, aguacate, aceite de linaza, con resultados positivos.

“Hice un video en donde definía mi cabello rizado natural, y a medida que pasaban los meses fue creciendo. Mis amigos, que me habían visto cómo había perdido el cabello, me preguntaban qué me aplicaba y allí empecé una nueva etapa en mi vida hasta dar los pasos que estoy dando”.

Con el nuevo look, esta administradora de empresas egresada de la Universidad del Atlántico y nacida y criada en el barrio Las Palmas, empezó una férrea defensa por derribar estigmas y defender sus raíces latinas y creó su emprendimiento (@lacreslena) a través del cual no solo asesora a las crespas y rizadas sino que les ofrece productos importados de Brasil.

“Poco a poco me fui adentrando en el movimiento de cabellos rizados, a convencerme que más allá de lo físico, lo que importa es la esencia”, cuenta esta joven emprendedora que dice que además de sus padres, sus grandes aliados son su novio Johnatan Edwards y su suegra Elvia García.

A medida que pregonaba esa ‘revolución’ de los crespos, iba aumentando su interés por investigar más sobre este movimiento de libertad y de rebeldía.

“A muchos nos criaron conque el pelo crespo era malo y por eso siempre seguimos los estereotipos que nos imponen. Hoy podemos empezar a gritar libertad a medida que tomamos consciencia”.

«Más allá de lo físico, lo que importa es la esencia»

Keitty Medina

Al mismo tiempo de estar liderando este movimiento social y de seguir investigando y certificándose en pelo crespo, Keitty empezó a ofrecer productos naturales que llevaba a  domicilios como banano, aguacate, linaza, luego indagó sobre productos importados libres de químicos que empezó a vender entre sus amigos y familiares.

Dice con orgullo y enorme sonrisa que pensó que durante la pandemia las ventas iban a bajar, pero fue al contrario. Hacía hasta seis domicilios, cumpliendo con todos los protocolos de bioseguridad, añade.

Hoy, esta amante del canto y de la salsa que atiende en su casa del municipio de Soledad, sueña con abrir su propia peluquería y de convertirse en una importante conferencista.

“Quiero transmitirles a las mujeres y a los hombres la importancia de defender nuestras raíces y de no sentir vergüenza por lo que somos”, asegura.

Aclara que no es que esté en contra del cabello liso sino de los químicos que se usan para lograr mantenerlo impecable.

De hecho, cuando atiende texturas lisas o crespos siempre aplica tratamientos en frío. “Es que lo mío es un spa capilar”, asevera sin dejar de mover su abundante cabellera.

Keitty el día de su grado como administradora de empresas. La acompañan sus papás, Nelsy y Juan, y su novio Johnatan Edwards. Foto: Cortesía.

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