Nuestra Gente / 11 de junio de 2022

El piloto práctico que con su lente rinde homenaje a Santa Marta, la Sierra Nevada y el mar Caribe

La Sierra Nevada de Santa Marta captada por Luis Guillermo Rodríguez.

Alix López

Luis Guillermo Rodríguez es un defensor del ecosistema de su tierra natal por lo que con su cámara busca llamar la atención sobre la necesidad de preservar la naturaleza. Acaba de lanzar un primer libro Magdalena & La Guajira: primero estaba el mar.

Luis Guillermo Rodríguez, piloto práctico y fotógrafo

Luis Guillermo Rodríguez está viviendo con su hijo Felipe lo que disfrutaba hacer en su niñez con su papá Héctor cuando lo subía a los barcos que llegaban a Santa Marta y desde allí le tomaba fotos a los atardeceres y amaneceres, el Morro, los pelícanos o los pacientes pescadores de la zona.

Don Héctor, fallecido hace varios años y quien trabajaba como piloto práctico, no dejaba su inseparable cámara Pentax y siempre estaba al día de los equipos que salían al mercado para captar las mejores imágenes.

Ahora con Felipe, este profesional en Operaciones de Transporte Marítimo que estudió en Maine (Estados Unidos) hace lo mismo porque cada vez que salen a pasear en familia a la Sierra Nevada, La Guajira o Cartagena, el pequeño de 10 años agarra la cámara réflex para tomar fotos a los nevados de la Sierra Nevada, el río Buritaca o el vuelo de las aves.

El Fuerte de San Fernando y al fondo la Bahía de Santa Marta. Foto: Luis Guillermo Rodríguez

“Yo le paso la cámara para que se ponga a experimentar. Y le ha gustado. Ha tomado fotos y las comparte en su Instagram”, dice con enorme orgullo este piloto práctico samario.

Luis Guillermo cuenta que la afición por la fotografía y el amor por su mar Caribe y por Santa Marta nacieron de la mano de su papá. Por eso en sus redes sociales (@guillerodph) y en el libro que acaba d lanzar al mercado, Magdalena & La Guajira: primero estaba el mar, plasma desde la puesta de Sol desde El Morro hasta los perros criollos que aguardan a los pescadores para que les regalen parte de lo que capturan a diario con sus redes.

Por eso cuando estudiaba en Maine aprovechó parte de su tiempo libre para inscribirse en un curso básico de fotografía. “A partir de allí empecé a desarrollar el ojo pero de manera empírica. De cuatro años para atrás el trabajo empezó a tomar más fuerza porque mis imágenes empezaban a compartirse en redes e incluso muchas veces con fines comerciales, sin mi autorización. Allí decidí ponerle marca de agua y a analizar lo de los derechos de autor”, asegura.

Una vista a El Morro con un primer plano excepcional. Foto: Luis Guillermo Rodríguez

Este profesional de ciencias náuticas dice que también le gusta captar paisajes e instantes de lo cotidiano del Caribe para llamar la atención de lo urgente e importante que es cuidar y preservar el medio ambiente que heredarán las futuras generaciones.

Por eso hace varios años creó la fundación Aqua Mare (que ahora está a cargo de un socio) que se dedica a organizar campañas para el cuidado de las playas y liberar tortugas. Durante pandemia se dedicaron a realizar trabajo social entre las comunidades de pescadores.

“Son décadas que las basuras llevan acumuladas en playas como Lipe, es una falta grave de cultura ciudadana. El río Manzanares lo tienen como basurero. Es que la gente no reflexionan sobre la riqueza que tenemos y no la cuidamos. Y lo peor es que va empeorando en todos los niveles sociales”.

Tampoco concibe los lotes privados que permanecen llenos de basuras sin ningún control que al final terminan en el mar y que muchos pescadores sigan usando dinamita en sus faenas diarias.

Por eso hace varios años creó la fundación Aqua Mare que se dedica a organizar campañas para el cuidado de las playas y liberar tortugas. Durante pandemia se dedicaron a realizar trabajo social entre las comunidades de pescadores.

Pescadores en plena faena. Foto: Luis Guillermo Rodríguez

La pasión por la fotografía

Rodríguez Acevedo, casado desde el 2010 con Carolina Castro de cuya unión nacieron Felipe y Leticia, de 3 años, confiesa que el amor por su tierra natal se acrecentó aún más cuando trabajaba para una empresa americana y le tocaba viajar por diferentes países de África como Nigeria, Senegal y Ghana con fines de exploración petrolera.

“Cada vez que venía de vacaciones me enamoraba más de sus paisajes y de sus contraste y a los cuatro años regresé”, cuenta.

Dice además que sus fotografías son totalmente espontáneas. “No las planeo, simplemente si me gusta las tomo y listo ya sea desde un buque o  en mi vehículo cuando voy de paseo familiar. Entonces me detengo y saco la cámara y el dron”.

Para Guille, como lo llaman sus más allegados, las mejores fotos le han salido en la vía entre Santa Marta y Riohacha a donde viaja una vez a la semana por razones de trabajo. “Le he cogido el gusto a la fotografía aérea y cada día mejorando el ojo”, añade.

De sus fotografías favoritas, dice que le encantan los contrastes de tierras áridas al nivel del mar y los picos nevados. O como ocurre con el departamento de La Guajira que tiene diferentes pisos térmicos.

De su experiencia con la cámara, cuenta que entre los paisajes que le gustaría tomar es el amanecer en el Cerro Kennedy. “Para ver los picos perfectamente desde allá hay que ir a las 7 a.m. o antes, pero no lo he logrado captar a esa hora”.

Sobre el libro, cuenta que la idea nació cuando sus familiares y amigos le sugirieron que debía empezar a plasmar esas imágenes no solo en las redes sociales sino en un libro.

“Magdalena & La Guajira: primero estaba el mar” contiene una selección de más 70 fotos sobre el Rodadero, la Bahía de Santa Marta, La Guajira, Sierra Nevada, entre muchos otros paisajes. A mediano plazo proyecta un segundo libro.

Taganga. Fotos: Luis Guilermo Rodríguez

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