Patricia Escobar
Columnista / 28 de mayo de 2022

Hay que votar sí o sí

Particularmente no recuerdo haber vivido una elección presidencial tan irrespetuosa, tan tensionante, tan falta de propuestas serias, tan crucial, como la que este domingo llevará a las urnas a los colombianos para elegir al Presidente de nuestro país, en forma definitiva o en primera vuelta.

Ver en tarima a candidatos protegidos con chalecos antibalas, grandes escudos y un sinnúmero de guardaespaldas armados hasta los dientes; escucharlos hablar con odio, ofensas o resentimiento, leer en redes tantas mentiras, ofensas, locuras, y ver tanta miseria, desasosiego o indiferencia ante nuestro futuro, es verdaderamente preocupante, doloroso, aterrador.

En esta democracia imperfecta en la que vivimos, elegir a nuestros gobernantes, es un derecho y una obligación. Por ello, a pesar de todo, los colombianos mayores de 18 años tenemos este domingo la obligación de ir a las urnas y expresarnos.

De los 8 candidatos que aparecen en el tarjetón, hay seis que siguen en contienda. Y entre esos seis, seguramente uno podrá estar cercano a lo que en nuestro saber o entender creemos pensamos es lo mejor para Colombia. En este orden de ideas, los votantes deberíamos olvidarnos de las famosas encuestas. La intención de votos no debería inclinarse por el candidato que, según esas encuestas, tenga más opción, debería ser a conciencia por el que más nos represente. El ciudadano es quien elige, quien decide, no las encuestas, que como lo repiten los encuestadores, son una fotografía del momento en que se hacen y además tienen siempre un margen de error.

Por otro lado, todo el que vaya a votar por la Presidencia tiene que tener claro que una sola persona no cambia este país, pero que un buen piloto sí puede hacer todo lo posible por encauzar el barco.

Y debe saber que no es solo votar. Hay que hacer control político, hay que exigir y hay que dar. La corrupción, por ejemplo, no es sólo de los funcionarios públicos, de los grandes contratistas, de los políticos, también es nuestra, cuando nos volamos las normas y nos hacemos los locos.

Y así como no debemos dejarnos manipular por las encuestas tampoco debemos dejar influenciar por la cantidad o calidad de la publicidad de cada campaña, en las que es obvio que las mismas reflejan que este es un país de grandes desigualdades económicas. La cantidad de avisos en medios, de vallas, de camisetas, de vehículos marcados, y aún de plazas llenas tampoco reflejan que ese sea el candidato por el que debemos o queremos votar.

Para saber por quién votar es importante conocer a los candidatos, conocer sus propuestas, conocer la viabilidad de las mismas, y conocer las personas que rodean a los candidatos. Pero ¿cómo conocer a alguien en tiempo récord?

Primero, creería yo, es acceder a sus redes, a sus páginas oficiales para leer el perfil y ver sus propuestas. Después contrastarlas, porque obvio, nadie va a hablar mal de sí mismo. Después es buscar en medios serios su historial: ¿de dónde viene?, ¿qué ha hecho en la vida?, ¿de quién se rodea?, ¿cuál ha sido su discurso en los últimos años?

Importante también es preguntar y escuchar a simpatizantes y contradictores. Los argumentos y opiniones de otros son importantes para sopesar, no para tragar entero.

Y por último, es importante la honestidad con uno mismo. Es importante saber que hay que votar a conciencia por un país para nuestros hijos y nietos, y que de nada vale engañarnos para después estar quejándonos.

Mi invitación hoy es a votar a conciencia por el que creamos será el mejor capitán para un barco nada fácil de manejar.

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