Crucy Mitchell-Palacios
Columnista / 5 de septiembre de 2020

La importancia de la tilde

Muchas personas piensan que la tilde lo único que hace es complicar el español, y que además no es importante.

Observemos las siguientes palabras: revolver y revólver. ¿La diferencia? Inadvertidamente podríamos decir que la única diferencia es la acentuación o una tilde, pero si ahondamos un poco diríamos que con solo una tilde pasamos de una acción que al preparar los alimentos contribuye a nutrir, a sostener la vida, a un objeto que por el contrario, al accionarlo, acaba con ella.

La acentuación

Pero, ¿qué es la acentuación? Es la parte de la ortografía que nos enseña a poner correctamente los acentos. El acento es la fuerza de voz que recae en determinadas palabras. En el lenguaje oral está representado por la pronunciación, y en el escrito, por la tilde. La acentuación puede indicar el tiempo de un verbo, si es pasado o futuro, he allí la importancia de saber cuándo acentuar, para que nuestro mensaje se comprenda.

Esto es muy importante, ya que podemos provocar errores en nuestra comunicación escrita si no lo hacemos. La acentuación ayuda a dar coherencia a los textos, ya que para poder generar buen material escrito es necesario tener en cuenta cuándo se utilizan estas reglas. Con mucha frecuencia vemos en las redes sociales casos de omisión de las tildes en los textos publicados, justificando esto por la rapidez al escribir, olvidando que una mala escritura habla mal de nuestra formación profesional.

Es esencial no solo saber pronunciar las palabras, sino saber escribirlas para poder entender plenamente algún texto escrito. Y no solo por eso es importante la acentuación y sus reglas, pues también es primordial saber manejarlas correctamente y así explotar al máximo nuestra capacidad de escribir, junto con la lectura, ya que ambas van de la mano. Además, las reglas de acentuación contribuyen a una mejor interacción entre los seres humanos.

La acentuación es de suma importancia tanto en la lengua hablada como en la escrita. Esto debido a que, en el caso de la lengua hablada, hay palabras que fonéticamente son prácticamente iguales, sin embargo, dependiendo de en dónde se encuentre la sílaba tónica su significado puede ser muy diferente (médico, medico, medicó).

Esto también pasa con la lengua escrita, puesto que si, por ejemplo, no conocemos una palabra, y no sabemos cómo pronunciarla, es decir cómo acentuarla, la sílaba donde esté la tilde nos guiará para hacerlo correctamente cuando estamos leyendo. De hecho, es mucho más frecuente que se dé este tipo de equivocaciones en la escritura, puesto que muchas veces podemos no saber dónde poner la tilde a una palabra, pero en cambio sí sabemos pronunciarla correctamente o sabemos distinguir por ejemplo el “que” relativo del “qué” interrogativo.

Existen tres tipos de acentos: diacrítico, ortográfico y prosódico. En las próximas columnas iré explicando cada uno de ellos, empezando por el acento diacrítico.

Mientras tanto, miremos estos ejemplos en los cuales la tilde cambia completamente el significado de la oración:

  • El cambio                    Él cambió
  • Bebé a bordo                       Bebe a bordo
  • Si cuidar la ortografía te parece un disparate, ¡dispárate!
  • Usen tildes porque entre ¿te gusto? y ¿te gustó? puede haber un romance (y hasta más) de diferencia.

Bueno, es todo por hoy. Aquí les dejo una frase en la que ustedes decidirán si le ponen tilde o no a la última palabra, ya que eso depende de lo que quieran transmitir:

¡Por los siglos de los siglos, amen!

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