Personaje / 10 de junio de 2023

“La razón de ser arquitecto se debe a la pasión que siento por esta profesión”

Miguel Utria

José Pérez Orozco, padre, esposo y docente, que quiere dejarle a las nuevas generaciones parte de su legado para seguir construyendo ciudad. Fue el diseñador de ‘El caimán del Río’ en el Malecón, y ‘El malecón del mar’ en Puerto Colombia, entre muchos otros trabajos.

Siempre se le ve impecablemente vestido, completamente de blanco, con sus cabellos largos canosos y su trato franco, decente, calmado. Padre de Joshua, Mateo y José, y esposo de Patricia, “la niña de la casa”.

Con sus hijos Mateo, Joshua, José Jr. su hijastro Pedro José Pallares y su esposa Patricia.

Nos referimos a José Pérez Orozco, arquitecto de profesión y docente por pasión, pasión que le imprime al ejercicio de la arquitectura.

Aunque no duda en afirmar que su profesión y su oficio de docente son su gran pasión, le cuesta definir lo que significa su familia para él.

“No sabes lo importante que es para mí la vida familiar. Como es normal, a veces agarro mis rabietas, pero eso hace parte de formar y tener un hogar”, asegura.

Dos de sus hijos son arquitectos, como él y uno es administrador y economista. Y a Patricia, su esposa, la describe como una excelente compañera y el complemento perfecto.

Considera que el ejercicio de arquitecto es complicado si se tiene en cuenta que en materia económica es muy estrecho el tema de oportunidades para abrirse camino en el mismo en un país como Colombia.

“Y muchas veces no siente uno el apoyo en lo que hace porque uno es bueno cuando el cliente es malo, y es peor cuando el cliente es malo. Pero de eso se trata de ir haciendo patria e ir abriéndose caminos, y de sembrarles a mis hijos y alumnos el orgullo y la dignidad que deben construir a través del oficio de ser arquitecto”.

Desde muy joven sabía lo que quería ser en la vida. No en vano, cuando tenía 19 años de edad, ya era un estudiante cuarto semestre de la facultad de arquitectura, de la Universidad del Atlántico, y ya se iniciaba como docente en la Universidad Tecnológica del Litoral.

José Pérez y su esposa Patricia.

Insiste una y otra vez en que la profesión de arquitecto y el oficio de docente han sido y son su gran pasión. De hecho aún hoy es docente de la Universidad del Atlántico. Ha tenido la oportunidad de ser profesor de universidades como Autónoma de Caribe, la CUC y South College, entre otras, siempre llevando, como el mismo lo afirma, la “enseñanza de la arquitectura desde la pasión”.

Fue servidor público en dos ocasiones, primero como secretario de Planeación y posteriormente de Obras Públicas del Distrito. Considera que estas y otras oportunidades que le han dado, le ha servicio para hacer su aporte al de cambio de ciudad.

De su paso por el sector oficial destaca la elaboración del Plan de Ordenamiento Territorial pensado para ese momento de la historia de la ciudad, y que ha sido una carta de navegación de las administraciones que han seguido desde entonces.

Considera que esas administraciones le han dejado a la ciudad importantes avances que hoy la tienen en un importante sitial a nivel regional nacional e inclusive, un poco más allá.

Asegura que aunque su paso por la Administración Pública fue fructífera para su vida profesional, es difícil o imposible complacer a todos, y siempre habrá quien no considere su trabajo como benéfico para la ciudad en el momento en que se hizo. Sobre todo porque en este ámbito hay muchos intereses que muchas veces no llegan a ser satisfechos.

Actualmente prepara el lanzamiento de un libro en el que quiere dejar como legado parte de los sueños que ha ido construyendo o imaginando desde su oficio y profesión.

Con parte de su equipo de trabajo.

Al preguntarle por la pasión que le genera el oficio de docente dice no ser capaz de describirlo y lamenta encontrarse con “camaradas” cuyos intereses están alejados de la verdadera pasión que debe ser la profesión. Inclusive estudiantes que asisten a clases por cumplir un requisito, pero sin ningún interés por la carreta, por aprender, por enamorarse de la arquitectura.

“Pero a veces uno se encuentra con pelaos que son muy pilosos, inteligentes, inquietos y muy interesados en la carrera. Ese es el motor que lo mantiene a uno con el interés de seguir siendo docente. Hay semestres con estudiantes que son buenísimos y que le dan satisfacción a uno. Pero hay otros que son para olvidar”, asegura.

A veces dice estar a punto de retirarse de la docencia, justamente por esa clase de personas que encuentra en el camino. Pero es animado por otros que saben que esa es su gran pasión y le hacen cambiar de opinión.

“Y seguimos, pero no por el tema del pago de hora cátedra, que, de paso sea dicho, no compensará nunca el tiempo, pero sí lo compensa esa pasión que uno siente cuando coparte con los pelaos”.

Haciendo trabajo de campo. Es de las pocas veces que al arquitecto barranquillero cambia su pinta blanca por el negro.

Dice que si volviera a nacer sería arquitecto todas las veces que pudiera, por lo encantador del oficio, pero no por la obra final sino por el tema que le permite ser creativo, ese detonante de cómo los sueños se vuelven ideas y las ideas toman formas y colores.

“Y termina siendo ese espacio habitable, que genera experiencia, que genera afecto, arraigo. Esas son de las cosas más lindas que general el oficio de arquitecto”, asegura.

En materia de gustos musicales se considera amante del jazz, rock y baladas, durante un tiempo tocó guitarra, pero actualmente lo hace poco.

La plaza gastronómica ‘El caimán del Río’, ubicada en el gran malecón del Río, lleva el sello de José Pérez, pues él es creador de su diseño, el cual hizo pensando en la historia del caimán que llegó a Barranquilla desde el municipio de Plato, Magdalena.

También tienen el sello de Pérez los diseños del ‘Malecón del Mar’ y centro gastronómico internacional de Puerto Colombia, que hacen parte de los proyectos de embellecimiento y transformación turística de la gobernadora Elsa Noguera.

Actualmente trabaja en varios proyectos, uno de ellos es el Castillo de Salgar donde se levantará un hotel con 24 habitaciones y un pabellón de cristal para eventos que servirán como medios para el sostenimiento de Castillo, en el proyecto de la Gobernación del Atlántico.

También trabaja en varios proyectos del sector privado, entre los que se encuentra el barco, que quedará ubicado en el malecón del Río, restaurantes en varios puntos de la ciudad.

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