Dr. Rodolfo Vega Llamas
Columnista / 13 de enero de 2024

Para apreciar la realidad debes detenerte y mirar

Si fuera Ministro de Educación, implementaría en las escuelas clases de estoicismo. Esta escuela filosófica fue fundada por Zenón de Cito en Atenas a principios del siglo III a.c..

Es una filosofía de ética personal, donde predominan la virtud y la ataraxia, conocida también como la tranquilidad. Esa palabra, la ataraxia, me encanta en lo personal, porque es lograr estar totalmente sereno, no por ausencia de sentimiento o padecimiento, sino por control total de las emociones perturbadoras.

En algunas ocasiones, distorsionamos la realidad y la vemos bajo una visión personal y no la real; y actuamos en consecuencia basados en nuestra emoción sin detenernos a pensar si realmente tenemos la razón o no. La otra es la virtud, que se denomina la cualidad humana de quien se caracteriza por obrar bien y correctamente.

Estos son los dos pilares del estoicismo y hay que enseñarlo a nuestros hijos, a la juventud en general. El obrar de acuerdo con determinados proyectos ideales orientados al bien, la verdad, la honestidad, la justicia, y no basados en las emociones primarias que después traen arrepentimientos. Alcanzar la eudaimonia, que es el bienestar o vida buena, la felicidad, buscar la verdadera autorrealización, ejercitando las disposiciones propias del ser humano.

No olvidemos que vemos todo lo que miramos, pero no miramos todo lo que vemos; por eso me refiero que te detengas a mirar, observar con detenimiento, cómo pasan los acontecimientos por tu vida y dales su respectiva importancia para sacar reales conclusiones. Y no saques conjeturas, mirar como un acto consciente y deliberado, disfruta mirando.

Disfruta dominando tus emociones y ganar esa batalla, significa madurez, crecimiento moral, ético y reflexivo.

La emoción es una reacción primaria fisiológica de nuestro cuerpo ante estímulos que aparecen en nuestro entorno y en nosotros mismos; la palabra e-moción significa “movimiento hacia”.

Los objetos, personas, recuerdos, lugares y sucesos producen reacciones psicofísiologicas; nos hacen reaccionar, esta reacción trae consecuencias buenas o malas, ahí entra el detenerse a mirar para dominar mi reacción ante tal emoción. Detente a mirar y verás como fluirá esa serenidad que en ocasiones es la verdadera felicidad.

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