Patricia Escobar
Columnista / 19 de agosto de 2023

Reflejo de la sociedad actual

El Junior de hoy, y de algunos meses atrás, es para mí el reflejo de la sociedad actual. Por eso yo no creo que sea cuestión de técnico. ¿Cuántos han pasado por la dirección del equipo amado del Caribe colombiano?

En los últimos 10 años, un periodo de tiempo que bien invertido permite consolidar un proceso, el equipo Junior de Barranquilla ha tenido, si no me equivoco, 12 técnicos sin contar las cuatro oportunidades en las que Julio Avelino Comesaña ha repetido. Todos ellos con estilos diferentes de dirección, con personalidades bien distintas, con excelentes hojas de vida, algunos con mucha experiencia y otros con carreras cortas. Por el Junior han pasado técnicos extranjeros, cachacos y costeños. Mejor dicho, ha habido de todo. Y el Junior no da frutos, y si los da son momentáneos.

Porque el problema no es de técnico a pesar de que las directivas no les dan tiempo de consolidar un proceso de formación, un estilo de trabajo.

El problema tampoco es responsabilidad de las directivas, a pesar de que en muchos casos se han mostrado muy blandengues y permisivas. Ni es de la afición que, aunque sea crea técnico y siempre exprese de distintas formas sus opiniones, acompaña al equipo en las buenas y en las malas.

El problema es de jugadores, quienes tienen la responsabilidad de hacer un buen trabajo en la cancha, que tienen la responsabilidad de demostrar que sí valen lo que les pagan, que tienen que ser los profesionales que dicen ser.

Pero los jugadores del Junior son el reflejo de la juventud de hoy. Una juventud que lo quiere todo regalado porque cree que todo lo merece. Una juventud que no valora ni respeta la experiencia, porque cree saber más que sus superiores.

La mayoría de los jóvenes de hoy van por el mundo creyéndose el centro de él, y así son la mayoría de los jugadores del Junior a quienes algunos periodistas y muchos aficionados ensalzan y elevan a niveles donde se vuelven intocables y cuando saltan a la cancha demuestran que no saben trabajar en equipo, que no pueden correr para no ensuciarse o arrugar el uniforme que en la mayoría de los casos no portan con orgullo. Muy diferente a lo que mostraron las chicas pertenecientes a la Selección de Fútbol de Mayores.

Los jugadores del Junior son hedonistas procuran aumentar el placer de ser reconocidos, con rumbas y malas compañías, sobre el dolor que significa correr y sudar durante 90 minutos en una cancha.

Por todo eso y por mucho más, el revolcón que necesita el equipo pasa por salir de todas las “estrellas” y jugadores con vicios y mañanas, y enfocar el trabajo en la formación de nuevos talentos, “mirar a las canteras” como dirían los expertos. Hay que comenzar a formar PERSONAS, seres humanos respetuosos y comprometidos con la causa; jóvenes que sepan expresarse, que sepan hablar, que entiendan que toda sociedad, el equipo es una sociedad, tiene reglas, tiene normas, tiene orientadores.

Hay que formar elementos que sepan trabajar en equipo, que se comprometan, que se entreguen, que entiendan que no es llegar a un equipo, es mantenerse por sus resultados, y que para obtener resultados hay que trabajar y duro.

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