Personaje / 1 de mayo de 2021

Sir Anthony Hopkins, invencible a sus 83 años

Escena de la laureada cinta The Father, en la que Anthony (Anthony Hopkins) conversa con su angustiada hija Anne (Olvia Colman).

Miredvista.co

El actor galés radicado desde los 70 en EEUU acaba de ganar el segundo Oscar de su carrera con su estremecedor papel en ‘The Father’. Es ambientalista, tiene un gran sentido del humor y está casado desde hace 18 años con la caleña Stella Arroyave.

El que a sus 83 años, el actor galés Anthony Hopkins haya estado esta semana en el centro de una controversia en redes tras haber recibido su segundo Premio Oscar de su carrera actoral ­­–muchos esperaban que la codiciada estatuilla fuera para el fallecido Chadwick Boseman en homenaje póstumo–, habla de lo incesante y productiva que han sido sus 61 años de carrera actoral.

Hace 30 años cautivó a los miembros de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood con su magistral y escalofriante interpretación de Hannibal Lecter, un criminal en serie inteligente, intelectual y caníbal en El Silencio de los Inocentes, el cual catapultó su carrera y lo hizo merecedor de su primer Oscar.

Ahora volvió a impactar con su actuación en la ópera prima de un dramaturgo francés, Florian Zeller, y que fue adaptada desde el teatro pensando siempre que sería protagonizada por Hopkins, quien se convirtió así en el actor de mayor edad en ganar el Oscar. Esta misma cinta había ganado a comienzos de abril el Bafta, que otorga la Academia Británica, a mejor actor guión adaptado y mejor actor.

Lo curioso es que él no pudo asistir a la ceremonia, porque estaba en su casa de Gales, y tampoco le permitieron agradecer vía zoom. Pero después apareció celebrando con la actriz mexicana Salma Hayek, quien publicó el video.

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En El Padre Hopkins se mete en la piel de un hombre con el que comparte nombre y fecha de nacimiento, 31 de diciembre de 1937 (¡vaya coincidencia!), pero que empieza a perder la memoria, al punto que su hija y su apartamento se vuelven irreconocibles. Su interpretación es “desgarradora”, a juicio de la crítica, que exalta el hecho de que él no actúa: el “vive” el alzheimer y logra que el espectador sienta su dolor, sus confusiones y se pierda en sus recuerdos.

“No fue un problema interpretar a una persona mayor, porque soy viejo”, dijo el actor al periódico The Times. Y admitió que el papel lo marcó y le recordó los últimos días de su padre. “Me hizo más consciente de la mortalidad y la fragilidad de la vida, y desde entonces juzgo menos a la gente. Todos somos frágiles, todos estamos desesperadamente solos”, agregó.

La grandeza de este actor radica en que logra transformarse hábilmente para ofrecer actuaciones memorables. No hay que olvidar al magnífico papa Benedicto que personificó en Los dos papas; o que, como nadie, ha dado vida de forma memorable a tres presidentes de los Estados Unidos: Nixon (1995), bajo la dirección de Oliver Stone ­–por esta interpretación es considerado el mejor Richard Nixon del cine–; John Quincy Adams, sexto mandatario de ese país, en Amistad (1997), y George Washington en Freedom: a history of US (2002).

En estos 61 de trayectoria actoral ha hecho teatro, televisión y cine y ha interpretado a personajes tan variados e intensos como un rey de Inglaterra (Ricardo Corazón de León), un primer ministro británico (David Lloyd George, en El joven Winston), Hitler, Danton, Isaac Rabin, Charles Dickens, Pablo Picasso y Alfred Hitchcock.

En el rol de Hannibal Lecter.
Como Benedicto XVI.
En el papel de Nixon.
Anthony, en ‘El Padre’.
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Desde 1993 es Sir Philip Anthony Hopkins, en virtud del nombramiento como caballero que le hizo la reina Isabel II para exaltar su trayectoria. Dueño de un gran sentido del humor y de una memoria auditiva extraordinaria debido a su oído musical, Hopkins es en realidad un artista polifacético, pues pinta, compone y toca el piano.

Ese talento natural para las artes, sumado al encuentro que sostuvo siendo muy joven con otro destacado actor galés, Richard Burton, lo llevaron a buscar el teatro para dar rienda suelta a su creatividad inagotable. Tomó clases de arte dramático y, tras ser suplente del legendario Sir Laurence Olivier en el Royal National Theatre de Londres, llegó a la televisión. Gano varios Premios Emmys y tal vez por ello fue llamado para hacer unas películas. Sin embargo, ya para entonces el alcoholismo era un lunar en su carrera que lo llevó a vivir momentos duros.

Finalizando los 60 se va para los Estados Unidos donde superó el alcoholismo y se convirtió en uno de los actores más grandes del séptimo arte. Hoy tiene doble nacionalidad: es británico y estadounidense y vive en Malibú, California, con su tercera esposa, Stella Arroyave, de 64 años, nacida en Cali, Colombia. Antes estuvo casado con la actriz Petronella Barker en 1969, y tuvieron una hija, Abigail, con quien ha mantenido siempre muy mala relación; después se casó con Jennifer Lynton, con quien  estuvo 29 años.

Con Stella Arroyave se conoció en los primeros meses de 2001 en la tienda de antigüedades que ella administraba en Los Ángeles. Al verlo entrar, ella le dijo: “Yo a usted lo conozco ¿puedo darle un abrazo?”. A él le sorprendió. Se interesó por un mueble, ella le dijo que se lo regalaba, pero él no aceptó. Insistía en pagarlo.

Posteriormente, la colombiana lo llamó para avisarle de otra pieza que le gustaría. Así comenzó la historia de amor que se cristalizó con una boda en 2003.

Él reconoce que ella con su alegría latina y su sentido positivo de la vida, lo salvó de la depresión. Stella lo incentivó a mostrar su talento como pintor. “Ella lo toma todo con humor. Me enseñó a no ser tan duro conmigo”, dice laureado actor que, a comienzos de marz,o apareció en un video viral bailando merengue y diciendo: “I’m colombian” de forma jocosa. Es Hopkins, el invencible. Un monstruo de la actuación que no se cansa de soprendernos.

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