Tres colombianas hablan de la cuarentena en Oman, Francia y Alemania

Patricia Escobar

Tres colombianas cuentan desde distintas partes del mundo cómo han vivido la pandemia del Covid 19. En todos los países las normas para contenerlo son iguales y su incumplimiento hace pensar en nuevos brotes.

No es una frase más. El mundo entero realmente cambió desde principios de este año con la famosa declaración de pandemia a raíz de la aparición del coranavirus que obligó a un aislamiento físico y a la toma de medidas que con mayor o menor intensidad se han tomado en todos los rincones del planeta.

En Colombia, pero especialmente en el Caribe colombiano, la tormenta parece que ha bajado. Por lo menos eso dicen las cifras. Sin embargo, las posibilidades de nuevos brotes severos o masivos siguen ahí. Eso ha pasado en países como Francia, España, Gran Bretaña. Y hasta que no aparezca una vacuna efectiva a la que pueda acceder la mayoría, no podremos respirar tranquilamente.

Por todo ello, y para saber cómo han vivido esta nueva realidad, @miredvista contactó a un grupo de colombianos en el mundo, quienes hablan de lo vivido en este 2020.

UNA DOCENTE EN OMAN

Dinorah Margarita Callejas González

Oman es un país ubicado en el occidente de Asia, en la península arábiga, con un terreno que abarca desiertos, oasis en lechos de ríos y largas costas en el golfo de Omán. Allí vive, desde hace un año y dos meses, la salvadoreña-barranquillera Dinorah Margarita Callejas González, licenciada en Biología y química y magister en Educación de 56 años de edad. Ella es profesora de Ciencias Integradas en una Escuela Media Internacional.

En la primera etapa de aislamiento que duró cuatro meses. “Se nos pidió permanecer en completo aislamiento, con muy pocas salidas de carácter necesario, como la compra de alimentos en el supermercado o emergencias médicas. Todo esto en el marco de las medidas de seguridad preventivas como el uso obligatorio de la máscara, la careta de seguridad, guantes y gafas, la toma de temperatura, el uso constante de desinfectantes y alcohol a nivel personal y en los establecimientos comerciales que, para ese momento, se limitaban a supermercados y hospitales”, cuenta. 

A mediados de Julio se levantó la cuarentena y comenzaron paulatinamente con las actividades económicas, manteniendo el toque de queda nocturno de 6 de la tarde a 6 de la mañana. Hace 20 días se abrieron los locales comerciales y se comenzó con la apertura de las escuelas o colegios, solo para los profesores, que deben llegar hasta las instalaciones y desde allí impartir las clases, pero online. Por otro lado, se incrementaron las medidas de bioseguridad con distanciamientos sociales, registro e identificación de personas.

Su percepción es que las disposiciones se cumplen en gran medida, y piensa que “la religión y la tradición tienen mucho que ver en esto”.

Hoy en Oman, las fronteras continúan cerradas para vuelos comerciales, los trámites de seguridad siguen siendo los mismos, el ingreso al país está limitado para ciudadanos y/o residentes que hayan sido aprobados por el estado, en ambos casos deben cumplir con la misma lista de requisitos que incluye un test para Covid tomado en las últimas 72 horas y la permanencia en cuarentena total durante 14 días a partir de su llegada.

Y a pesar de todo ello, en Oman, en los últimos días, los casos de contagiados han ido en aumento.

EN PARIS TAMBIEN HAY INDISCIPLINA

Nancy Pamela Flores

Nancy Pamela Flores es una samaria que hace siete años vive en Francia, lejos de su casa y su familia. Asegura que “desde que comenzó la pandemia he reafirmado mi confianza en el Estado francés por su forma de abordar la situación sanitara”, lo que ha hecho que se sienta segura.

Dice que, a pesar la gran posibilidad de que un nuevo confinamiento sea decretado, la vida en Francia continúa siendo muy parecida a lo que llamábamos “normalidad”. “La única diferencia es que hoy los franceses hacen sus actividades acompañados siempre por el tapabocas”.

Considera que durante los dos primeros meses del confinamiento (del 15 de marzo al 15 de mayo) se cometieron aciertos y desaciertos. “Sin embargo, haciendo un balance comparativo frente a otros países, son muchas más las acciones que podemos aplaudir que reprochar”. Una de esas buenas acciones es que, siendo extranjera con visa de estudiante, tuvo derecho a recibir un salario durante el periodo de crisis.

En Francia hubo “libertad” para salir una hora diaria de casa por alguna de las siguientes prioridades: abastecimiento de víveres, citas médicas inaplazables, para ejercitarse al aire libre, para asistir a algún familiar de la tercera edad o simplemente para caminar a solas. Lo anterior hizo más fácil el hecho de permanecer tanto tiempo encerrados. “Confieso que fui casi a diario al supermercado”, dice

Comenta que, “Sí hoy en día nos encontramos a las puertas de un nuevo confinamiento es consecuencia de los actos de aquellos que no respetaron las disposiciones del estado durante las vacaciones de verano para viajar y regresar al país. Igualmente hay quienes se mofaron de las prácticas del uso permanente de tapabocas, lavado de manos y distanciamiento social. Todo ello tiene sus consecuencias”.

Y reafirma que “actualmente se estudia la posibilidad de re-confinar ciertas regiones según sus estadísticas de contagios y decesos, los casos han aumentado de forma preocupante, y París no está ajena a esta realidad». Según los expertos, un nuevo cierre sería grave en materia económica, es por ello que esa decisión se tomará sólo cuando el Estado ya no pueda garantizar la atención en la red pública de salud. El reto es que las personas aprendamos a respetar las normas sanitarias para que el virus pierda velocidad de contagio; por lo menos hasta que la comunidad científica nos diga cómo combatirlo.

ALEMANIA SE MANEJA DISTINTO

Paula Madariaga

Jens Spahn, el ministro alemán de Salud, y Lothar Wieler, presidente del Instituto Robert Koch (RKI), responsable del control y la prevención de enfermedades en Alemania, expresaron esta semana su “gran preocupación” por el aumento del número de contagios con el coronavirus en ese país.

“Desconocemos cómo se desarrollará la situación en Alemania en las próximas semanas. Es posible que veamos más de 10.000 nuevos casos por día. También es posible que el virus se propague sin control”, dijeron. Agregaron que Alemania ha superado bien la crisis hasta ahora gracias a las medidas de protección tomadas y que solo si se siguen observando las reglas de higiene y distanciamiento social se podrá prevenir un aumento de las infecciones.

Paula Madariaga es una barranquilleraa de 29 años de edad que desde hace 10 se fue a ese país a estudiar y ahora trabaja en una importante empresa de allá, exactamente en Stuttgart, al suroeste.

Como en el resto del mundo, las tres medidas que más se imponen son: el uso de tapabocas, el lavado constante de manos y el distanciamiento social de por lo menos 1,5 metros. Asegura que “la primera medida es la que mejor se cumple (por lo menos en mi opinión). En el transporte público, supermercados, tiendas, centros comerciales, consultorios, etc. se usa la máscara. El incumplimiento de esta norma es penalizado por la policía y los locales como supermercados y/o tiendas pueden reservase el derecho de permitirte entrar. Si en el transporte público alguien no lleva la máscara, la empresa de transporte público puede multarte y denunciarte ante la policía.

El cumplimiento de la segunda medida (lavarse las manos) depende de cada persona y por eso no puedo decir qué tanto se cumple. Yo en lo personal la cumplo.

La tercera medida es la más difícil de cumplir sobre todo en el transporte público. Locales como restaurantes o supermercados pueden contribuir a que esta medida se cumpla dejando entrar menos gente a la vez y/o haciendo marcas el piso con cinta pegante para que las personas sepan a qué distancia deben estar uno del otro”

A Paula le preocupa un poco que por culpa de quienes salieron a disfrutar las vacaciones de verano olvidándose de los protocolos, el virus, como lo están registrando las últimas estadísticas, vuelva de nuevo a atacar, a pesar de que todos los viajeros que retornaban se sometieron a la prueba. La cantidad de test que se practican y la responsabilidad de los ciudadanos ha sido una norma que los diferencia.

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