Patricia Escobar
Columnista / 27 de febrero de 2021

¿Volver al colegio?

La pandemia ha desnudado muchas cosas. En el campo de la educación ha puesto en el tapete el hacinamiento al que han sido sometido por años nuestros niños y jóvenes, problema nada fácil de solucionar en estos momentos. En salones pequeños, la mayoría mal ventilados, se acomodaban entre 30 y 40 estudiantes y con las condiciones de hoy, en esos salones a duras penas se podrían acomodar 20 personas.

Este problema que se presenta porque la educación no es considerada un servicio sino un negocio, no será fácil de solucionar porque ni el Estado, ni los particulares encargados de impartir el conocimiento van a construir nuevas aulas, y tampoco van a contratar a más docentes para, por ejemplo, implementar en la misma institución una doble jornada académica.

A esto hay que sumarle que el aseo y las buenas prácticas de salud nunca han sido prioridad en la educación. En los colegios los baños y los lavamanos son insuficientes para la cantidad de personas que deben utilizarlos.

Algunas normas dicen que para obras en espacios abiertos debe contarse con un sanitario por cada 15 trabajadores. En España se estableces que si en un evento hay presupuestado la asistencia de 249 personas lo obligatorio son dos cabinas, si el mismo tiene una duración de seis horas, y tres si la duración es de doce. A partir de ahí, la tabla crece de forma proporcional al número de personas. Es necesario colocar 250 cabinas para 20.000 personas, en el caso de que el evento dure seis horas, y 375 cabinas si el evento tiene unas doce horas de duración. Con estos datos de referencia, es seguro que en todas las instituciones educativas deben construirse más baños y por supuesto, instalarse muchos más lavamanos.

Adicional al problema de distanciamiento e higiene hay que considerar un tema no menos importante y es el de la salud y la seguridad de los educadores. No tengo un censo a mano de los mismos, pero por lo que uno alcanza a percibir es que hay una gran población mayor de 60 años trabajando en el sector. ¿Cómo garantizamos su salud si ni siquiera los educadores fueron incluidos en las primeras fases de vacunación?

Importante que se hable de la conectividad, de una revolución educativa en contenidos y formas de transmisión del conocimiento, pero importante también es que se comiencen a realizar serias adecuaciones de las aulas.

Los niños y jóvenes necesitan volver a las aulas, necesitan compartir con sus similares, necesitan una atención directa de sus profesores, necesitan socializar y aprender de una manera segura.

Está más que demostrado el daño que el encierro y la virtualidad está causando a nuestra población menor de 18 años.

La crisis sanitaria mundial impacta con resultados a largo plazo a los 10 millones de estudiantes que en básica primaria y secundaria hay aproximadamente en el país. Y los afectará en su aprendizaje y en lo que es más grave, su salud mental. Si no actuamos ya, las consecuencias serán irreparables. Por ello es importante dejar tanta habladera y tomar medidas, máximo cuando uno percibe que en Barranquilla y el país todo parece estar “normal” con aperturas, aglomeraciones, y fiestas sin protocolos, entre otras cosas.

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