Patricia Escobar
Columnista / 24 de abril de 2021

Agradecer

Hace muy poco escuché una conferencia en la que se recordaba la frase de uno de los sobrevivientes de los Andes referente al agradecimiento que uno debe mantener en la vida.

El sobreviviente ha contado que, a regañadientes, él se ubicó en la fila 9 del avión que poco después se siniestró y dónde desde el primer impacto de la nave con la montaña, solo sobrevivieron los que estaban de la fila 9 hacia adelante; el resto de la historia ya es ampliamente conocida.

Hoy, cuando la lista de amigos, conocidos y compatriotas fallecidos es extensa, todos los que tenemos la oportunidad de estar hoy, leyendo esta columna o cualquier otra nota, debemos por lo menos darle gracias a la vida que nos tiene vivos.

Yo sé que en estos momentos de desasosiego es muy difícil pedirle a alguien que agradezca, que sea agradecido, pero está comprobado que este sentimiento nos reconcilia con nosotros mismos y con la vida, nos fortalece mental y físicamente, y nos aleja de la depresión, un estado de salud que mata.

Quien no valora bien lo que le da la vida es un ingrato expuesto a que todo lo negativo le afecte o le suceda. Abrir los ojos, poder respirar y sentir que el corazón late a un ritmo adecuado, marca la diferencia con quienes ya no están. Tener dónde albergarnos, poder comer y beber algo, marcan la diferencia con un 50% de la población del mundo que duerme en la calle o no tiene alimento.

Pareciera ser que esa actitud es de conformistas, pero sinceramente no lo creo o veo así.

Pienso que el agradecimiento es un motivo para seguir luchando por los sueños y las metas, porque todos debemos tener sueños y metas por las que luchar. Sueños y metas que nos empujen a seguir adelante, agradeciendo cada paso dado y cada logro conseguido.

Soy una convencida de que la quejadera no conduce a nada. Y que antes por el contrario son cadenas que nos impiden avanzar. Por supuesto que hay que expresar los descontentos y las frustraciones, pero no creo que sea bueno quedarse en eso.

Dicen los expertos que al agradecer al universo podemos estar activando energías positivas en nuestras vidas, y que la gratitud tiene un gran poder, ya que puede transformarse en abundancia tanto material como espiritual.

Cuando somos agradecidos con lo que tenemos y con todo lo que llega a nuestras vidas, tenemos la capacidad natural de atraer experiencias positivas, buenas personas, tener éxitos y todo aquello que nos haga estar bien. Con la gratitud se puede transformar la vida, convertir lo más pequeño en algo grande, atraer personas buenas, mejorar todo aquello que lo requiera en tu entorno y sobre todo ser feliz y hacer felices a las personas que amas.

Los psicólogos Emmons y McCollough estudiaron las consecuencias de la gratitud y acabaron concluyendo que tiene profundos efectos en el bienestar físico y también emocional de las personas.

Hoy quiero proponer a todos los lectores de MiREDVista.co hacer, por una semana, el ejercicio de agradecer a la vida por lo que tenemos o hemos tenido. Hacerlo desde el corazón, con la conciencia de que no todo lo merecemos y estoy segura de que dentro de ocho días vamos a ver el mundo de una manera diferente, vamos a sentirnos más aliviados y vamos a poder regalarle a nuestros seres queridos momentos de felicidad.

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