Nuestra Gente / 21 de agosto de 2021

Andrés Reales, médico barranquillero que divide su corazón entre Barcelona y su tierra natal

Andrés Reales Padilla, médico barranquillero que estudia anestesiología en Barcelona.

Miredvista.co

A este joven de 26 años que estudió su carrera becado y se especializa en anestesiología, le encanta recorrer el mundo. Ya ha conocido 26 destinos.

Andrés Reales y su mama Irina Padilla en un tour en globo aerostático en Capadocia. Un viaje que los marcó porque era un sueño para Irina.

Como buen barranquillero le encanta la rumba y hacer nuevos amigos, pero eso sí, sin dejar a un lado los estudios que lo han llevado a vivir a una ciudad de la que está enamorado: Barcelona.

Es Andrés Reales Padilla, 26 años, que se especializa en anestesiología luego de obtener uno de los más altos puntajes del Ministerio de Sanidad de España.

Una vez se graduó en el 2010 en el Colegio Colón logró una beca para ingresar a la Universidad de los Andes en Bogotá gracias a los excelentes resultados de los exámenes del Icfes.

En el programa de Medicina ganó uno de los 120 cupos entre los 10.000 estudiantes que se postularon.

Una vez graduado de médico, su próximo reto era la especialización en el exterior. Su mira, España, por la conexión familiar que tenía en el país ibérico.

Mientras le homologaban el título trabajó en medicina general en Bogotá y al mismo tiempo estudiaba para el examen MIR que le daría el acceso a la especialización de anestesiología.

Andrés decidió entonces viajar a Barcelona para continuar su preparación para esta convocatoria anual que es muy competida teniendo en cuenta que allí se presentan además de ciudadanos de España, del resto de Europa y extracomunitarios, como el caso de Andrés. Estos últimos solo pueden acceder a 7.000 plazas a las que aspiran 17.000 personas.

“En este examen del Ministerio de Sanidad de España, que tiene 185 preguntas, compite gente muy buena porque también tienen oportunidad los que quieren cambiarse de especialidad o aspiran a una segunda”, explica.

Andrés en su viaje por Corea del Sur.

Esta etapa coincidió con el inicio de la pandemia que lo mantuvo encerrado durante muchos meses en Barcelona. “La renovación de mis documentos quedó congelada, estaba bloqueado sin poder trabajar porque tenía visa de estudiante y encima, el peso colombiano se devaluó un 30 por ciento frente al euro. Fueron meses muy duros”, confiesa.

En septiembre del 2020 obtuvo su vida de residencia.

Con el alto puntaje que obtuvo en el MIR, en julio pasado a Reales le confirmaron que podía realizar su especialización durante cuatro años en un hospital de la provincia de Barcelona.

“Siempre he disfrutado cada minuto de mi vida, por eso me gusta viajar, conocer gente. En fin, hasta disfruté del encierro en Barcelona porque es  una ciudad que me encanta”, agrega.

Para Andrés, el hecho de estar viviendo en Barcelona ya es una meta realizada porque es una ciudad en donde él quería estudiar y vivir.

Barcelona al fondo. «Una ciudad de la que estoy enamorado», confiesa.

“Comulgo mucho con la filosofía de España donde prima la calidad de vida, el tiempo que tienes para disfrutar más allá del trabajo. A pesar de que se trabaja mucho, también hay tiempo para invertir en el bienestar. Estoy enamorado de España y de su gente”, dice.

Acostumbra a levantarse a las 5:30 de la mañana para tomarse un café bien cargado mientras observa desde su ventana el mar y un panorama de la ciudad.

Luego hace ejercicios de estiramiento, se va al Hospital Universitario Mutua Terrassa, distante 30 minutos de Barcelona, donde trabaja hasta las 3 p.m.

Ese centro asistencial es manejado por la Universidad de Barcelona y está entre los 8 hospitales de mayor complejidad de Cataluña.

Confiesa que su otra pasión es viajar por el mundo, lo que lo ha llevado a conocer 26 países como Brasil, México, Francia, Noruega, Suecia, Austria, Croacia, Grecia, Corea del Sur, Letonia y Egipto, entre otros.

«La aurora boreal en Islandia es uno de los regalos más bellos», dice.

“Yo soy mi propia agencia de viajes, trato de rastrear destinos cercanos, busco pasajes, alojamientos y me voy. Y si es con mi madre, mejor”, dice, para referirse a Irina Padilla, su inseparable progenitora que vive y trabaja en Barranquilla.

De los destinos que ha visitado, menciona a Islandia porque pudo deleitarse con la aurora boreal, Turquía por sus colores, su gente y su ruido que le recuerdan a su ciudad natal, pero sin duda alguna, la que más le ha marcado es Capadocia porque pudo cumplirle un sueño a su mamá: viajar en globo aerostático.

Entre sus planes está viajar a Barranquilla bien sea a finales de este año o en el primer trimestre del otro para reencontrarse con su familia y sus amigos de siempre, una conexión que por muy lejos que esté, no se pierde, sostiene.

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