En la Nota / 28 de octubre de 2023

El buen oído de un Dj para ir con su música a todas partes y vivir de ello

Palomino considera que ser Dj requiere capacitación para el manejo de las consolas, es más importante el talento.

Miguel Utria

Como el barranquillero Javier Palomino, son muchos los jóvenes que han encontrado en las consolas de sonido una forma de diversión pero que también les genere ingresos económicos.

Javier Palomino González, barranquillero, es estudiante de Administración de la Seguridad en el Trabajo, en la Universidad del Magdalena. Su amor por la música lo llevó un día a enfrentarse a una consola de sonido que más tarde se convertiría en su pasión y manera de sustento mientras adelantaba sus estudios.

Actualmente está en la etapa productiva de su carrera, y la inquietud por la música le llegó desde pequeño, pero sin saber qué había detrás de todo, hasta que un día preguntó en su casa y las respuestas le dieron las luces que buscaba.

“Yo tenía inclinación y un gusto por todos los géneros musicales muy diferente a la de jóvenes de mi edad. Lo mío no eran los ritmos modernos o de moda, sino era algo como universal, era la música bailable, la de todos los tiempos, la verbenera, la champeta, etc. y no entendía por qué me llamaba tanto la atención. Un día en mi hogar me dijeron mis papás que mi abuelo paterno fue músico y que mi papá fue picotero cuando joven; es más, en mi casa había un picó”, asegura Javier.

Fue entonces cuando empezó a familiarizarse con los acetatos que había en su casa, a escucharlos y a programar para él, para su casa y en ocasiones para sus amigos.

Recuerda que cuando iba a las discotecas y fiestas le llamaban mucho la atención los tornamesas, las mezclas que hacían los programadores, y que eso le atraía aún más.

Javier es consciente de que en el gusto por la música hay tanta variedad como la hay de géneros musicales, y que en ello incide mucho el rango de edad de las personas. Por eso sabe muy bien qué tipo de música hacer a sonar en determinado evento, y en ello el tiempo le ha dado la experiencia suficiente y conocimiento para complacer al público.

“Uno tiene que aprender a ser analítico; por ejemplo, yo programo determinado tipo de música y empiezo a analizar qué personas se levantan a bailar y qué temas les genera más o menos interés, uno comprende los géneros y la época en qué sonaron esas canciones. Eso le va ayudando a uno a escoger los discos y esperar el turno para hacerlos sonar”.

Sin embargo hay eventos que son solo de personas jóvenes, con determinado rango de edad, entonces selecciona las canciones o temas que son del gusto de los muchachos, si son personas mayores sabe que la música de los años 80 fueron el merengue dominicano, salsa y algunos vallenatos.

“He aprendido a identificar los temas de diferentes épocas y generaciones y al llegar a las fiestas o eventos, analizo el tipo de personas, lo que les mueve a bailar, inclusive lo que piden que les coloque, y eso es de gran ayuda para uno programar el resto de la noche o del tiempo que dure la fiesta o evento”, apunta el joven disc-jockey​.

 Entre las cosas que ha aprendido en materia de música es a identificar y seleccionar los temas que marcaron época y que aún en la actualidad tienen acogida, inclusive entre personas nacidas en las dos o tres últimas décadas.

Javier Palomino dice que como DJ se adquiere conocimiento en dos líneas, la una es por iniciativa propia y también a través de otras personas, y en este sentido él se apoya en DJ mayores que el que trabajan o han trabajado en lo mismo, a los que les pide concepto sobre ritmos y títulos de canciones específicas, y para determinada población.

Además de Dj, el barranquillero es productor.

A lo largo de su experiencia estuvo varios años en Barranquilla ciudad en la que hay dos grupos poblacionales a los que aprendió a identificar o conocer, los mayores de 30 años a los que les mueve lo crossover, es decir, música variada, en especial la bailable, y los jóvenes que se inclinan en un gran porcentaje por lo urbano.

Sin embargo por cuestiones de estudio y trabajo se trasladó a la ciudad de Santa Marta, donde el público es diferente, porque siendo un puerto turístico el público está conformado en gran medida por ciudadanos extranjeros, y en este aspecto ha aprendido a identificar y seleccionar música americana y europea de gran acogida por los turistas de otros países.

“En este caso ya no se trata de la edad sino de regiones o países diferentes al nuestro. Acá hay gente de Rusia, Polonia, pero también hay de Estados Unidos, Chile, Argentina, Inglaterra Venezuela, entonces colocaba otro tipo de música que me permitía ver cuál les gusta a uno y cuál a los otros. Entonces uno coloca música de esas regiones, ellos la disfrutan y la bailan, y eso hace más fácil el trabajo”.

Sin embargo considera que a todos los extranjeros les gusta la salsa, sea la de las Antillas o la de Colombia, y la bailan aunque no sepan. Agrega que en Colombia son muchos los extranjeros que acuden a aprender a bailar salsa.

Respecto a la atención a público del exterior Javier manifiesta que los europeos son del gusto de ambientes más naturales y rústicos, sin mucha infraestructura, sino al aire libre, bajo las estrellas frente al mar y con buen ambiente para escuchar y disfrutar de la música.

Aunque el trabajo de DJ inicialmente lo hacían varones, de un tiempo a la fecha es común ver a mujeres programadoras y animadoras, que hacen mezclas de sonidos a la par de un varón con experiencia.

Javier considera que si bien este trabajo requiere de capacitación para el manejo de las consolas, conocimiento e identificación de los temas y de las épocas, así como de los públicos a los que va dirigido su trabajo, ello también requiere de mucho talento, que incluye gusto por la música, amor por los géneros musicales y respeto por los diferentes públicos.

Para este joven DJ, el trabajo de programación y animación musical, es poco valorado en materia de pago por parte de quienes los contratan, y en ese sentido pide que el mismo sea valorado porque no es fácil complacer a todos, es un oficio que requiere de mucho esfuerzo, inversión de tiempo y mucha responsabilidad.

“El trabajo de DJ en Colombia es mal pagado, aunque no en todo los lugares. Por eso uno tiene a valorar este trabajo y cobrar lo justo. Los mejores pagos para Dj son en los eventos de matrimonios y en festivales”.

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