De viaje / 2 de marzo de 2024

El moderno modelo de turismo que restaura entornos para la gente

Un par de turistas contempla una terraza de Ciudad Perdida, en plena Sierra Nevada de Santa Marta.

Miguel Utria

Campesinas, afrodescendientes, desplazados e indígenas son protagonistas de esta propuesta que hace presencia en varios departamentos de la Región Caribe.

Dibulla en La Guajira, Ciudad Perdida en Magdalena y los paisajes e historias de Los Motes de María y San Juan de Nepomuceno, hacen parte de los destinos turísticos en la Región Caribe que por estos días tienen gran demanda, gracias al proyecto ‘Destinos Emergentes’ que lleva turistas a zonas consideradas de reserva o que fueron afectadas por fenómenos como el desplazamiento de sus gentes, tala indiscriminada, desastres naturales, conflicto armado, etc.

Vista panorámica de Santa Marta.

El proyecto es auspiciado por la USAID y en Colombia liderado por la ONG Acotur (Asociación Colombiana de Turismo Responsable) que se encarga de promover este tipo de turismo, el cual  lleva además un componente ecológico y cultural pues los turistas tienen la oportunidad de compartir con comunidades nativas que les enseñan acerca de sus costumbres, historias y gastronomías, y además de la oportunidad de contribuir con la restauración del entorno golpeado por alguna circunstancia.

“Lo que buscamos es desarrollar el turismo de regeneración, en regiones apartadas que en algún momento fueron golpeadas por situaciones de ruptura de su tejido social o que enfrentan retos para su conservación cultural y natural”, expresa Andrés Ortega, director del programa Destinos Emergentes.

Agrega Ortega que además de lo anterior el plan está diseñado para fortalecer en esos territorios temas como el abastecimiento y alternativas de ingresos económicos.

Expresó que se agrupó a un grupo de empresas del sector turístico en una sola marca, funcionando como un ecosistema. Indicó que no quieren aparecer como que son una entidad ‘X’ los está ayudando a salir adelante, sino a que las comunidades y operadores beneficiados sepan y entiendan la riqueza hay en cada territorio, la conozcan, se enamoren de ella y puedan venderla como destino turístico.

EN LA REGIÓN CARIBE

El proyecto ha priorizado en la Región Caribe sitios con áreas protegidas en La Guajira, pero también el Cesar, Sierra Nevada de Santa Marta y San Juan de Nepomuceno, en Montes de María.

Tras priorizar el territorio se hace el estudio pertinente y se llega a las comunidades, que por lo general son asociaciones campesinas, indígenas, desplazados y negritudes a quienes se les orienta y capacita para que se conserve su cultura por medio del turismo.

Yeison Garay, es uno de los beneficiarios de este proyecto, él lidera una de las empresa s que se encarga llevar a los turistas a los sitios de su jurisdicción como es Ciudad Perdida en el departamento del Magdalena donde la comunidad se encarga de hacer de anfitriones y de guías culturales al compartirles de sus costumbres y vivencias.

Los turistas europeos son los más atraídos por este tipo de turismo.

“Esto no solamente es un tour sino que las personas van a vivir la experiencia de convivir con comunidades nativas. Con nuestro proyecto ellos conocen todo el territorio que va desde el mar hasta la Sierra Nevada en un recorrido ascendente hasta la Ciudad Perdida, y les vamos enseñando toda la historia de esas culturas asentadas allí”.

Además del paisaje los turistas tienen la oportunidad de conocer el papel de la mujer en manifestaciones ancestrales que aún persisten, la vestimenta de los aborígenes, las mochilas que se tejen en esta parte de la región, y también pueden compartir y convivir con ellos siempre y cuando el líder así lo disponga.

De llegar a ser aceptados por los líderes, estas personas conversan con ellos, con el apoyo de un traductor, aprenden de sus costumbres, se hacen fotografías y hasta aprenden a preparar alimentos que son típicos de ellos.

35 PERSONAS POR DÍA

Este operador del proyecto maneja alrededor de 35 personas diarias, y para esta temporada de Semana Santa el número podría ser superior, inclusive el doble, porque la experiencia les ha mostrado que hay clientes que vuelven por la misma temporada.

“El servicio es un destino de cuatro o cinco días, todos los días salimos a hacer el recorrido, recogemos a los clientes en los sitios de hospedaje como El Rodadero o Taganga y demás sitios cercanos, de ahí se dirigen a lo que se conoce como El Mamey o Machete Pelao que tarda alrededor de dos hora en llegar. El primer día la caminata solo dura dos horas.

“Durante el recorrido nuestros guías les van contando las historias, y los turistas pueden hacer fotos, van observando y conociendo, etc. Ese día llegamos a un campamento acondicionado con camas, hamacas, etc. y ahí se alimentan y descansan hasta el segundo día cuando la caminata es de 8 horas, y es posible que visitemos una comunidad indígena siempre que nos lo permitan los lideres”.

Ya el tercer día el contacto es cien por ciento con la naturaleza, hay libertad para que haya caminatas alrededor de determinada área y se emprende el camino de retorno a la ciudad. Ese día los viajantes duermen en un campamento y al día siguiente se inicia una caminata hasta llegar al punto donde el transporte los lleva de nuevo a sus hoteles. El plan de cinco días incluye visita a una zona de cascadas y piscinas naturales.

De acuerdo con Yaisson los turistas que ellos atienden provienen especialmente de países europeos como Alemania, Francia, Suiza y Holanda, y también de Norte América como Estados Unidos y Canadá, y por supuesto de diferentes ciudades de Colombia.

Se prioriza un territorio con zonas protegidas que fueron afectadas por desplazamiento, tala indiscriminada, minería ilegal, etc. y con las comunidades promueven ese tipo de turismo.

‘HERENCIA TRAVEL’

Estefanía Rivero, hace parte del proyecto ‘Herencia Travel’, que maneja la oferta que este programa en La Guajira, más exactamente en Dibulla. Ellos llegaron al proyecto Destinos Emergentes hace alrededor de siete meses.

Campesinos, pescadores, cocineras, músicos y bailarines hacen parte de quienes reciben a los visitantes que tienen la oportunidad de disfrutar los exóticos paisajes de Dibulla y sus alrededores, con sus bellos atardeceres, y de compartir con los anfitriones y disfrutar de sus saberes y sabores.

En los Montes de María la iniciativa turística Susent Travel, ubicada en Sincelejo, también hace parte del proyecto Destinos Emergentes, su iniciativa data del año 2018 con el objetivo de mostrar las maravillas naturales de los municipios ubicados en la cara sur de los Montes de María: Ovejas, Colosó, Chalán, Morroa, Tolú Viejo y San Onofre.

Su oferta turística incluye la visita a hermosas cascadas, nacimientos de agua, piscinas naturales, el avistamiento de fauna y flora, así como experiencias de reconocimiento de la tradición oral, la cultura y la gastronomía de sus comunidades. Lo más interesante de su propuesta es que lograron crear una cadena productiva entre los diferentes pueblos, la cual incluye hoteles,  restaurantes y recorridos, muchos de ellos operados por comunidades negras y víctimas del conflicto armado.

La asociación Asoturcon, está ubicada en el municipio de San Juan Nepomuceno, Bolívar (la cara norte de los Montes de María) y está conformada por personas con discapacidad y víctimas de la violencia.

Su turismo es comunitario, e incluye interesantes talleres gastronómicos a través de los cuales difunden el aprendizaje de sus recetas ancestrales, como la de los fritos de maíz verde, talleres de artesanía (tejido de las tradicionales mochilas cargapie), un curso de baile de fandango, también de danzas tradicionales provenientes de las procesiones religiosas, etc.

También se especializan en turismo de naturaleza, ofreciendo completos planes de senderismo por las montañas, actividades de protección ecológica, avistamiento de aves, entre otros. En total se benefician 35 familias de la región.

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