Dolce vita / 2 de septiembre de 2023

En Barranquilla, ¡a pedalear se dijo!

Miguel Utria

La ciudad cuenta con 63 kilómetros de vías habilitadas exclusivamente para la circulación de ciclistas que cada día acogen más este sistema de transporte.

Walter Chacuto es un guarda de seguridad que presta sus servicios en una institución educativa en el suroccidente de la ciudad, el reside en el barrio San José, ubicado en el sur oriente de Barranquilla, y a diario se moviliza en su bicicleta para ir al trabajo, recorriendo varios barrios de un lugar a otro.

La sede de la institución educativa en la que trabaja queda en el barrio La Esmeralda y dice que todos los días recorre kilómetros enteros, y durante el trayecto se encuentra con decenas de ciclistas que también utilizan este medio de transporte para sus labores diarias.

“Son muchos los barranquilleros que han optado por este medio de transporte. Yo llevo más de cinco años pedaleando por toda la ciudad, y a lo largo de este tiempo me he dado cuenta de que cada día son más las personas que usan la bicicleta para desplazarse”, asegura Chacuto, quien tiene 50 años de edad.

Asegura este guarda de seguridad que la idea de las administraciones de implementar vías exclusivas para los ciclistas es muy buen, pero que debe hacerse seguimiento a dichas obras, porque aún hace falta sentido de pertenencia, al menos en unos sectores de la ciudad.

“Hay muchos ciclistas que no usan el carril de bicicletas, pero en cambio hay motociclistas que lo invaden para circular más rápido, y en ocasiones hasta los carros invaden estos espacios que son para los ciclistas. Además muchos de estos espacios y los elementos para demarcarlos han sido destruidos por personas que no tiene conciencia de que esto es un beneficio para todos”, asegura Walter Chacuto.

Desde hace un tiempo muchos barranquilleros han encontrado en la bicicleta un medio propicio para hacer deporte y para transportarse, iniciativa a la que cada día se suman más habitantes de la ciudad.

Desde la capital del país las administraciones distritales hace años han promovido esta práctica y en toda la ciudad existen además de las rutas para los buses, el transporte masivo y demás vehículos, las denominadas ciclo-rutas de uso exclusivo para este medio de transporte.

Desde el año 2015, en Barranquilla se comenzaron a abrir estos espacios, y actualmente la ciudad cuenta con 62 kilómetros de vías con carriles para uso expreso de ciclistas.

Igualmente son muchos los grupos de amigos que semanalmente salen en horas dela noche a pedalear por diferentes sectores de la ciudad con el fin de ejercitar, recrearse y recorrer la ciudad.

Pero más allá del deporte y la recreación estas personas han entendido la importancia de preservar el medio ambiente, y hoy comprenden que el uso de la bicicleta por más personas, como medio de transporte alternativo, contribuye en gran medida a la reducción de elementos contaminantes.

Mensaje de precaución en una de las calles.

Rafael Eljaiek Galera, de 46 años de edad, quien trabaja para una empresa de servicios públicos en la ciudad, dice que desde que tiene uso de razón maneja bicicleta y desde hace aproximadamente 20 años, la usa como medio exclusivo de transporte. Asegura que es más rápido y cómodo que el desplazamiento en bus o Transmetro.

“Me parece bueno que se esté promoviendo el uso de la bicicleta como medio alternativo de transporte porque es más rápido, económico, se gasta menos en combustible, y al tiempo te sirve para hacer ejercicio”, asegura Eljack.

Barranquilla y sus habitantes han entendido la importancia que representa el uso de la bicicleta como un vehículo para la sostenibilidad, y las administraciones presentes y futuras tienen un gran compromiso para que ello perdure realmente en el tiempo y para que cada día hayan los medios que permitan que más personas escojan este medio como alternativa para movilizarse.

Así como las ciudades en un tiempo medían el crecimiento económico por diferentes indicativos, entre ellos las ventas de automóviles y maquinaria, la vida moderna exige crear y perfeccionar estrategias para preservar las buenas prácticas en pro del medio ambiente, pero sostenible en el tiempo.

Y es que la accesibilidad a la tenencia de vehículos originó la aceleración de la contaminación en las ciudades, y Barranquilla no es la excepción. De hecho la capital atlanticense se convirtió, de un momento a otro, en una de las ciudades con mayores problemas de movilidad del país, lo que redunda en mayor temperatura en las calles por el desprendimiento de CO2 (dióxido de carbono).

Esta tendencia, que es global, benefició el incremento del calentamiento de la tierra, y en ese sentido los gobiernos se han visto obligados a crear políticas para corregir esas malas prácticas, y justamente, el uso de la bicicleta como medio alternativo de transporte es una buena opción.

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