Patricia Escobar
Columnista / 20 de marzo de 2021

Este no es el tiempo

No se han terminado de resolver gran parte de los problemas ocasionados por la pandemia; los gobiernos no han podido poner en marcha ni el 15% de lo que planearon y consignaron en sus planes de desarrollo, y no han hecho nada de lo que prometieron en campaña, para que se estén lanzando candidaturas, hablando de posibles sucesores de tal o cual personaje elegido por el voto popular y moviendo la arena política con temas electoreros.

¡Qué jartera! tener que aguantar desde ya “encuestas de favorabilidad” sobre posibles candidatos a corporaciones públicas, asistir a debates ofensivos, a críticas soslayadas o soterradas, a enfrentamientos que involucran más a “los seguidores” que los protagonistas, y a campañas de desprestigio desde los más encopetados medios de comunicación cuya función principal debería ser siempre informar con profesionalismo.

Francamente creo que estos son tiempos para educar a la gente sobre la importancia de un voto, sobre la importancia de una elección, la importancia de leer e interpretar propuestas, de no “tragar entero”, de cuestionar y exigir con argumentos.

Este es o debería ser el tiempo para la reflexión, para trabajar en prioridades, para imaginar y comenzar un mundo más equitativo para todos, más justo, más cuidadoso del medio ambiente. Para proponer en vez de criticar; para aportar en vez se sustraer; para construir en vez de destruir.

Yo me pregunto, ¿qué tal que el 50%, solo el 50% de lo que cuesta una campaña a la presidencia, por ejemplo, se invierta en educación? Se estima que “públicamente” están por el orden de los 15 mil millones de pesos. Con 7 mil millones son muchas las cosas que se pueden lograr y muchos los resultados positivos que se pueden obtener aún en el supuesto de que en el camino “se pierdan” 3 mil millones.

Colombia tiene que reaccionar, y no sólo en redes. El país ya no aguanta más ignorancia, más corrupción y más pérdida de tiempo. Y esta semi-cuarentena nos debe servir para algo. Por lo menos para estudiar y ponernos a pensar. Es vital que lo hagamos.

También es vital que comencemos a dejar de pensar en forma individual y pensemos en forma colectiva, que dejemos de trabajar forma egoísta y comencemos a trabajar de forma incluyente. Es tiempo para que todos entendamos lo que es la solidaridad, el trabajo en equipo, la diferencia entre importante, prioritario y urgente. Es tiempo para reaccionar.

Los colombianos no necesitamos alimentar odios o resentimientos. Los colombianos necesitamos creer más en nosotros mismos, conocernos como personas y seres sociables que vivimos en comunidad y que para avanzar necesitamos de todos.

Los colombianos no podemos vivir de engaños y migajas, y eso se logra si entendemos que la educación y la preparación son vitales en la vida de cada individuo, entre otras cosas para “no tragar entero” como popularmente se dice. Y se logra aprovechando el tiempo y este no es el tiempo para campañas políticas, ni para campañas de odio o promoción de posibles candidatos.

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