Empresariales / 21 de mayo de 2022

La moda sostenible de dos barranquilleros que busca concientizar sobre el planeta

Tres jóvenes lucen ropa de Fa!th, emprendimiento de moda sostenible de dos barranquileros.

Alix López

Michelle Siado y Eduardo Luis González, socios de Faith, impulsan prendas atemporales y ecosostenibles a partir de residuos textiles y botellas PET.

Producir ropa cómoda y fresca a partir de materiales reciclados que se sostenga en el tiempo y no que se convierta en basura cuando deje de ser tendencia es la manera como dos abogados barranquilleros quieren ayudar a proteger el planeta.

Se trata de Faith (@faith_eco), la empresa de moda sostenible impulsada por los abogados barranquilleros Michelle Siado González y Eduardo Luis Pérez Durango.

Eduardo Luis González socio de Faith Eco, revisa varias prendas elaboradas a partir de material reciclado.

Coinciden en que la moda amigable con el medio ambiente no es una tendencia, es el futuro, por lo que hay que empezar a generar consciencia sobre los efectos del cambio climático y el calentamiento global y la cada vez más afectada capa de ozono.

“Todos estamos tras el mismo objetivo: no arrojar basuras al mar, comprar conscientemente, no apoyar el fast fashion (moda rápida), de tal manera que hay que empezar a reducir, reutilizar y reciclar por el futuro del planeta. No vamos a salvar el mundo porque es irreversible, pero sí podemos ser parte de ese cambio al que nos estamos enfrentando”.

El proyecto lo empezaron en pandemia, todo un reto, pero Michelle cuenta que a medida que pasaban los meses iba aprendiendo a utilizar mteriales ecosostenibles como tela de algodón reciclado (que son los pedazos de tela que desecha la industria texti) y botellas PET (en las que se envasan agua y gaseosa).

Pero la idea no solo era comercializar ropa ecosostenible, sino crear consciencia a partir de mensajes. Por eso el primer diseño de una camiseta fue un oso polar con la leyenda: El calentamiento global es una realidad.

“La sola curiosidad que despertamos ya es una ganancia porque la gente nos pregunta y allí empieza nuestra tarea”, dice Michelle.

Ella afirma que desde hace muchos años empezó la tarea desde casa y con los vecinos de su cuadra. “Yo reciclo los plásticos, riego  las matas, protejo los animales, apaga los bombillos que no esté utilizando o cierro la pluma cuando no necesito el agua y no pido pitillos en restaurantes y cafeterías, por ejemplo”.

Michelle Siado, socia de Faith.

Según Michelle, especialista en Derecho Tributario, en el sector textil utilizan 2.500 litros de agua para fabricar una prenda básica. “Es la misma cantidad que bebería una persona en 3,5 años (si consume en promedio 2 litros diarios)”.

Los proyectos

En la elaboración de las prendas tiene el apoyo de tres modistas que han estado desde el comienzo, aunque en los últimos meses también trabajan con una familia resideciada en el barrio Montes, mientras los estampados participa Renan Pertuz.

Explica que los diseños de la ropa y el manejo de las redes están a cargo de su socio Eduardo Luis (también especialista en Derecho Tributario) quien está dedicado de tiempo completo al emprendimiento. Ella distribuye su tiempo entre su profesión de abogada y la sociedad en Faith.

Los dos socios participaron en la convocatoria de Quilla Innova, el programa impulsado por la Secretaría de Desarrollo Económico y la Universidad Simón Bolívar, de la que dice ha sido una muy buena experiencia.

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“Nos enseñaron a hacer y a actuar como empresa. Llevábamos las cuentas en un cuaderno y ello nos enseñaron a llevar la contabilidad, registro de marca, entre otros. A trabajar de forma ordenada”, asegura.

Faith también ha participado en ferias en centros comerciales de la ciudad y en el Gran Malecón porque reconocen que son claves para atraer nuevos clientes.

A mediano plazo proyectan abrir una tienda física para llegar cada vez a más clientes y tener un taller propio para generar empleo fijo y constante. “Quilla Innova nos apoyó con tres máquinas, pero aún nos faltan dos”.

Para la comercialización en Barranquilla, la Costa y el resto del país utilizan las plataformas digitales, que además han sido valiosas para despachar a Argentina, Estados Unidos y  Costa Rica, entre otros países.

“Por el bien de la humanidad y de la tierra, busquemos alternativas más éticas, más conscientes y con un menor impacto ambiental. Somos la última generación que puede salvarnos de nosotros mismos, no hay planeta B ¡Seamos parte del cambio!”, puntualiza.

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