Vida Cultural / 26 de septiembre de 2020

La riqueza patrimonial ignorada de Barranquilla

La Plaza de San Nicolás en una fotografía intervenida por la artista Vivian Saad, que hace parte de su trabajo ‘El Centro de mis sueños’ realizado en el casco del centro histórico de Barranquilla.

Patricia Escobar

El patrimonio es esencial para promover paz y desarrollo y en Barranquilla seguimos dándole la espalda.

Solemos caminar sin observar, nos acostumbramos a tomar siempre las mismas rutas y caminos para desplazarnos, repetimos como loros conceptos que alguna vez oímos y nos parecieron interesantes, como, por ejemplo, que el único patrimonio cultural de Barranquilla es el Carnaval, que la capital del Atlántico no es un destino turístico, que en nuestra ciudad no hay nada que ver, aunque en los últimos tiempos, somos felices tomándonos la foto en la Ventana al Mundo o la Aleta de Tiburón.

La Iglesia San José es otro de los patrimonios de Barranquilla. Esta imagen intervenida por la fotógrafa Vivian Saad muestra su majestuoso altar custodiado por hermosas columnas.

Por todo ello, entre otras cosas, ignoramos que, como lo dice la Unesco, el patrimonio cultural es “esencial para promover la paz y el desarrollo social, ambiental y económico sostenible”

Dentro del patrimonio cultural, el arquitectónico tiene una gran significación para el mundo y en Barranquilla, a pesar de los gritos de un minúsculo grupo de personas, seguimos dándole la espalda.

Los emblemáticos balcones art-déco y republicanos aún existen en el caso del centro histórico.

El Centro de Barranquilla, ignorado y menospreciado, por ejemplo, es uno de los 46 monumentos nacionales del país de esta categoría. Fue elevado a Centro Histórico mediante la Resolución 1614 de 1999. La zona comprende barrios como San Roque, Rosario, Centro y Barrio Abajo. En total, son 22 los bienes inmuebles que hacen parte del nivel 1 de conservación (nacional y distrital) y que están ubicados en el corazón de la ciudad. Pero si uno sale y pregunta, son contados con los dedos de la mano, los que puedan ser identificados por los habitantes de la ciudad.

Pero no es sólo el centro, también el Barrio El Prado, construido entre 1920 y 1930 con casonas de estilo republicano, declarado Bien de Interés Cultural de Carácter Nacional, mediante la resolución 0087 del 2 de febrero del 2005.

GRITOS QUE PIDEN AUXILIO

En los últimos años en Barranquilla hay un poco más de “conciencia” sobre la importancia del patrimonio cultural material. Se habla del tema, se hacen anuncios, se comienzan obras, se da rever, llegan “nuevos gurus”, se toman fotos, pero a juicio de los conocedores, los avances son pocos, y en algunas ocasiones, equivocados.

El antiguo Teatro Rex luciría así como lo sueña la autora de esta fotografía.

La lucha por la valoración y defensa del patrimonio ha estado en manos de muy pocas personas y entidades en la ciudad. Entre los que más luchas han dado podemos señalar a la arquitecta Katya González Ripoll, los también arquitectos Mauricio Múnera, Ignacio Consuegra y Carlos Bell, y la fotógrafa Vivian Saad.

Todos ellos coinciden en que por años hemos “asesinado” lo más hermoso que tuvo esta ciudad, donde los mejores arquitectos del mundo fijaron su mirada en el siglo XIX. Todos ellos han asumido como propia la defensa de lo que consideran es “una riqueza” tirada en el último cajón de un viejo escaparate. Todos ellos han presentado importantes escritos señalando lo que hemos tenido, lo que hemos olvidado y cómo podemos rechazarlo.

Cada septiembre, mes del patrimonio, las autoridades y algunas instituciones programas una serie de actividades para “sensibilizar a la ciudadanía en torno al patrimonio”, sin embargo, por ser acciones aisladas que no son constantes, son pocos los resultados que se han obtenido, más allá de los despliegues en medios de comunicación.

LO QUE SE REQUIERE

Se requieren acciones. Ya, como muchas cosas en la ciudad, el problema, o la situación está sobre diagnosticado, ya hay un inventario de lo que tenemos, ya hay muchos testimonios del estado de las edificaciones emblemáticas, y hasta posibles rutas de trabajo.

San Roque, otra bella parroquia de estilo neogótico cuya construcción data de la segunda década del siglo XVII. El lente de Vivian captó su interior también para intervenirlo.

Es necesario entonces tomar las riendas de la recuperación de manos de los expertos que no pueden ser nombrados y removidos según el Gobierno de turno, es necesario que las campañas de sensibilización no sean de un mes y no se cambien cada año; es importante que los trabajos se hagan coordinadamente a partir de un programa público y abierto que involucre a todos; las acciones de recuperación deben ser integrales. Cuando se comenzaron a recuperar valiosos templos en el centro de la ciudad, no se pensó o no se trabajó en sus entornos y quedaron como piezas sueltas que muchos se niegan conocer.

El casco del Centro de Barranquilla va de la mano de los mercados y de los caños que en otros países son sitios obligados de visita para los turistas; el Barrio El Prado va de la mano del Barrio Bellavista y sus vías, y paisajismo deben ser considerados como un conjunto.

Se requiere también que cada barranquillero se convierta en un vigía del patrimonio porque es esencial para promover la paz y el desarrollo social, ambiental y económico sostenible

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