Dolce vita / 2 de marzo de 2024

“La situación económica no impide cumplir con nuestra misión pastoral en Semana Santa”

El Domingo de Ramos (24 de marzo) se conmemora la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén sobre un potro.

Miguel Utria

Así lo expresa el padre Jaime Marenco, delegado de las comunicaciones de la Arquidiócesis. Los templos se preparan para las celebraciones litúrgicas en Cuaresma y días santos las cuales requieren mayores gastos, sin embargo, los ingresos se han visto disminuidos por baja en el poder adquisitivo de la feligresía.

A las puertas de la Semana Santa 2024, la Iglesia Católica en Barranquilla y el Atlántico no es ajena a la difícil situación económica que atraviesa el país, y aunque las parroquias en gran parte se sostienen de lo que les ofrendan las comunidades, estas han seguido generosas en ese apoyo, que permite cumplir con gastos y todas las obligaciones.

El número de ostias aumenta en los días santos para que los fieles hagan una reflexión más profunda.

Y contrario a lo que se pudiera pensar, los templos no han dejado de realizar sus celebraciones propias de la Cuaresma y la Semana Santa por venir, tiempos en los que se requiere mayor inversión, muy por encima a las del resto del año, y ello por ser fieles al culto a Dios, según nos explica el delegado para las comunicaciones de la Arquidiócesis de Barranquilla, sacerdote Jaime Marenco.

Pero de la misma manera los fieles de la iglesia siguen participando de las actividades de sus parroquias, ya sea en el servicio que prestan de apoyo en los diferentes apostolados, como la asistencia al culto y a los sacramentos como la comunión y la confesión, que siguen conservándose entre personas de todas las edades y ambos géneros.

“Por supuesto que los recursos a invertir son mucho mayor, son más cantidad de ostias, más vino, muchas más flores, está el material que se le entrega a la comunidad para que ellos hagan una reflexión más seria y más profunda, etc. Pero esa situación económica, que reconocemos, para nada implica que tengamos que reducir lo que necesita la comunidad. Que se hagan ostias más pequeñas o que se compren menos, no. Eso no se hace, no lo podemos hacer”.

Lo que explica el padre Marenco es que al culto no se le puede restar nada, a la comunidad no se le puede privar de nada de lo que la Iglesia está obligada a ofrecerles porque es parte de su misión. Además porque “es la máxima expresión de amor a Dios”.

Padre Jaime Marenco.

“Desde la Iglesia para Dios lo mejor, pero que prime la dignidad, no la opulencia y el desenfreno en gastos, si hay que comprar flores, se compran las que se necesiten, a eso es a lo que nos invita la situación que estamos viviendo ahora, ser justos, medidos y más consientes en las inversiones que haya que hacer”.

OFRENDAS Y APORTES DE LA FELIGRESIA

El delegado para las comunicaciones de la Arquidiócesis dice que es la feligresía la que mantiene cada parroquia con sus ofrendas y otros aportes, y es entendible que los ingresos pueden haber disminuido, pero eso no es impedimento para seguir cumpliendo la labor pastoral.

La feligresía está conformada por personas de todas las edades, hay empleados, otros son empresarios, estudiantes, emprendedores, hay personas de todos los estratos sociales, y son las que sostienen el funcionamiento de la Iglesia en general; son estas personas las que más han visto disminuido sus ingresos  por el alto costo de lo que cada hogar o empresa requiere para mantenerse.

Además de las ofrendas que se hacen en las celebraciones eucarísticas está lo que aportan los fieles en las diferentes intenciones de las misas y celebraciones como matrimonios, bautizos, primeras comuniones, confirmaciones y otros, que son apoyo al sostenimiento del culto como tal y de la parroquia, mas no son un requisito indispensable, según explica la Iglesia.

Todas las parroquias alistan sus ornamentos para cada una de las celebraciones litúrgicas en Semana Santa.

“Es la conciencia que tiene el fiel de saber que va a recibir un bien, y en gratitud aporta algo a la Iglesia para que ese bien también lo tengan otros que posiblemente no estén en condiciones de hacer aportes”.

En las inversiones que se hacen con estos aportes también se incluyen los ornamentos propios del culto entre los que se encuentra la vestimenta de los sacerdotes para las celebraciones, esos ornamentos pertenecen a las parroquias y cuando un sacerdote es trasladado a otro sitio, todo eso se queda en ese templo.

APOYO DE LAS PARROQUIAS

Si bien la Iglesia Católica en general no tiene negocios o empresas que le generen ingresos propios, hay algunos templos que desempeñan ciertas funciones que le ayudan a su sostenimiento.

En ese sentido hay parroquias que tienen colegios, algunas tienen espacios en arriendos para emprendimientos de miembros de la comunidad, otras administran actividades como panaderías, tiendas, almacenes, etc. y ello les permite tener recursos para todos los gastos como pago de servicios públicos, empleados, entre otros.

Pero hay otras que están en sitios vulnerables cuyas comunidades no tienen mayor poder adquisitivo y por tanto carecen de capacidad para aportar al sostenimiento de los templos, que son apoyadas por otras parroquias de mejores condiciones.

“Hay parroquias que atienden ancianatos, que requieren recursos para su sostenimiento, en especial cuando estos son de caridad, entonces requieren del apoyo de la comunidad para cumplir con esta misión”, afirma el padre Jaime.

Pero más allá de las actividades que cumple la Iglesia en sus parroquias, y la arquidiócesis en el departamento del Atlántico, hay una campaña a nivel nacional que se realiza en esta temporada conocida como Comunicación Cristiana de Bienes a cargo de la Conferencia Episcopal bajo la dirección del Secretariado Nacional de Pastoral Social.

Esta actividad consiste en invitar a los fieles a que, además de las ofrendas que hacen a sus parroquias para el sostenimiento de los cultos en Semana Santa, tengan en cuenta esa campaña a nivel nacional que es la recolección de ofrendas para que cuando se presenten situaciones especial se puedan sortear con esos recursos.

Esta colecta se hace durante la cuaresma y el recaudo es para atender situaciones como incendios, desbordamientos de ríos o arroyos, inundaciones y otros desastres naturales, que se presenten durante todo el año en el país y en los que la Iglesia Católica hace presencia como apoyo a los afectados.

Pero también, el Viernes Santo se hace una colecta para los Lugares Santos que son los sitios que tiene la Iglesia Católica en Tierra Santa, esa colecta se envía cada año desde todo el mundo para el sostenimiento de esos lugares.

“Hay campañas para todos, está la que se hace cada parroquia para sus sostenimiento, pero también está la que se hace a nivel mundial para los lugares santos hasta donde llegan muchos fieles o turistas a visitar, y quizás desconocen que ellos hicieron un aporte en sus parroquias para sostenimiento de ese sitio que están visitando en ese momento”.

Si bien son muchas las personas que esperan con ansias este tiempo de Semana Santa para irse de vacaciones o aprovechar los días libres para dedicarse a la diversión con sus familias y amigos, lo cierto es que estos días que fueron instituidos por la Iglesia para la reflexión y para cultivar un cambio en el interior de las personas y son muchas las siguen los mandatos de la fe.

QUÉ SE CELEBRA EN LOS DÍAS SANTOS

Domingo de ramos. Es la celebración de la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén en la que todo el pueblo lo alaba como rey con cantos y palmas. Por esto, se lleva palmas a la Iglesia para que sean bendecidas ese día por el sacerdote.

Jueves santo. Este día se recuerda la última cena de Jesús con sus apóstoles durante la cual les lavó los pies dándonos un ejemplo de servicio al prójimo. La última cena simboliza que Jesús se queda entre los creyentes en el pan y en el vino, a través de los cuales dejó su cuerpo y su sangre. El Jueves Santo fue el día en que se instituyó la eucaristía y el sacerdocio. Al terminar la última cena, Jesús se fue a orar al Huerto de los Olivos. Ahí pasó toda la noche y después de mucho tiempo de oración, llegaron a aprehenderlo.

Viernes de pasión. Ese día se recuerda  la pasión del Señor: su prisión, los interrogatorios de Herodes y Pilato; la flagelación, la coronación de espinas y la crucifixión. Se conmemora con el Vía Crucis y con la ceremonia de la Adoración de la Cruz.

Sábado de gloria. Se recuerda el día que pasó entre la muerte y la resurrección de Jesús. Es un día de luto y tristeza por no tener a Jesús entre los vivos. Las imágenes se cubren y los sagrarios están abiertos. Por la noche se lleva a cabo  Vigilia Pascual para celebrar la resurrección de Jesús. Vigilia quiere decir “la tarde y noche anteriores a una fiesta.”. En esta celebración se acostumbra bendecir el agua y encender las velas en señal de la Resurrección de Cristo, la gran fiesta de los católicos.

Domingo de resurrección. También llamado domingo de Pascual. Es el día más importante y más alegre para todos los católicos, ya que Jesús venció  la muerte y le dio la vida a su pueblo. Esto quiere decir que Cristo da la oportunidad de la salvación, de entrar al cielo y vivir siempre felices en compañía de Dios. Pascua es el paso de la muerte a la vida.

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