Lo último / 6 de marzo de 2021

“Las relaciones públicas no tienen nada de light”: Nancy Murgas

Hace un par de años, Nancy Murgas de Fernández fue nominada al Premio Toda una Vida por parte de Cecorp, el gremio que agrupa a las relacionistas públicas del país.

Miredvista.co

Esta reconocida maestra de la comunicación organizacional, que tiene el privilegio de haber sido una de las primeras colombianas en realizar dos maestrías en el ramo en EEUU, dice que es urgente que las empresas, sean públicas o privadas, “conecten el éxito del negocio con el progreso social”.

Nancy Murgas cuando recibía un reconocimiento de parte de Cecorp.

Nancy Murgas Guerrero, o Nancy Murgas de Fernández, como se le conoce, es considerada en el campo de las relaciones públicas una pionera. Para ser más exactos, una auténtica maestra, testigo y artífice de cómo esa disciplina pasó a ganarse un lugar protagónico a nivel gerencial.

En los últimos 45 años ella ha sido maestra, directora y consultora, una voz autorizada que hoy habla con fuerza de la necesidad de que las empresas adopten un código de ética, que asuman su responsabilidad social y ambiental, que rindan cuentas, que se preocupen por fortalecer su recurso humano, que desechen las malas prácticas que acaban con proveedores y que se desprendan del individualismo. “En pocas palabras, que ayuden a construir ciudadanía”, asegura.

“Las organizaciones, sean públicas o privadas, tienen que crear fórmulas para reconectar el éxito del negocio con el progreso social y la construcción de una sociedad más equitativa”, apunta.

Dice que en ese campo los profesionales en comunicación organizacional y relaciones públicas tienen mucho qué hacer, pues tienen la tarea de armonizar o actuar como puentes para construir relaciones auténticas entre la organización y los diferentes públicos de interés, con lo que fortalecen la confianza y credibilidad de la empresa.

“Y créeme, hay que estudiar mucho. Las Relaciones Públicas no tienen nada de light, como algunos creen; esto es heavy. Ese cuentico de que me matriculo en Comunicación Social porque no se estudia nada de matemáticas no es cierto, y no funciona. En esta profesión hay que trabajar muy duro”, enfatiza.

Con María Eugenia Castro, Anabella Martínez, Susan Kumnick, Francisco Posada, María de los Angeles Fernández y Alejandro Acosta, en la inauguración de la sede del Marymount en Sabanilla.

En el terreno del mundo corporativo, de la consultoría y de la academia se ha estado moviendo como pez en el agua a lo largo de toda su vida profesional. Nacida en Valledupar, en el hogar de Luis Carlos Murgas y de la bogotana Ligia Guerrero, siendo muy niña llegó a Barranquilla con su familia. Aquí estudió en el Colegio Marymount, pero en 8º. se fue a la sede de esa institución en Quebec, en Canadá, a terminar sus estudios.

Al regresar, decidió matricularse en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, donde era la única costeña del curso. En esa época, alternaba con la enseñanza de inglés a profesores y de francés a estudiantes de colegio.

 “Para conmemorar el Día de las Relaciones Públicas, una universidad de México organizó una serie de conferencias de formación, y yo asistí con unas compañeras, con el compromiso ante el rector de que al regreso presentaríamos un proyecto. Así fue. La propuesta era abrir un programa de Comunicación Social, como en efecto sucedió, por lo que formé parte de ese grupo fundador de la facultad de Comunicación de mi universidad, y terminé haciendo doble carrera”, recuerda.

“El proyecto era abrir un programa de Comunicación Social, como en efecto sucedió, por lo que formé parte de ese grupo fundador de la facultad de Comunicación de mi universidad, y terminé haciendo doble carrera”.

Sin embargo, aunque terminó el plan académico no se pudo graduar, porque estando en la etapa de prácticas en el Sena de Antioquia, conoció al director nacional de esa entidad, el cartagenero Rodolfo Martínez Tono, quien posteriormente la nombró como directora de Comunicaciones del Sena Regional Caribe, cargo en el que estuvo 3 años, en reemplazo de la inolvidable Olguita Emiliani, quien acababa de asumir en El Heraldo como asistente de Dirección.

Pero Nancy siempre ha sido una mujer resuelta, de carácter, de avanzada, inquieta intelectualmente y apasionada por la comunicación a nivel organizacional. Por eso decidió irse a los Estados Unidos, a estudiar en Boston University una maestría en Relaciones públicas. Al final fueron dos, porque cursó otra en Investigación en Comunicación “y no hice el doctorado, porque ya mi papá no me quiso apoyar. El era muy estricto y no entendía en qué era que andaba yo”, dice jocosamente.

Nancy está casada hace 42 años con Carlos Alberto Fernández, con quien tiene dos hijos: Luis Carlos y Mario Andrés Fernández Murgas.

Al volver al país creó su firma de consultoría, ‘Audiencia’, con la que empezó a asesorar a numerosas empresas en Relaciones Públicas y Comunicaciones, Responsabilidad Social y Buen Gobierno Corporativo en organizaciones privadas y públicas en el país. Una consultoría que hizo para Unial en aquel momento le fue aceptada como proyecto de grado en la Bolivariana, y fue así como por fin pudo graduarse en el pregrado, después de tener dos másters.

En ese tiempo estuvo al frente de la página de Turismo de El Heraldo, que salía los martes, lo que fue su única experiencia en periodismo propiamente dicho. Finalizando los años 70 formó su hogar con su “novio permanente”, como lo llama, Carlos Alberto Fernández, con quien tuvo dos hijos: Luis Carlos y Mario Andrés. Hoy, Nancy es feliz abuela de Sebastián Fernández Lacouture, de 3 años.

En 1980 llega a Colombia la multinacional Intercor, encargada de la exploración minera en La Guajira, que busca su asesoría. “Firmé contrato por un año ¡y duré 24!” Allí fue una funcionaria de lujo, que dejó huella en la empresa, pero también en La Guajira y en general en la Región Caribe. Bajo su mando, Intercor dinamizó el turismo en esa zona –“más de 12 mil personas nos visitaron”, dice–; le dieron el reconocimiento debido al wayunaiki, y las relaciones con los medios locales y nacionales fueron inmejorables.

En esa época, como su jornada de trabajo en Intercor era flexible, la combinó con su labor como docente de pregrado y posgrado en la Universidad del Norte, institución que hoy cuenta con la una maestría en el ramo, cosa que dice le enorgullece.

Con Susan Kumnick, y Karen Abudinén, actual ministra de las TIC, en una foto de archivo durante una visita al periódico El Heraldo.

A la par con este ‘mundo’ de actividades, Nancy Murgas es, desde hace 20 años directiva de la Fundación Germen de Paz, que trabaja a favor de la población desplazada víctima de la violencia en Barranquilla y su área metropolitana y que ha favorecido a unas 30 mil personas, entre niños, adolescentes y familiares.

Además, desde hace 11 años preside el Consejo Superior del Marymount, donde además hace parte de Fundemabu, fundación que dirige el Colegio Sister Johanna (antiguo Madre Butler), que educa a 350 niñas desde transición hasta bachillerato.

Hoy, esta maestra, pionera y visionaria de la comunicación organizacional dirige su firma, Nancy Murgas Relaciones Públicas y Responsabilidad Social, y dice que se siente feliz porque en todos estos años ha vivido “lindas oportunidades” de estar en grandes instituciones y en lugares que quiere mucho, como el Atlántico, que la acogió como suya, y La Guajira, de donde tiene hermosos recuerdos, por ejemplo. “Pero eso sí, ¡todo ha sido sudadito!”, dice al final y sonríe.

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