Personaje / 16 de diciembre de 2023

Lisandro Meza, el parrandero que conquistó América con su acordeón

Patricia Escobar

Con la habilidad para componer, cantar e interpretar todo tipo de instrumentos y géneros musicales, el sucreño de 86 años sigue firme, rodeado de su familia que rechaza las falsas noticias sobre su estado de salud.

Con un Guayabo llegué a la Ye
Y emparrandado a Sahagún entré (Bis)
Y las muchachas como lloraban
cuando me fui para Cereté (Bis)

Desbaratando buenos sancochos
y tomando sin compasión (Bis)
Y el guayabo que a mí me daba
cuando quedaba un trago de ron (Bis)

Es innegable que las primeras estrofas del super éxito El guayabo de la Ye reflejan parte de la personalidad del maestro Lizandro Mesa, un sucreño que nació el 26 de septiembre de 1937 y que es conocido en el continente americano como ‘El macho de América’.

El caminante de caminos, pueblos y poblados que contagiaba con su música simple y parrandera ha dejado huellas imborrables entre quienes han tenido el placer de conocerlo y de compartir con él un buen trago o un buen sancocho.

Ha sido un parrandero auténtico, un guía turístico, un escritor de historias sencillas, un hombre que se cuestiona por qué son 7 los pecados capitales y los días de la semana, y le pone sentimiento a un cementerio y sus habitantes interpretando con cadencia la composición La miseria humana, de la autoría de Gabriel Escorcia Gravini, un tema que Meza hizo suya por la forma de interpretarla.

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Con más de 110 temas grabados en distintos ritmos, todos caribeños, Lisandro Meza comenzó a cantar y a ejecutar todo tipo de instrumentos musicales antes de llegar a la mayoría de edad. Lo hizo en la finca de su padre, tomando a escondidas el acordeón del capataz. Es como los grandes juglares de este país, un músico innato que sin haber pasado por un conservatorio de música, tiene claro cómo ejecutar e interpretar distintas melodías y géneros musicales.

A lo largo de su vida ha tocado acordeón, piano, bajo, guitarra, tumbadora, tiple, cuatro, caja y gaita casi que a la perfección, y ha cantado en fincas humildes y escenarios encopetados. Ha tocado cumbias, paseos, vallenatos, rancheras y hasta salsa. Ha recorrido el país y casi todo el continente americano. Pero lo más significativo es que él y su música han llegado a espacios tan remotos como Luanda (Angola) o Paris (Francia), donde el público, sin hablar español, interpretaba y cantaba sus éxitos, y conocían su repertorio.

El saludo, en ritmo de paseo, fue su primera composición musical, y como casi todas sus obras, destaca poblaciones del Caribe, personajes de la región y expresa su forma de ver la vida.

Ingresó a Los Corraleros de Majagual en 1961 y aunque tiene su propia agrupación desde 1965, nunca dejó de ser parte importante de esa escuela del folclor sabanero.

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Su primera participación en el Festival de la Leyenda Vallenata fue en el año de 1969, donde fue aclamado por el público ganándose el sobrenombre de “El Rey sin corona”. En el año de 1975 se volvió a presentar, ocupando el segundo lugar. En 1978 fue galardonado como Rey Sabanero del Acordeón.

Su música la han regrabado grupos de rock como Aterciopelados; cantantes románticos como Rodolfo Aycardi, y agrupaciones vallenatas clásicas, como el Binomio de Oro y El doble Poder.

Es tan genial e impredecible que es el único músico colombiano en haber ganado cuatro veces el Premio de la Canción de la Feria de Cali, con los temas que fueron los más sonados en ese espacio cultural, como son Las Tapas (1980), La Matica (1983), A la Bella Bella (1990) y El hijo de Tuta (2001).

Acordeonero de cumbias y vallenatos, también grabó salsa, guaracha costeña ‘tipo Aníbal Velásquez’ y música de banda con los Hijos de la Niña Luz.  

Lisandro Meza con cuatro de los siete hijos que tuvo con su esposa Lina María Domínguez.

Con Lina María Domínguez tuvo siete hijos que han heredado su talento musical y han tratado de mantener su legado vigente.

Hospitalizado desde el 6 de diciembre en una clínica de Sincelejo a causa de un accidente cardiovascular, sus hijos han afirmado en las últimas horas que su estado ha evolucionado sorprendentemente, han mostrado malestar por las noticias que lo dieron por muerto, y han pedido oración por su bienestar. Y todo, en medio del repicar de su música que, como en todos los diciembre, no deja de sonar en todos los rincones de nuestro país.

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