Dolce vita / 5 de septiembre de 2020

“Llevar una vida sana sí es posible”: Ivette Cure

La barranquillera Ivette Cure desde hace 4 años practica yoga para mantenerse saludable tanto física como espiritualmente.

Miredvista.co

Ivettte Cure Escobar es una Barranquillera de 30 años de edad, Comunicadora Social, emprendedora y recientemente certificada en Yoga por Yoga Studio Colombia.

Ivette en una de sus posturas que armoniza con la respiración
para beneficiar tanto el cuerpo como la mente.

Físicamente no aparenta los años que tiene. Su figura esbelta, su postura corporal, su permanente sonrisa, su cabello rubio y sobre todo, su aptitud ante la vida no pasan desapercibidos.

Cuando habla, muestra una madurez muy poco común en los jóvenes de su generación.

Vive en Bogotá desde hace 8 años y pertenece al minúsculo grupo de jóvenes que tienen al celular como un elemento para comunicarse sin depender de él, ni dejar intoxicarse. Ella prefiere leer, hablar con personas mayores a ella, trabajar o contemplar la naturaleza, que pegarse a las redes sociales.

Llama la atención que, además, práctica una vida sana. “Desde que nací, mi papá que era medico bioenergético, me metió en el cuento. Crecí siendo vegetariana. Siempre me inculcaron la meditación como herramienta para escuchar mi intuición y vivir en el presente. Con el paso del tiempo me he involucrado más en el tema energético y holístico, todo lo que tiene que ver con cristales, Chakras, aceites esenciales y mantras. Esos temas me apasionan y sé que bien tratados son una ayuda en tu vida.”

Descubrió el yoga hace 4 años y “se volvió una meditación con movimiento que me hace sentir relajada y enfocada. Desde ese momento mi vida cambio”, dice con el entusiasmo de quien cree, firmemente, de lo que habla.

Asegura que no sólo ha visto cambios en su cuerpo, -tiene una extraordinaria figura-, sino en su interior. “Ahora tengo más confianza en mí misma, he cultivado el amor propio, y desde allí todo fluye mucho mejor”, asegura.

Haber nacido en un ambiente vegetariano no siempre fue lo mejor que ella pudo experimentar. “Con el pasar de los años la comida se volvió muy emocional para mí. Variaba según mi estado de ánimo y según las circunstancias que estaba viviendo. Todavía sucede, pero ya soy consciente de cuando estoy comiendo con mis emociones y no con mi apetito”, dice.

Explica que el yoga la ayudó a ser consciente de que “mi cuerpo es un templo sagrado y lo debo cuidar ya que somos lo que comemos. Y no solo me refiero a lo que comúnmente conocemos como comida. En el mundo energético comida es todo lo que entra por nuestros sentidos. Somos también lo que vemos, lo que escuchamos y lo que sale de nuestra boca”.

Su rutina diaria puede comenzar muy temprano, a las 5 de la mañana, por lo general, pero lejos del celular. “yo misma me prohibí revisar el celular tan temprano. Esto hace que comience mi día mucho más armónica y relajada”, dice.

Hace ejercicio y yoga, medita y se toma un tiempo para estudiar algún tema que le guste. Ahora tiene un emprendimiento que la hace feliz y en el que trabaja la mayor parte del día: son helados veganos y fit llamados Drizz que sueña tengan presencia en su amada Barranquilla.

Como si fuera poco, abrió recientemente una página de Instagram llamada

@sunsetyogui donde quiere compartir todo su camino en el mundo del yoga y la espiritualidad. “Me encantaría ayudar a la gente a cambiar sus vidas”, dice con la fuerza de una guerrera del siglo XXI.

Ivette quiso compartir con nuestros lectores tres recomendaciones para una vida sana en medio de esta situación de salud:

1. Trata de que el contenido visual y auditivo que escuches en tu día a día no sea violento. Trata de leer o ver cosas que te causen paz y tranquilidad. Está comprobado que esto fortalece el sistema inmune. 

2. La higiene bucal es clave para no enfermarnos. Es muy importante usar la seda dental y gárgaras de sal o bicarbonato para eliminar bacterias que pueden ir directo a los pulmones u otros órganos del cuerpo. 

3. Yo uso un té antiviral que fortalece el sistema inmune, Hierve jengibre, cascaras de naranja, romero o las hiervas que tengas en tu casa, con cebolla y cuando este hirviendo agrégale limón y miel natural. Después se consume con tranquilidad.

Ella, que pone en práctica todo lo que recomienda, asegura que, “una vida sana sí es posible”

Lista para su rutina que comienza muy temprano, lejos de su celular.

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