Moda / 15 de enero de 2022

Los tapabocas llegaron para quedarse

Los tapabocas, más que moda es una necesidad desde que apareció la pandemia.

Miredvista.co

Con la llegada de nuevas variantes del Covid-19, las mascarillas seguirán siendo parte de la estrategia integral de medidas para evitar la transmisión del virus.

La moda va y viene, pero aunque el uso del tapabocas no es una moda sino una necesidad desde que apareció la pandemia, al parecer, llegó para quedarse.

Ya llevamos más de dos años desde que se implementó ese accesorio como una de las medidas de protección durante la contingencia por el Covid-19, y ya hoy hace parte de la indumentaria habitual tanto en hombres como en mujeres.

Ya hemos terminado acostumbrándonos a cubrirnos boca y nariz para salir a la calle, ir al supermercado, asistir a reuniones y demás eventos que requieren presencia.

Las medidas de seguridad y de distanciamiento social provenientes de esta situación sanitaria, y la aparición de nuevas variantes como el Ómicron sigue siendo tema de reflexión de fabricantes, diseñadores y modistas que, por la demanda, se han visto en la necesidad de aumentar la producción de este tipo de mascarillas.

Por eso en muchas ciudades en Colombia, hay negocios en los que los cubrebocas hasta han suplantado accesorios tan comunes aliados a la vanidad como collares, pendientes, gorras y otros adornos.   

No en vano es común ver en la mayoría de los países del mundo, (sobre todo en los que se ha venido aumentando considerablemente los contagios)  tapabocas con diferentes diseños, colores y materiales. Hay gente que hasta ha tomado su uso como parte de la “moda urbana”.

Los comerciantes ofrecen modelos reutilizables, que se pueden lavar, algunos con filtro de algodón, estampados o lisos, y hasta brindan la oportunidad que por la compra de uno lleve otro. De esa manera hay personas que ya tienen hasta su propia colección de acuerdo a como se vistan.

Si hay algo en que coincide la mayoría de las mujeres, es que estos cambios obligados por la pandemia han logrado que modifiquemos también nuestra apariencia, y de cualquier manera algo afecta a ciertos mercados de cosméticos. Como por ejemplo, el cubrebocas no permite que nos pintemos los labios y usemos mucho maquillaje con cremas en el rostro.

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