Patricia Escobar
Columnista / 26 de septiembre de 2020

Pelea de egos entre dos grandes

La primera persona que soñó con internacionalizar el vallenato como género musical fue Consuelo Araujonoguera aunque, hasta su muerte, defendió como una fiera su interpretación más autóctona. Y el que abrió el camino más allá de las fronteras nacionales fue el Binomio de Oro que se atrevió a darle un nuevo vestido, y no sólo en su indumentaria, sino también en su sonido que, como los mismos vallenatos lo reconocen, era una música de patio.

Sin embargo, temas como Los Sabanales, de Calixto Ochoa, o Los caminos de la Vida, de Omar Geles, son dos temas que, según expertos del mundo, son de los más recordados hasta por personas que sufren Alzheimer o que consideran que sus letras son insuperables. Esas canciones han aparecido en los últimos días, en listados importantes que vienen de afuera.

Después de ellos, no puede desconocerse que Carlos Vives y Silvestre Dangond, involucrados en una polémica en estos días, han mantenido el género como el más representativo de Colombia, por encima de Shakira, J. Balvin, Maluma o Juanes, que aunque siendo mucho más reconocidos, no interpretan nuestra música.

La polémica de Vives y Dangond tiene mucho de ego, utilizando el vocablo coloquialmente. Hay que reconocer que, gústenos o no, cada uno de ellos tiene lo suyo, y cada uno ha logrado llegar a donde se encuentran después de arriesgarse, de pruebas y ensayos, de aciertos y desaciertos, de luchar contra el mundo, y hasta con sus egos o más profundas creencias.

El gran acordeonista, compositor y arreglista Rolando Ochoa reconoció hace poco que en ese proceso de reinventarse cuando se unieron él y Dangond, las cosas en el primer mes no funcionaron “porque yo llegué creyendo que haciendo lo mío a mi estilo todo estaba bien, y no fue así, pero Dangond me mostró cuán sencillo e inteligente es, y me dijo: hiciste lo tuyo y no funcionó, ahora déjame hacerlo a mi modo. Y funcionó. Yo tuve que reconocerlo y hacerme a un lado para seguir con mis sueños”

Pretender Vives que Dangond lo busque para avanzar en sus propuestas musicales es, a mi modo de ver, bastante arrogante. Y que Dangond utilice en un momento dado arreglista y músicos que han trabajado con Vives es reconocer que el talento es individual. Ya los mismos músicos de planta del samario, que no necesariamente son los de grabación, han dicho que ellos no grabaron el nuevo trabajo del urumitero, y no tendrían por qué hacerlo, debido a que ambos artistas se han rodeado y acompañado de grandes ejecutantes.

Más allá de la polémica que, reitero, es una pelea de egos, lo que deberían hacer estos grandes de nuestra música es unirse en actuaciones para seguir aportando al crecimiento del vallenato. Es apoyar a miles y miles de hombres y mujeres que en el país sueñan con seguirlos haciendo música y que no cuentan con apoyo ni con recursos.

Vives y Dangond encontraron el camino de éxitos después de transitar por grandes dificultades, después de soportar que les cerraran muchas puertas, después de años de trabajo, estudio y dedicación. Hoy en el estado en que se encuentran, ninguno necesita musicalmente del otro, a menos que se junten para una tertulia donde hablen y compartan con el público detalles de su sonoridad.

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