Personaje / 24 de junio de 2023

Raquel Zozaya, la cantante cubana que encontró en Colombia libertad musical

Como en Cuba, donde es reconocida como una de las mejores boleristas de su generación por su chorro de voz que maneja a la perfección e interpretación, también en Colombia Raquel Zozaya se abrió camino al éxito.

Zoraida Noriega

Con amplia trayectoria como bolerista en la isla, llegó hace 25 años al país, estableciéndose en Medellín, escuchando la cumbia, el porro, la salsa y demás géneros tropicales que la atraparon ampliando así no solamente su repertorio, sino para mostrar lo que es su prodigiosa voz con registro de soprano. *Lleva más de 15 años como docente formando gente en el canto.

Cuando Raquel Zozaya decidió radicarse en Colombia no se imaginó que su carrera iba a ser tan exitosa como en su natal Cuba, donde ya era reconocida como una de las de la mejores boleristas de su generación, donde grabó discos como solista, a  dúo con legendarias figuras como Omara Portuondo (‘La diva’ del Buena Vista Social Club), Tito Gómez y muchos otros,  hizo actuaciones en el famoso Cabaret Tropicana y giras internacionales,  

Establecer su residencia en Colombia se había convertido en ella “como un sueño” cada vez que escuchaba las buenas referencias de sus los colegas que visitaban el país. Y fue en Medellín, donde decidió en 1998 quedarse para siempre, o mejor, “hasta que Dios quiera”, como dice ella. 

“En Cuba yo cantaba boleros y sones, pero cuando vine a Colombia eran muy pocas las cantantes mujeres lo que a mí me favoreció. Llegué interpretando música cubana y eso me abrió un espacio para darme a conocer”.

En una de sus magníficas actuaciones.

“Encontré un país noble y  multicultural que me abrió las puertas, por eso vivo eternamente agradecida. Fue aquí donde definitivamente encontré más libertad musical, descubrí a una Raquel que era capaz de interpreta otros géneros como la salsa, porros, cumbias, vallenatos y demás ritmos caribeños, sin dejar a un lado el bolero. Colombia me inyectó más del ritmo, de ese sabor de la música tropical”, confiesa la artista nacida en Sagua de Tánamo, uno de los 14 municipios de la provincia de Holguín, en el norte oriental de Cuba.

Por lo anterior, hoy su abanico musical es más amplio. “No puedo quedarme en un solo nicho porque dejaría de mostrar muchas facilidades que tiene mi voz y que a la gente le gusta”.

Otra de las razones de vivir en Medellín es porque Isabela, su única hija que nació en Cuba, pero se ha criado prácticamente en la capital paisa, está terminando Administración de Negocios. “Eso es lo que a Lázaro, mi esposo y manager, y a mí, más nos ha anclado”, apunta entre risas.

LA ENAMORÓ LA MÚSICA COLOMBIANA

Cuando Raquel estudiaba en el instituto Superior de Arte de La Habana, donde obtuvo la licenciatura en Música con especialidad en canto, su privilegiada garganta iba dirigida a la parte lírica, pero con el paso del tiempo fue desarrollándola. Sigue manteniendo los agudos, aunque afirma que le gusta “manejar mucho la parte central, la cálida. No estoy siempre con los tonos arriba”.

Se enamoró de Medellín, desde donde se mueve por distintas regiones del país interpretando su variado repertorio colombiano, sin dejar a un lado el bolero, el son y las guarachas. La música cubana es tan infaltable, como los platos típicos de la isla que cocina todas las semanas en la casa su esposo Lázaro, quien es un buen chef.

Discos Fuentes fue la casa discográfica que la trajo a Colombia, razón por la cual se radicó en Medellín, porque allí funcionaba la compañía. Fue así como comenzó a codearse con músicos colombianos, conocer productores y demás gente vinculada a la industria.

Alberto Barros, reconocido trombonista y arreglista barranquillero, y de quien dice Raquel “tiene una capacidad musical inagotable”, fue su primer productor en Colombia.

Bajo la dirección de Barros en 1998 grabó para Fuentes su primer trabajo titulado Cuban Souvenirs con el que deleitó al público con catorce temas cubanos.

Después grabó con la orquesta de Fruko un repertorio de música tropical colombiana, también lanzó grandes éxitos dentro y fuera del país con otros sellos discográficos como Codiscos y Sony Music. Precisamente con esta última disquera, a través de la célebre  producción ‘La salsa de los grandes’ (en el que Raquel fue la única mujer intérprete al lado de figuras como como Gabino Pampini, Saulo Sánchez y Carlos Brito, entre otros)  obtuvo dos discos de oro y uno de platino.

LA IMPORTANCIA DE LAS ACTUACIONES EN VIVO

Como muchos de los cantantes, Zozaya reconoce que hoy el mercado está saturado de reguetón, “los mismos colegas salseros sienten que la invasión de esa música está acaparando todo, lo que no pasaba antes”.

“Uno tiene que ir de la mano con la tecnología, con lo que está pasando últimamente con la música”, apunta la cancionera que entre solitario y colaboraciones tiene más de 13 álbumes.

En cuanto a la transición del disco compacto al boom de las plataformas opina: “Si la música de un artista no está en streaming, no funciona. Por suerte yo tengo muchas cosas, porque las empresas con las que grabé han colocado todos mis temas; en Spotify, por ejemplo, que es la más activa, tengo más de 200 mil visitas semanales…!ni yo me lo creo!”.

“Si tienes un buen productor, compañía o un buen equipo que maneje redes es muy bueno, porque mucha gente ve holgadamente los videos o bajan música de esas plataformas. Pero el artista se debe a las presentaciones, en concierto en vivo. Yo recibo regalías de Sony, por ejemplo, que es la que tiene más reproducciones. Pero las grandes empresas que tiene equipos profesionales, con gente a su alrededor que maneja las redes, como los community manager e influencer, ganan mucho. Pero aun así, siguen siendo importantes las actuaciones de los artistas en vivo, que no abundan como antes”.

FORMANDO CANTANTES

Su actividad artística la alterna con la docencia y las “tertulias”, como ella prefiere llamar a las veladas musicales que cada mes realiza con cantantes.

“Como siempre tengo que estar cantando, en salones de los hoteles de Medellín convoco a colegas para que hagan parte de ese show musical, un poco más íntimo, de la cual soy productora. Son cantantes y músicos que viven aquí, pero también aprovecho cuando visitan la ciudad algunos internacionales y los invitó para le canten al público”.

En cuanto a la docencia, lleva más de 15 años formando gente en el canto, muchos a edad temprana y otros porque quieren salir a la luz como cantantes, “siempre y cuando, eso sí, tengan musicalidad. Porque muchas veces la persona quiere ser cantante, pero si no tiene oído no puede entonar”. También dicta clases personalizadas.

Considera que a raíz de los realities “muchos están entusiasmados porque quieren pulir su voz para cantar bien. Algunos hay que formarlos arrancando desde cero, como hay otros que sí tienen talento, lo que para uno es más fácil”

Raquel no deja de mencionar con orgullo a una de sus pupilas. Se refiere a Juliana Escobar, una joven con voz extraordinaria a quien la cubana comenzó a formar desde que tenía 12 años y hoy cuenta casi con 25. “Se ha ganado todos los festivales nacionales, pero estoy convenciéndola para que se lance como solista. Porque creo firmemente en su talento”.

Aunque no quiso adelantar mucho, entre los proyecto artísticos de Zozaya está la grabación de un nuevo disco. “Será algo tremendo, grande y  muy internacional. Es una fusión de ritmos. Es un trabajo que permitirá mostrar más mi voz”.

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