Nuestra Gente / 17 de abril de 2021

“Sigo empujando mi Carreta Literaria, ahora desde la virtualidad”

Martín Murillo, creador de la Carreta Literaria, sube sus videos en Youtube, Instagram y Facebok.

Miredvista.co

El chocoano Martín Murillo, que en mayo próximo cumplirá 14 años con el proyecto de promoción de la lectura, narra cómo la pandemia lo motivó a reinventarse.

Martín Roberto Murillo llegó hasta quinto de primaria, pero la lectura le cambió la visión de la vida y es su mayor enseñanza.

Los migrantes, los refugiados, los desplazados, nunca miran hacia atrás, siempre van buscando ese paraíso, ese nuevo lugar dónde poder construir un nuevo hogar

Martín Roberto Murillo va improvisando su narración a medida que pasa las páginas del cuento ‘Migrantes” de la ilustradora peruana Issa Watanave, que acaba de ganar el gran Prix Socières 2021 en la categoría de ficción.

Lo hace a través de un video de 5 minutos que sube a Instagram y que graba entre las cuatro paredes de su casa en el barrio España de Cartagena, ciudad a donde llegó cuando apenas tenía 19 años.

Desde la pandemia su  Carreta Literaria, proyecto que promueve la lectura entre niños de cero a 99 años, cómo lo afirma, pasó de la presencialidad a la virtualidad con la misma acogida que ha tenido desde el 22 de mayo de 2007 cuando arrancó.

Antes de que la covid-19 encerrara a la humanidad, Marto, que este martes cumplirá 53 años de haber nacido en Quibdó (Chocó), recorría las escuelas de Cartagena y de todos los rincones de Bolívar de lunes a viernes.

Entonces empezó al aislamiento y tuvo que enfrentar un nuevo reto. La Carreta Literaria virtual, por lo que tuvo que buscar asesoría entre los más jóvenes para aprender de webinar, Facebook Live, Youtube y otras herramientas digitales que necesariamente debe usar  para leerles a los 600 niños que cada semana se deleitan con la lectura de obras literarias de diferentes autores.

“El aislamiento me triplicó el trabajo porque debo subir videos a la página, hacer directos de las charlas con diferentes invitados, pero lo bueno es que me queda mucho más tiempo para seguir leyendo, que es lo que más me gusta”, comenta este chocoano que estudió hasta quinto de primaria.

El martes, por ejemplo, tuvo tres  conferencias en línea y por la noche, la tertulia #21 con la reconocida chef dominicana Carmen Baez, “Yala”, de gran acogida en Nueva York que lanzó su libro “Mi Transición”.

La historia de Martin es inspiradora. Narra que a los 19 años, su mamá, la paisa Lucía Gómez Serna (fallecida) se puso de acuerdo con varias vecinas para sacar a sus hijos de la convulsionada Medellín por la guerra de carteles de narcotráfico.

“Váyase para la Costa aunque sea a vender agua, helados, pero no debe quedarse aquí”, le dijo doña Lucía mientras le daba lo del pasaje hacia Cartagena.

Y ahí empezó toda una vida de retos que ha ido superando con disciplina y mucha dedicación, pese a todos los desafíos que ha enfrentado.

Cuando vendía el carrito lleno de refrescos, siempre buscaba una pausa para sacar un libro para leer porque su gran sueño era ser narrador de la poderosa NBA.

Las puertas empezaron a abrirse el 27 de mayo de 2003 cuando conoció a Jaime Abello Banfi, director de la Fundación Gabo,  a quien le vendió una botella de agua. Allí nació una amistad que ha perdurado a lo largo de los años.

“Ya fui cambiando mi visión y decidí que quería serle útil a la sociedad a través de la lectura”, asegura, y recuerda que fue el propio Abello quien lo llevó a la sede de la Fundación el 27 de mayo del 2003.

Tanto Abello como Jaime García, el hermano de Gabo, siempre le aconsejaban que si quería ser narrador en la NBA tenía que leer. Ahí empezó su amor por la lectura 24/7 y la promesa de participar en algunas de las actividades de la FNPI (hoy Fundación Gabo).

“Ya fui cambiando mi visión y decidí que quería serle útil a la sociedad a través de la lectura”, asegura, al recordar la valiosa oportunidad que le dieron de participar en los talleres de periodismo junto a grandes escritores que llegaban a Cartagena a enseñarles a las nuevas generaciones de periodistas.

Con esos primeros y valiosos contactos en la entonces Fundación Nuevo Periodismo, Murillo fue entablando amistades con reconocidos escritores, desde nuestro Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, hasta Mario Vargas Llosa, Fernando Savater, Sergio Ramírez y John Lee Anderson, por ejemplo.

El Nobel de Literatura, el peruano Mario Vargas Llosa, le pidió que le dejara empujar la carreta llena de libros.

El gran salto lo dio en mayo del 2007 cuando logró una credencial para asistir al Congreso de la Lengua Española. Allí empezó la Carreta Literaria de la que no se ha desprendido jamás y con la cual ha visitado cinco países para contar su experiencia y seguir explorando el maravilloso mundo de la literatura.

La Alcaldía de Cartagena, la Gobernación de Bolívar y la empresa privada patrocinan el proyecto que ha recorrido todos los rincones de la ciudad y el departamento.

Cuando le preguntamos sobre por qué muchos niños y jóvenes no leen mucho, responde que la clave es identificar lo que les gusta. “Queremos que lean clásicos, no, hay que buscar la manera de que lean a García Márquez, a  Vargas Llosa y a Jorge Luis Borges, pero hay que motivar, no imponer”, dice, sin quitarle la mirada a Rebeca y Remedios, dos perras criollas que han sido testigos de la lectura que Martín ha ‘devorado’ en este prolongado encierro.

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