Crucy Mitchell-Palacios
Columnista / 28 de noviembre de 2020

Sobre los títulos profesionales o cargos (I)

¿Te ha pasado alguna vez que has tenido dudas al momento de referirte a un cargo, actividad o profesión cuando es desempeñada por una mujer? ¿Te has preguntado si debes decir la médico o la médica, la ingeniero o la ingeniera? Pues déjame decirte que no eres la única persona con esa duda, incluso profesionales de una misma rama tienen ideas encontradas al respecto.

La RAE explica que “el rechazo a usar formas femeninas en las profesiones o cargos se debe principalmente a razones sociales”. ¿Por qué? Simplemente porque antiguamente la mayoría de las profesiones eran desempeñadas por hombres, y la mujer permanecía en casa o realizaba una reducida lista de trabajos fuera de ella, como los de enfermera. Con el paso del tiempo, la mujer comenzó a desempeñarse en una gran variedad de profesiones reservadas normalmente para hombres; es así como la primera mujer en graduarse como médica en el mundo fue Elizabeth Blackwell, británica graduada en Estados Unidos en enero de 1849, luego de haber sido rechazada en 10 universidades por el hecho de ser mujer. En Colombia este honor le correspondió a Ana Galvis Holz, quien tuvo que estudiar en Suiza ante la negativa de las universidades en Colombia, y obtuvo el título en 1877.

Pero pasemos a aclarar esas dudas con respecto al género de las profesiones. El género femenino en un cargo, profesión o actividad debe emplearse cuando está siendo desempeñado por una mujer, siempre que sea posible gramatical y morfológicamente, pero debemos guiarnos por los mecanismos morfológicos para su formación y empleo explicados a continuación.

*Los sustantivos masculinos terminados en –o forman su femenino en –a. Ejemplos:

El arquitecto/la arquitecta; el médico/la médica; el modelo/la modelo  

El ingeniero/la ingeniera; el ginecólogo/la ginecóloga; el ministro/la ministra

Cabe destacar que algunos casos permanecen invariables como:

El testigo/la testigo; el miembro/la miembro          

También en casos de acortamiento, como cuando decimos el otorrino/la otorrino (por el otorrinolaringólogo /la otorrinolaringóloga).

En el caso de piloto, sería el piloto/la pilota, pero puede emplearse la piloto, que corresponde al uso generalizado.

Los sustantivos terminados en –a y en –ista se emplean para ambos géneros, ejemplo: electricista, atleta, taxista, guía, policía, astronauta. Aunque para los terminados en –a en algunos casos se emplea la forma culta –isa, como poeta/poetisa, pero la forma la poeta es válida. En los terminados en –ista hay una excepción, pues el masculino de modista puede usarse  tanto el modista como el modisto.   

Los sustantivos terminados en –e (incluidos los terminados en –ante o –ente) suelen emplearse para ambos géneros, ejemplo:

El amanuense/la amanuense; el conserje/la conserje; el orfebre/la orfebre

El estudiante/la estudiante; el dibujante/la dibujante; el agente/la agente

Algunos de ellos (terminados en –e) sí tienen su forma femenina:

El alcalde/la alcaldesa; el presidente/la presidenta; el jefe/la jefa

Los sustantivos terminados en –i o en –u se emplean para ambos géneros:

El maniquí/la maniquí; el saltimbanqui/la saltimbanqui; el gurú/la gurú

En la segunda parte de esta columna veremos nuevos casos. Por lo pronto, ten presente que está muy lejos el tiempo en que alcaldesa era únicamente la mujer del alcalde.

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