Wilson García
Columnista / 20 de abril de 2024

Tanto dolor duele…

No se puede bailar sobre los muertos, hay que honrar su violenta desaparición, recordarla, mostrarla, lamentarse y afrontar entre todos la indignación, sea cual sea la razón, por la manera violenta que se mutila y trunca las vidas en nuestro territorio colombiano.

¡Inaceptable tanta violencia endémica en esta sociedad…!

No más ese modus operandi de desaparecer al otro para imponer interés y ambición personal.

Nos vamos a acabar mutuamente en un desentenderse sin fin, en cuestiones de respeto a la vida seguimos siendo mal educados, prefiriendo combatir antes que debatir

Estamos rodeados de las violencias que llevan a la muerte, las violencias que maltratan los cuerpos, las violencias que rasgan el espíritu, las violencias que traumatizan el carácter, las violencias que engendran violencias, las violencias que seducen a los ciegos de poder, las violencias sin moral.

Como si fuera un texto épico literario, aquí aceptamos tan recreativamente eso del “Sexo y Violencia” como forma y fórmula integrada en el actuar humano, dejando pasar, como si nada, entre nosotros a las violencias que violan derechos universales.

Somos una sociedad que nos hablamos y tratamos en tono de violencia y no nos creemos violentos, no nos damos cuenta que ese ha sido un modo de actuar virulento entre nuestras generaciones, que por transmisión y linaje han venido accionando violentamente justificando violencia para dominar, empoderar y enriquecer sin considerar el valor del ser y su vida.

Qué triste tristeza se instala en mi desgajado y desanimado espíritu “c”olombiano, con cada modalidad de maltrato que a diario conocemos por todos los medios …

Durante nuestro crecimiento pasamos del grito y el golpe en la casa, al acoso en el colegio, al desprecio en el trabajo, al maltrato en la calle, al insulto en el congreso, al trompazo en la política, al asesinato en el negocio.

Entre nosotros nos hace falta más educación emocional y sensibilizarnos sobre la responsabilidad de la belleza de la vida para que sea respetada por encima de toda circunstancia material o trivial. Por eso algunos trabajamos desde la poética de la escena, invitando a la reflexión desde lo artístico, recordando al país que un momento de belleza vivida es más importante que cualquier acción equívoca que conlleve una vida perdida.

Entre nosotros, tanto dolor duele y siembra lamentos irreparables…

(@eldelteatro. director y programador de artes escénicas)

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