Empresariales / 20 de febrero de 2021

Cuando la fe mariana se ‘viste’ con los colores del colibrí

Mafe Ucrós con algunas de las vírgenes que ha pintado.

Miredvista.co

La soledeña Mafe Ucrós dice que con su emprendimiento busca fomentar la devoción en la Virgen y rendir homenaje a su abuela, Ruth de Acosta, fallecida recientemente y quien era ferviente seguidora de María Inmaculada.

En las manos de María Fernanda Ucrós Acosta, la Virgen María no es blanca, ni beige, ni azul pálido y menos gris, sino que es perlada, nacarada, dorada, de manto florido, lleno de encajes brocados, perlas y muranos y con flores, mariposas y pájaros de intensos colores.

Cada imagen que ella pinta tiene una historia, un motivo y una devoción, por eso son especiales y buscan, además, reforzar una devoción a la madre de Jesús, cualquiera que sea su advocación.

Este emprendimiento, aunque empezó hace cinco años, realmente floreció el año pasado, durante la pandemia. ”Vivimos un año tan crítico, tan difícil y en el que nos enfrentamos a cosas tan dolorosas como la pérdida de un ser querido, que tal vez por eso muchos han sentido la necesidad de fortalecer su fe”, opina esta joven artista, comunicadora social de profesión y especializada en temas comerciales.

María Fernanda es artista por herencia, pues es nieta del maestro Alci Acosta y obviamente sobrina de Checo Acosta. Y aunque lo de ellos es el canto, lo de ella es una creatividad inagotable.

Mafe Ucrós con su abuela, Ruth de Acosta en un cumpleaños de la señora.

Cuando empezó su emprendimiento comenzó a elaborar hermosos accesorios religiosos, especialmente denarios, que en principio fueron para los retiros de la Fraternidad de Emaús, de la cual forma parte, pero que posteriormente empezó a vender a otros públicos.

Después empezó a diseñar polleras de Carnaval para la fiesta que tradicionalmente hacía su familia para celebrar en el precarnaval el cumpleaños de doña Ruth de Acosta, su abuela, quien falleció hace tres meses. “Me encargaba de buscar las telas, coloridas, tropicales, los accesorios y todo. Gustaban tanto, que vi que era una línea de negocio y entonces conseguí quien me las hiciera por maquila y las vendía ya listas”.

Así surgió su marca, Colibrí, porque esa ave diminuta, ágil, multicolor representa el colorido y la vida que ella quiere expresar en sus accesorios, prendas y objetos. La oferta se extendió a aretes y vinchas de piedras, pero durante un tiempo en el que ella estuvo dedicada a su actividad comercial como visitadora médica el emprendimiento estuvo en pausa.

A finales de 2019, en momentos en que ya vivía sola con su hijo Matías, de 9 años, su mamá le regaló una Virgen de Guadalupe para su hogar. Sin embargo, el año pasado, cuando fue decretada la Cuarentena, ella decidió cerrar el apartamento y regresar a la casa de sus padres, Alberto Ucrós y Ruth Acosta.

“En el encierro, un día saqué la Virgen y me decidí a pintarla de plateada, con su manto en tonos pasteles. La publiqué en el chat familiar y a mi abuela le encantó. Le dije: ahora no tengo dónde comprar el bizcocho (la figura en bruto) para hacértela, y ella me dijo: no, yo quiero esa”. Se la regaló y doña Ruth armó un altar en su casa en el barrio Oriental de Soledad”.

Después pintó otra Virgen que una amiga de su mamá le regaló, y como ella empezó a publicar su trabajo en Instagram, una amiga de Bogotá le encargó la primera que vendió. A la fecha ha venido 401 imágenes en distintos estilos y colores. “La clave está en las pinturas que utilizo, que no son comunes, sino que son acrílicas y tienen texturas, además de la pedrería que le adiciono”, punta, y cuenta que tanto su abuelo Alci como su tío Checo le han ayudado a promocionarlas.

En amor y amistad se ideó las ‘cajitas mágicas’, una linda forma de ofrecerlas, en como, con una plantita, un denario, una guía para hacer el rosario y una vela. “Como para armar el primer altar”, apunta. Dice que fue tal la acogida, que lo repetirá para el mes de mayo.

Al final, revela que este  emprendimiento es, en el fondo, un homenaje que ella le hace a su abuela, una mujer que describe como alegre, amorosa, líder social en su sector. “Ella era muy devota de la Virgen, especialmente a la Inmaculada Concepción. En honor a mi abuela, a su legado, y como yo también crecí bajo el manto de la devoción mariana y del rezo del rosario, pienso seguir adelante”, dice al final.

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