Entretenimiento / 4 de febrero de 2023

Los Coyongos, 45 años de historia y  tradición

La danza de Los Coyongos en el Cumbiódromo desplegando su coreografía y colorido en uno de los actos oficiales del Carnaval de Barranquilla.

Miguel Utria

Esta danza de relación, cuyos orígenes se remontan a la época de la Colonia, en Monpox,  fue adopta por el ex rey momo Baltasar Sosa, en 1978, y desde entonces hace parte de Carnaval de Barranquilla y con reconocimientos por su trayectoria y aporte. Se le rindirá homenaje por su aporte a la tradición en el marco de la ‘Noche del Río’.

A Baltasar Sosa, Rey Momo de 2012, los barranquilleros le deben su presencia en el Carnaval con la tradicional Danza los Coyongos, que fundó y que este año cumple 45 años haciendo las delicias del público que cada año asiste a los desfiles oficiales de la temporada.

Aunque Baltasar lleva en su sangre el amor por las tradiciones culturales, la misma que ha cultivado desde sus 5 años de edad, cuando por primera vez, participó en esta manifestación dancística, en su natal Pinillos (corregimiento de Palomino, en el departamento de Bolívar). En 1978 fue cuando incursionó en el Carnaval de Barranquilla hasta la fecha.

Baltazar Sosa, fundador de la danza, con la reina Natalia De Castro, luego de recibir el reconocimiento ‘Patrimonio y el talento brillan como es’.

Según su relato, y de quienes lo han acompañado en esta aventura cultural, la idea surge en diciembre de 1977, en una reunión con hermanos y amigos, en el barrio La Chinita, quienes no dudaron en apoyarle y a seguirle el paso en la confirmación del primer grupo de coyongos, gestionar los recursos y ensayar las coreografías.

Asegura que en esa época era indispensable que las reinas de los barrios estuvieran acompañadas de un grupo folclórico que le sirvieran de respaldo en sus presentaciones, por lo que lo buscaron para que fuera el suyo, el grupo de la reina de El Ferry, un sector popular.

Al ser contratados por la comitiva de la reina del barrio vecino, obtuvieron los recursos necesarios para el vestuario, la música y lo necesario para su participación en el Carnaval, la cual fue positiva al ser considerados como la mejor danza de ese año.

Desde entonces, el grupo se fue consolidando y con el pasar de los años se hizo uno de los más reconocidos y aplaudidos por el público asistente a los desfiles, por su puesta en escena que consta de danza, dramatización y versos cantados.

SU HISTORIA

El coyongo es un ave de las denominadas zancudas, por sus patas largas, piel morena y plumas blancas y grises que por el mal accionar del hombre las encaminó a una paulatina extinción. Ese es precisamente el mensaje final de esta manifestación dancística, velar por la preservación de esa especie que aún visitan las diferentes ciénagas de nuestro litoral.

En su puesta en escena, la danza recrea la faena de los pescadores y supervivencia de las aves de las riberas del Río Magdalena.

Los danzantes de estos grupos van dentro de una estructura de madera forrada con telas de colores vistosos, adornados con lentejuelas y retazos de diferentes tonos. En la parte superior de la estructura lleva un pico de madera que suena cuando se jala un hilo amarrado en la parte inferior, para hacer el sonido que emiten los coyongos.

A diferencia de muchas aves, el coyongo no produce cantos o silbidos, sino un ruido al chocar la parte superior e inferior de sus picos.

La danza recrea la faena de los pescadores de las riberas del Magdalena, el quehacer de los campesinos y el paisaje representado en la supervivencia de las aves que se apostan a las orillas de las ciénagas. Las coreografías simulan a las aves emitiendo sus sonidos y sacando peces del agua o saltamontes de la maleza, para su alimentación.

Así mismo un cazador que persigue a los pájaros para cazarlos para su consumo o comercialización de su carne. Entre los pájaros que conforman esta manifestación cultural, además de los coyongos están las garzas, en diferentes especies, pisingos  y el denominado pato-cuchara o cucharo.

En la coreografía los pájaros  rodean a su presa en el agua para evitar que se les escape y una vez analizan el movimiento del pez, introducen sus picos en la ciénaga para luego disfrutar su alimento. Mientras el cazador busca hacerse de una de las aves para llevar el pan a su casa.

“Por los aires remontado, he visto que aquí ha llegado, un hombre con su escopeta, y es posible que se meta, ese gran vagabundote, por aquella sede del trote, gateándonos con descaro, no vaya y nos haga un disparo, por el espeso gramalote”. Así reza uno de los versos que acompaña la puesta en escena.

Se dice que la danza tiene su origen hacia 1812, en el vecino departamento de Bolívar, más exactamente en Monpox, que estuvo presente en algunos carnavales, pero que desapareció por un tiempo, y rescatada para las fiestas del Dios Momo, y desde hace 45 años, gracias a Baltazar Sossa, sus amigos y familiares, no ha dejado de hacer parte de estas festividades.

Indica la historia que en un principio la manifestación artística no era más que la puesta en escena del accionar de los españoles cuando llegaron a nuevo continente con su dominio sobre nuestra cultura. Así, los coyongos son los indígenas, el cazador representa a los españoles y el pez es la tierra.

MÚLTIPLES RECONOCIMIENTOS

Este año, más de cuatro décadas de haberse constituido como danza representativa de la tradición del Carnaval, los Coyongos recibieron el  galardón ‘Patrimonio y el talento brillan como es’, de manos de la reina Natalia De Castro, en reconocimiento a la trayectoria a hacedores del Carnaval, en el marco de los 20 de la declaratoria del Carnaval como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.

Pero además, la danza Los Coyongos será la homenajeada en La Noche del Río, por su aporte a la tradición.

“La danza fue acogida y reconocida desde el primer año que llegamos al Carnaval de Barranquilla, en 1978, cuando ganamos el Congo de Oro; después en 2012 cuando me nombran Rey Momo, y ahora en el homenaje en la Noche del Río, no podemos más que sentirnos emocionados y agradecidos”, dijo Baltasar tras recibir el reconocimiento.

Son 45 años que representan tres generaciones, y que desde ya trabajan para que la misma continúe presente en las fiestas de toda la Región Caribe, con el propósito que esta tradición perdure en el tiempo.

“Hoy la danza está conformada, en su mayoría, por amigos, que son como una familia;  siempre nos damos la mano y nos ayudamos, y eso es lo bonito de esto”, dijo, en una entrevista para Carnaval S.A.,  Alexander Sossa, nieto de Baltazar, quien lidera la tercera generación de este legado y quien prometió seguir conservando esta legendaria danza.

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